Unidad-Lucha-Transformación: sobre la organización revolucionaria, el liderazgo y el desarrollo de cuadros (revisado)

Nota: el presente artículo es una traducción del texto “Unity-Struggle-Transformation: On Revolutionary Organization, Leadership and Cadre Development (Revised)”, de Kevin “Rashid” Johnson.

Introducción

El objetivo de una organización revolucionaria es unir (y unirse a), movilizar, organizar y liderar a las masas de los oprimidos para conseguir un cambio económico, político y social fundamental y una seguridad colectiva. Fundado en 2005, el New Afrikan Black Panther Party Prison Chapter (NABPP-PC) (Partido Pantera Negra Nuevo Afrikano Sección de Prisiones) surgió de entre los sectores más oprimidos en la sociedad Estadounidense, las masas condenadas a penas de cárcel, para alzar la bandera de la lucha revolucionaria en nombre de los Nuevo Afrikanos y todos los explotados y oprimidos. Aspiramos a convertirnos, aunque todavía no lo somos, en una vanguardia funcional de los oprimidos.

Estaremos constituidos formalmente cuando salgamos de prisión, construyamos bases en las comunidades oprimidas, organicemos un congreso fundacional y elijamos un comité central del mundo libre y un comité ejecutivo (politburó). Estaremos constituidos funcionalmente cuando las masas urbanas oprimidas nos acepten como su órgano de liderazgo revolucionario.

Tenemos una papel importante que jugar incluso mientras sigamos organizándonos principalmente en las prisiones, transformar los zulos de esclavos oprimidos en escuelas para la liberación. Ésta es la primera fase de la estrategia de nuestro Partido, junto con la transformación de las comunidades oprimidas en bases para la revolución cultural, social y política en el contexto de la construcción de un frente popular mundial contra el capitalismo-imperialismo. Los dos aspectos de nuestra estrategia están dialécticamente relacionados y harán avanzar la estrategia global de reforzar la Revolución Socialista Proletaria Mundial.

En estos momentos, los camaradas se encuentran en medio de un proceso de aprendizaje, de lucha, para alcanzar la claridad política necesaria acerca de cómo construir y consolidar un Partido y un frente de masas anti-racista, anti-imperialista y revolucionario alrededor del mismo. Existen una serie de cuestiones que debemos aclarar relacionadas con el modo de organización, tanto dentro como fuera de la prisión. Nuestros amigos y enemigos han planteado cuestiones, algunas de ellas para nada nuevas, que debemos de tratar. Algunos de ellos no comprenden, o se niegan a aceptar, la necesidad del liderazgo revolucionario, la disciplina y la organización. Existe también la cuestión de quién debe ostentar esos puestos de liderazgo y de cómo alcanzar un equilibrio entre democracia y centralismo.

Sobre la organización y la seguridad

El termino “organizarse” se usa de forma poco clara en la Izquierda, sobre todo por aquellos que se niegan a formar, unirse a o subordinarse a cualquier tipo de organización política disciplinada. Aunque alaben las virtudes de la “solidaridad” en la práctica defienden un individualismo extremo, completamente contraproducente si nuestra tarea es la construcción de un movimiento para el cambio social colectivo.

Es obvio que uno no puede ser un organizador político sin formar parte de una organización política. Uno implica lo otro. Una organización es un grupo de gente, no una persona actuando en solitario, que comparten un propósito y objetivos y una estructura organizativa. Los integrantes de la misma deben realizar ciertas funciones que les han sido asignadas y que acercarán el grupo a sus objetivos. Esto requiere liderazgo y cierto grado de disciplina o de lo contrario todo el mundo actuará de forma individualista sin ningún tipo de responsabilidad. Es decir, la organización se convertirá en la propia definición de “desorganización”, lo que lleva a lo opuesto a la “solidaridad”.

Unirse a una organización y permanecer en ella requiere tomar una serie de decisiones importantes. Se debe tener confianza, compartir y entender sus propósitos y objetivos. Para los miembros más maduros y comprometidos éstas son decisiones de vital importancia, y determinarán si de hecho su compromiso será total y a largo plazo con dichos propósitos y objetivos. La transparencia es por lo tanto vital para que la gente pueda conocer, entender y tener confianza en la organización y su razón de ser. Sin esta transparencia, la organización no puede ni tan siquiera sentar las bases para la “seguridad”.

La camarada Safiya Bukhari, ex-cuadro del BPP (Black Panther Party, Partido Pantera Negra) y el BLA (Black Liberation Army, Ejército de Liberación Negra) explica:

Por definición, la seguridad significa sentirse libre de peligro, miedo y ansiedad. La seguridad individual y de una organización empiezan con el conocimiento de tu propósito, del propósito de la organización, tus limitaciones, tus puntos fuertes y los puntos fuertes de la organización. El conocimiento es la clave de la seguridad. La Historia nos muestra que la mejor seguridad depende de la fuerza interna de la organización y los principios internos de la gente que forman parte de ella1.

Como ejemplo de unos principios organizativos sólidos a nivel individual y colectivo, Bukhari propone los de la República de Nueva Áfrika (RNA), que proclaman “No robaré nada que pertenezca a un hermano o hermana, no engañaré a un hermano a hermana, no me aprovecharé de un hermano o hermana, no delataré a un hermano o hermana ni propagaré rumores sobre ellos”. Estos principios, observa Bukhari, expresan…

un componente extremadamente importante de la seguridad individual y organizativa. El conocimiento de que la persona que está a tu lado, la persona trabajando a tu lado, no te engañará, mentirá o propagará rumores acerca de ti es la base para la sensación de seguridad en tu entorno y dentro de tu organización. La habilidad para confiar implícitamente en tus camaradas y de saber con certeza lo que harán en cualquier circunstancia es el mejor tipo de seguridad.

La cuestión es, entonces, ¿cómo llegar a este punto? Lo primero es conocer cuál es tu propósito, qué quieres, en qué crees y cómo de lejos estás dispuesto a llegar para conseguirlo. La realidad recíproca es conocer cuál es el propósito de la organización. Si éste es claro, si no está abierto a interpretación, la gente que se una no podrán decir que pensaban que el propósito era uno sólo para descubrir más tarde que era otro totalmente diferente.

Esto significa que tanto el individuo como la organización deben de ser abiertos y honestos2.

Las reglas de nuestro Partido se rigen por un estándar comparable a los principios de la RNA, y deben ser conocidas por los miembros potenciales y oficiales. Un importante criterio a la hora de reclutar futuros miembros es que sus principios personales sean compatibles con los del Partido. Estos camaradas deben conocer, entender y comprometerse con el Programa y Plataforma de Diez Puntos, que explica claramente “qué queremos” y “qué creemos”. También deben entender y compartir nuestra ideología filosófica, el Materialismo Histórico y Dialéctico (MHD) y no cualquier tipo de idealismo subjetivo, como dogmatismo, sentimentalismo, pragmatismo o la metafísica.

El MHD parte de la premisa de que la realidad objetiva existe independientemente de nuestra comprensión de la misma, y defiende que un análisis concreto de una realidad concreta, probado en la práctica, es la única base verdadera de una teoría política. Nos enseña que todo está en movimiento y que los cambios cuantitativos pueden dar lugar a saltos cualitativos en el desarrollo. La comprensión histórica del desarrollo de una entidad y el entendimiento de sus contradicciones internas y del efecto que otras entidades tienen en ella nos permite ver la potencialidad para acelerar su desarrollo.

Todas las cosas se desarrollan y transforman a través de la lucha entre sus aspectos contradictorios. La evolución da lugar a la revolución. Uno se divide en dos dando lugar a una nueva unidad de opuestos. La revolución es la tendencia principal en el mundo.

Antes de ser reclutados para el Partido los camaradas deben demostrar su seriedad y su dedicación a la lucha. Deben mostrar orgullo y estar dispuestos a mostrarse firmes ante la adversidad y la represión, deben ser capaces de soportar el aislamiento y la tortura. Su compromiso con el desarrollo de la lucha hasta la victoria debe ser el de un “revolucionario profesional”, aquel que continua luchando aunque otros abandonen o huyan hacia el confort o la seguridad. Su credo debe ser “¡Para mí nada, para las masas todo!”. Sólo los camaradas de este calibre podrán ganarse la confianza de las masas y convertir a nuestro Partido en la verdadera vanguardia de la revolución. El Partido no tiene ningún objetivo secreto que perseguir. Existe únicamente para servir al pueblo. Nunca debe alienarse de él ni posicionarse por encima de él sino que debe buscar su supervisión y guía. Es su partido, no el nuestro. En todos sus asuntos debe defender y practicar la Línea de Masas.

Este trabajo requiere planificación, disciplina y responsabilidad. Actuar sin un plan, sin disciplina y sin orden es contraproducente e irresponsable. Nuestra rabia moral individual y nuestro amor por el pueblo deberían ser la fuerza que nos mueva a actuar, pero nuestro plan efectivo de acción debería estar basado en un plan estratégico y ser ejecutado con disciplina férrea y coordinación organizativa. Todo esto requiere un lidezargo organizativo fuerte.

Sobre el liderazgo

Ningún movimiento revolucionario puede albergar ninguna esperanza de victoria si no cuenta con un liderazgo revolucionario consolidado, y no se puede admitir a nadie dentro del movimiento si no está dispuesto a aceptar ese liderazgo y seguir la disciplina necesaria para la lucha. Pensar lo contrario no es más que idealismo y oportunismo. Como ya hemos discutido, un organizador pertenece y es leal a una organización. La organización discute de forma colectiva la forma de alcanzar ciertos objetivos. El organizador es de hecho un líder. Esto es especialmente cierto cuando el trabajo del organizador afecta e influencia a personas que están fuera de la organización y que pertenecen a las grandes masas del pueblo. Por lo tanto el organizador lidera a otros, para bien o para mal, y sin importar si él o ella admite ser un líder y acepta la responsabilidad que ello conlleva.

Esto también es aplicable a individuos fuera de una organización que busquen informar, motivar y guiar las acciones de los demás. Son de hecho líderes y cargan con ciertas responsabilidades.

Pero del mismo modo en el que una organización que busca liderar a las masas debe tener líderes, estos líderes deben de ganarse la confianza de aquellos a los que buscan liderar. Deben ganarse esa confianza demostrando su valía a través de una práctica consistente. Deben escuchar y aprender de las masas si aspiran a enseñarlas y ser escuchados por ellas, ¡debemos ser profesores y estudiantes a la vez! Como estudiantes, debemos aprender de las masas sus condiciones, necesidades y preocupaciones, y al pertenecer nosotros mismos a esas masas oprimidas, compartir nuestra situación con ellas cada día. Debemos de escuchar con atención sus puntos de vista, aprender de sus puntos fuertes, permanecer cerca de ellas. Si creemos que se equivocan, debemos explicárselo con paciencia después de haberlas escuchado. Pero no lo sabemos todo, por lo que debemos ser buenos escuchando y aprendiendo, aceptando las críticas y corrigiendo nuestros errores. Como profesores, debemos de tomar las ideas desorganizadas y sin desarrollar de las masas y aplicando el MHD y nuestra comprensión global del sistema que nos oprime, devolverles sus ideas convertidas en un programa, en ejemplos y soluciones que las empoderen. ¡Ésta es la esencia de la Línea de Masas!

En esta relación dialéctica entre estudiante y profesor, líder y masas, no dudamos a la hora de asumir el papel de líderes porque es inherentemente imposible enseñar e influenciar los pensamientos y las acciones de la gente sin asumir un papel de liderazgo. Ya que estamos constantemente enseñando y aprendiendo, estamos constantemente confiriendo y aceptando liderazgo. Al contrario que esos “izquierdistas” que rechazan la línea revolucionaria marxista-leninista, no rechazamos el papel o la responsabilidad de los líderes y el liderazgo. Efectivamente, reconocemos que en una sociedad dividida en clases, las ideas de toda persona o grupo reflejan en parte o completamente las ideas de la clase dominante. En el momento en el que una persona o grupo alzan su voz o escriben un texto con la intención de influenciar a los demás asumen por necesidad la autoridad del liderazgo. En la medida en la que sus ideas reflejan las enseñanzas y el adoctrinamiento de la clase dominante, están sirviendo a esa clase en su dictadura sobre el resto de la sociedad.

En cambio, en la medida en la que estos individuos o grupos han liberado sus mentes de ese adoctrinamiento y han revolucionado su forma de pensar, podrán convertir sus palabras o escritos en actos de liderazgo revolucionario. Eso es lo que hacen los organizadores revolucionarios, enseñan y aprenden de las masas acerca de cómo los oprimidos pueden convertirse en sus propios libertadores. El liderazgo revolucionario era la razón de ser de los Panteras.

El marxismo-leninismo-maoísmo (MLM) ilumina la línea revolucionaria de nuestro Partido y el United Panther Movement (UPM, Movimiento Pantera Unificado). El MLM resume de manera científica las lecciones de la lucha de clases y la experiencia revolucionaria del proletariado desde la mitad del siglo XIX hasta el presente a través del uso del MHD por Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao y muchos otros pensadores y líderes revolucionarios. Muy particularmente, la línea de nuestro Partido está iluminada por el trabajo del BPP original, particularmente Huey P. Newton, Fred Hampton y George Jackson, luchadores por la libertad Nuevo Afrikanos como W.E.B. DuBois, Malcolm X y Walter Rodney, y revolucionarios Afrikanos como Amilcar Cabral, Frantz Fanon y Kwame Nkrumah.

Las personas inteligentes que desean cambiar el mundo buscan aprender de las contribuciones de otros para iluminar su práctica con el entendimiento científico más avanzado de la teoría revolucionaria. ¿Quiénes de entre nosotros que nos oponemos a este sistema opresor basado en la explotación de los seres humanos no aspiramos a influenciar las ideas, y por extensión los actos, de los demás en relación a este sistema? Es por tanto un engaño el plantear que no aspiramos a ser o a aceptar líderes. ¿Y quién podría negar que una revolución es el acto más autoritario que existe?

Este tipo de ideas tienen de hecho su base en la sociedad de clases. Es más, consideremos lo absurdo que sería que un profesor criticase hasta cambiarlas las creencias (digamos, tus creencias sobre el capitalismo) que afectan tu modo de relacionarte y percibir el mundo al nivel más fundamental, que te dijese que aplicases sus enseñanzas para cambiar el mundo, sólo para después negar que tuviese una posición de liderazgo sobre ti. Más absurdo, todavía, si no tratasen de integrarte en una organización o movimiento de personas con ideas similares. El liderazgo y la organización siempre van de la mano.

Esto es lo que distingue a los auténticos revolucionarios de los filósofos elitistas: el profesor revolucionario no sólo nos muestra de manera consciente los problemas del mundo, sino que nos lidera para corregirlos. Construye una organización entre las masas para crear una nueva realidad, enseñando a través del ejemplo y de la participación.

Mao Tse-tung resumió esta línea de pensamiento marxista diciendo: “la filosofía marxista mantiene que el problema principal no reside en comprender las leyes del mundo objetivo para así poder explicarlo, sino en aplicar esas leyes de forma activa para poder cambiarlo… el único criterio para la verdad es la práctica social.”

Aquí es donde la “Izquierda” tradicional fracasa. Al igual que los intelectuales pequeñoburgueses ellos analizan, critican e interpretan el mundo de diversas formas, pero no llevan su análisis al nivel de aplicación práctica que pueda cambiar las condiciones represivas. Como mucho se refugian en una rebeldía contra-cultural individualista o académica que no contribuye nada a la hora de organizar o empoderar a las masas. Sólo buscan la autovalidación y el sentirse bien acerca de su identidad como radicales.

¿Y por qué?

Porque su perspectiva de clase lo previene, lo cual es la razón principal por la que tantos de ellos rechazan la necesidad y la efectividad del liderazgo revolucionario. Actúan de hecho como líderes y maestros de la perspectiva de clase que habla de los problemas de los oprimidos pero nunca se atreven a organizarse para resolverlos: la pequeña burguesía, las llamadas “clases medias”. Muchos de estos “radicales”, en el fondo, no desean cambiar las cosas de una forma fundamental porque disfrutan de ciertos privilegios y conforts en el status quo y temen el día en el que “los de abajo” puedan finalmente ejercer el poder.

Así que a la vez que protestan y avivan el descontento en los demás, estos “radicales” no quieren empezar algo que empoderará a los pobres hasta conseguir derrocar la dictadura de los ricos. Sólo desean protestar acerca de las cosas que les oprimen y desempoderan a ellos. Esto deja al pueblo sin un liderazgo comprometido hasta el final, lo que lleva a rebeliones espontáneas sujetas a la supresión violenta y a la captación por parte de otras ideologías, a la desmoralización de las masas y a la continuación del status quo para las clases explotadoras.

Hemos visto este ciclo repetirse una y otra vez en las comunidades oprimidas y las cárceles. Por ello creamos el New Afrikan Black Panther Party—Prison Chapter (Partido Pantera Negra Nuevo Afrikano Sección de Prisiones) y el United Panther Movement (Movimiento Pantera Unificado), porque reconocimos la necesidad de un partido y movimiento de vanguardia verdaderamente revolucionarios. Vanguardia significa “al frente”. Vimos que nada cambiaría hasta que algunos asumiesen seriamente la responsabilidad de liderar la lucha del pueblo hasta la victoria.

Sobre la práctica de los cuadros

Una vanguardia revolucionaria es tan fuerte como lo sean sus miembros o cuadros, los cuales deben de estar integrados con las masas en lucha. Es por lo tanto de vital importancia que los cuadros tengan la capacidad de conectar y comunicarse con otras personas oprimidas. Deben ser los líderes naturales del pueblo, aquellos a los que otros miran y buscar para pedir consejo. Su amor por el pueblo debe ser profudo. Como dijo el Che Guevara: “Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”. Sin embargo el trabajo de un revolucionario no se puede medir únicamente por sus motivaciones:

¿En qué basarnos para distinguir lo bueno de lo malo, en el móvil (deseo subjetivo) o en el efecto (práctica social)? Los idealistas dan valor al móvil y desconocen el efecto, mientras los materialistas mecanicistas dan valor al efecto y desconocen el móvil; en oposición a ambos, nosotros, materialistas dialécticos, sostenemos la unidad del móvil y el efecto. El móvil de servir a las masas es inseparable del efecto de ganarse su aprobación, y los dos deben estar unidos. El móvil de servir a un individuo o a un pequeño grupo no es bueno, y tampoco lo es el móvil de servir a las masas cuando su efecto no es ganar su aprobación y beneficiarlas. Al examinar el deseo subjetivo de un autor, es decir, si su móvil es justo y bueno, no juzgamos por sus declaraciones, sino por el efecto que sus actividades (principalmente sus obras) tienen sobre las masas en la sociedad. La práctica social y su efecto son el criterio para juzgar el deseo subjetivo o móvil.3

Por supuesto no todos aquellos que formen parte de las masas serán receptivos, estarán interesados en crecer política o intelectualmente, o serán siquiera amigables. En nuestra experiencia, sin embargo, nos hemos encontrado con que muchos presos a día de hoy son de hecho receptivos, pero se ven limitados por un acceso limitado a literatura e información y unas reglas estrictas que limitan qué pueden recibir y cuántas cosas en propiedad pueden mantener. Por lo tanto el compartir material y los círculos de estudio dirigidos por cuadros dentro de la prisión son muy importantes. Por otra parte, muchos prisioneros no tienen un alto grado de alfabetización, o creen que leer no “mola”. Así que la agitación verbal y los discursos también son importantes, sobre todo en el patio.

Los cuadros deben ser pacientes, sensibles y tolerantes, pero sobre todo ser buenos a la hora de escuchar a los demás. Algunos prisioneros han sido machacados hasta el punto en el que se recluyen en sí mismos, debemos de poder llegar a ellos antes de enseñarles. Otros están tan llenos de rabia que rechazan todo intento de razonar y están atrapados en comportamientos individualistas y autodestructivos.

Para servir al pueblo debemos de mostrar un interés genuino por ellos y demostrar el Amor Pantera hacia ellos. No hablemos sin más con la gente esperando que se abran a nosotros enseguida. Debemos esforzarnos por entender su posición, sus problemas, en construir una relación de camaradería con ellos. Siempre es posible encontrar temas de interés comunes. Nuestras políticas surgen de nuestro amor por el pueblo y representan los intereses más altos de la humanidad, por lo que suelen inspirar y motivar a la gente una vez que conseguimos atraer su atención.

La mayoría de nuestros cuadros serán comunicadores capaces, pero uno siempre debe esforzarse para destacar en esta faceta. Fue en prisión donde Fidel Castro desarrolló su excepcional habilidad para motivar a los demás con sus discursos. Fred Hampton, otro comunicador excepcional, dijo: “Escucho a cualquiera que hable bien”. Es importante que seamos capaces de conectar con los sentimientos y las aspiraciones más profundas del pueblo.

Sean o no buenos oradores, todos nuestros cuadros tendrán habilidades específicas en las que pueden trabajar y desarrollar para servir a la lucha y mejorar la efectividad de nuestro Partido. Como en cualquier organización, todo el mundo puede contribuir y tienen un papel que jugar.

No hay nadie que pueda hacerlo todo, pero todo el mundo puede hacer algo, y todos los trabajos son más o menos igual de importantes. Es decir, el ‘soldado’ no es más importante (de hecho puede que lo sea menos) que la persona que escribe un boletín de noticias, o la persona que organiza a los estudiantes, o la persona encargada de la agitación en temas como la vivienda digna, o la persona que controla las ondas de radio…4

Y no todos los cuadros serán igual de capaces a la hora de aplicar el MHD a la resolución de problemas. A día de hoy, muchos cuadros tienen un entrenamiento y un entendimiento de la ciencia revolucionaria mínimos o inexistentes, debido a la precariedad de nuestra organización y a la dificultad para conseguir materiales adecuados para el estudio. Esto es algo contra lo que debemos de luchar con firmeza para superar, ya que aplicar cualquier método de estudio que no sea una correcta aplicación del MHD llevará inevitablemente a lo errores del dogmatismo u otras formas de subjetivismo idealista. Es por lo tanto de vital importancia que los cuadros más avanzados dominen este método y enseñen a otros para que estos a su vez enseñen a otros. Igual que con el tiro al blanco, un entrenamiento adecuado y la práctica marcan la diferencia.

Es igualmente imperativo para la vida organizativa de nuestro Partido, para crear los cuadros con la capacidad de liderar a las masas para que tomen las riendas de la historia, que realicemos un entrenamiento de primer nivel en todos los aspectos de la construcción del partido, las organizaciones de masas, la estrategia y táctica para crear un frente popular mundial contra el capitalismo-imperialismo. El Partido y los frentes de masas que se creen deben de ser estructuras sólidas con una fuerte unidad interna que les permita resistir la represión abierta y encubierta de los agentes represores.

Las organizaciones de masas deben tener un carácter fuertemente democrático y tener apoyo popular en las comunidades oprimidas en las que concentremos nuestro trabajo. Debemos de ser efectivos a la hora de hacer participar a la gente en nuestros actos y programas, a la hora de llegar a todas las capas y grupos en esas comunidades, especialmente los jóvenes, mujeres, veteranos de guerra y miembros de organizaciones callejeras del lumpenproletariado, familiares de prisioneros, y también trabajadores de todas las edades. El New Afrikan Black Panther Party (Partido Pantera Negra Nuevo Afrikano) debe tener un amplio apoyo popular en esas comunidades.

Todo esto es importante si queremos hacer trabajo organizativo, pero la clave está en el liderazgo revolucionario. Los cuadros deben de tener una formación exhaustiva y ser capaces de conversar de manera inteligente de uno a uno o enfrente de grupos. Si queremos mejorar nuestra capacidad para enseñar y aprender del pueblo, los cuadros deben de expandir su conocimiento general a través del seguimiento y el estudio de las noticias. En todas las cosas debemos de tratar de llegar a la verdad, lo que requerirá investigación.

El liderazgo colectivo es básico a la hora de construir un partido y movimiento fuertes. La sabiduría colectiva que surge a través de la discusión a todos los niveles dentro del Partido nos ayuda a descubrir la verdad e iluminar nuestra práctica. Un ejército de “profesionales” intentarán desviar nuestro camino y desacreditarnos al igual que hacen con todo movimiento de liberación. Esto también resalta la importancia del liderazgo colectivo y la democracia dentro del partido, donde unimos nuestro conocimiento y experiencia para poder tomar de forma colectiva las decisiones correctas.

Debemos de seguir las enseñanzas de Sun Tzu que nos dicen “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado”. Esto es válido a todos los niveles, estratégico y táctico, y en todos los frentes, cultural, educativo, económico, político y militar. Es especialmente importante el desarrollo de cuadros. Asignar las tareas que mejor se correspondan a las capacidades de los cuadros nos llevará a la consecución de los objetivos del Partido. Debemos de ser ábiles a la hora de analizar las fortalezas y las debilidades de nuestros camaradas, a la hora de utilizar sus fortalezas para superar sus debilidades.

Al conocer las fortalezas y las debilidades de nuestro enemigo, sabremos dónde asaltarle y dónde evitarle, no nos volveremos arrogantes tras unas pocas victorias ni pesimistas después de unas pocas derrotas. Cuando seamos capaces de mantener nuestra objetividad ante la victoria y la derrota y ajustar nuestras tácticas de manera acorde jamás nos enfrentaremos a un enemigo invencible ni a un obstáculo insuperable. El uso de una táctica errónea, de hecho, suele surgir de un análisis subjetivo de las condiciones existentes.

Debemos de tener siempre en mente que no debemos asumir el papel de autoridad en las materias que no hayamos estudiados de forma exhaustiva. “Si usted no ha investigado un problema, se le priva del derecho a opinar sobre él” es la célebre frase de Mao. Cuando sea evidente que carecemos de la información necesaria para tomar una decisión correcta, debemos buscarla sin perder tiempo.

Para postular una línea política correcta para el nuevo Partido, debemos tener un análisis concreto de las condiciones concretas de las cuestiones principales: lucha de clases, la cuestión nacional, trabajo sindical, la cuestión de la mujer, la situación internacional, etc.5

Sobre el propósito de los cuadros

Como ya hemos apuntado, los cuadros son las partes componentes del partido de vanguardia y sus unidades básicas, los colectivos del Partido. Juntos forman el “sistema nervioso” del movimiento, enlazando el cuartel general del Partido con todas sus partes.

Los cuadros deben ser efectivos a la hora de construir bases de apoyo para la revolución entre la gente (ganarse a las masas para la línea revolucionaria del Partido y organizarlas en frentes de masas que hagan avanzar la lucha revolucionaria), deben estar preparados para hacer lo que el Partido requiera de ellos hasta el límite de sus capacidades. Un movimiento revolucionario será tan efectivo como su liderazgo lo haya preparado para ser. Como nos dijo Mao, “Cuando la revolución fracasa, la culpa es del partido de vanguardia”. Por lo tanto el desarrollo de cuadros es fundamental.

Debemos entrenar decididamente decenas de miles de cuadros y líderes en el estudio del marxismo-leninismo, debemos ampliar su capacidad de análisis político, su competencia a la hora de trabajar, su espíritu de auto-sacrificio, su capacidad de solucionar problemas por su cuenta para servir a su nación, los cuadros y el partido. Es en estos cuadros y líderes en los que el Partido depende para mantener su conexión con los miembros y las masas, y es sólo apoyándose en el firme liderazgo de las masas como el Partido podrá alcanzar la victoria sobre el enemigo. Esos cuadros y líderes deben de estar libres de egoísmo, de heroísmo individualista, ostentación, pereza, pasividad, arrogancia sectaria, y deben de ser altruistas, héroes nacionales y de clase, éstas son las cualidades y estilo de trabajo que exigen los miembros, cuadros y líderes de nuestro partido.

Mao demostró la necesidad indispensable de buenos cuadros en la lucha revolucionaria. También lo hizo Amilcar Cabral, el líder revolucionario Afrikano más excepcional. Como fundador del partido revolucionario de vanguardia de Guinea Bissau, el PAIGC6, demostró que la formación de cuadros revolucionarios es la clave del éxito en un movimiento revolucionario. En 1959, los obreros oprimidos de Guinea Bissau se lanzaron de forma temeraria y apenas planificada a la revuelta armada contra los colonizadores Portugueses. Su estrepitoso fracaso llevó al camarada Cabral a reevaluar la situación y sus tácticas. Pasó tres años en tareas de organización, liderando campañas de educación política de forma paciente y realizando trabajo preparatorio por todo el país, entrenando a un partido de mil cuadros.

Preparamos a un número de cuadros del grupo [de la juventud urbana semi-intelectual pre-clasista], algunos de entre la gente empleada en el comercio y otros asalariados, incluso algunos campesinos, de forma que pudiesen adquirir lo que podría llamarse una mentalidad de clase obrera… Cuando estos cuadros volvieron a las zonas rurales inculcaron cierta mentalidad a los campesinos, y es entre estos cuadros de dónde hemos elegido a aquellos que ahora lideran la lucha7.

Estos cuadros del PAIGC reactivaron la lucha en 1963, ganándose y movilizando un inmenso e inmediato apoyo de las masas, que consiguió liberar rápidamente enormes extensiones del país del control de los Portugueses. En 1969 dos terceras partes de las zonas rurales habían sido liberadas, y sólo cinco años después, los Portugueses habían sido completamente expulsados, a pesar de que el propio Cabral había sido asesinado un año antes por agentes Portugueses. Fueron los cuadros, entrenados y liderados por Cabral, los que llevaron al pueblo a la victoria.

Como ya discutimos en un artículo anterior, los esfuerzos del Partido Pantera Negra original para liderar a las masas aquí en Amerika acabaron fracasando, en gran medida porque obviaron la necesidad de entrenar y formar a sus miembros en la ideología revolucionaria proletaria8. Al contrario, sus cuadros mantuvieron y actuarion con base en la ideología de otras clases, particularmente el lumpenproletariado y la pequeña burguesía urbana, llegando al extremo de proponer una teoría política lumpen (en contraposición a una proletaria) para justificarse.

Los fracasos y reveses de los movimientos revolucionarios de masas, aquí y en todo el mundo, han sido resultado, en gran medida, del fracaso a la hora de desarrollar un núcleo sólido de liderazgo revolucionario proletario. En el pasado, los movimientos revolucionarios han dependido de la pequeña burguesía para suplir de intelectuales sus posiciones de liderazgo y esto ha demostrado ser una fuente de debilidad, ya que estos suelen ser elementos vacilantes proclives a desviaciones de “izquierda” y derecha y al revisionismo.

Debido a su posición en la sociedad de clases, la pequeña burguesía vacila entre la burguesía y las masas trabajadoras en lo que se refiere a su mentalidad e intereses. Tienen la ventaja sobre las masas de una mejor educación y calidad de vida, y aunque se radicalicen, tienden a mantener la ideología y los prejuicios burgueses que luego traen consigo al seno del movimiento obrero.

La pequeña burguesía ha producido excelentes intelectuales revolucionarios y líderes del movimiento revolucionario proletario, como Marx, Engels, Lenin, Mao, Cabral, Nkrumah, etc, pero el número de decepciones ha sido mucho mayor. Como clase no están tan dispuestos a realizar un “suicido de clase”, como lo llamaba Cabral, a adoptar la perspectiva revolucionaria del proletariado. En vez de eso imponen sus propias perspectivas y prejuicios al movimiento y se resisten al desarrollo hasta el final de una conciencia revolucionaria y de lucha de clases.

Sin embargo, el declive continuado del capitalismo-imperialismo ha hecho surgir una estrategia de encarcelación masiva en Amérika, dirigida principalmente a los Nuevo Afrikanos y otras personas de color en las comunidades urbanas. Las prisiones han demostrado ser escenarios poderosos para la creación de intelectuales revolucionarios de las clases oprimidas, como: Malcolm X, Eldridge Cleaver, George Jackson, Hasan Shakur y James Yaki Sayles. Malcolm X llegó a llamarlas “las universidades del pobre”.

Aquí los proletarios pobres tienen el tiempo para estudiar en profundidad y la capacidad de acceder a literatura y libros revolucionarios. Esto es lo que el NABPP-PC está tratando de usar en su favor y es la base de nuestra estrategia para “transformar los zulos de esclavos oprimidos en escuelas para la liberación…”, lo que está llevando a nuestro movimiento por un camino diferente de desarrollo. Nuestro objetivo no es adoctrinar a los prisioneros con una línea política traída desde el exterior, sino desarrollar la base intelectual necesaria para formular nuestra propia línea y entrenar cuadros capaces de proveer del liderazgo necesario para construir el movimiento una vez fuera, entre la gente de las comunidades oprimidas, independientemente de la izquierda dominada por la pequeña burguesía.

Al entrenar cuadros, debemos ir hacer más que darles materiales de lectura esperando que se desarrollen de forma espontánea. Debemos crear grupos de lectura/estudio dirigidos por el Partido y un programa interactivo de estudio como parte de nuestra estrategia para transformar las prisiones en “escuelas para la liberación”. Debemos entrenar a los prisioneros para que sean pensadores críticos y tácticos. Los cuadros deben de ser flexibles y aplicar un análisis crítico para desarrollar y enmendar planes tácticos. Necesitamos que los cuadros sean creativos e innovadores a la hora de aplicar la línea general del Partido.

Debemos animar a los cuadros para que vayan más allá de aprender unos pocos conceptos básicos. Deben comprender en detalle todos los aspectos de la lucha, estrategia y táctica, diferentes técnicas y métodos, sus aplicaciones históricas. Debemos buscar un desarrollo intelectual general. Se deben reforzar habilidades intelectuales como la investigación, la escritura y el debate.

El Partido debe asimilar y hacer circular las buenas ideas y prácticas de las cuadros. Debemos de compartir información a través de nuestros boletines informativos e implementar nuevas ideas y prácticas que surjan en nuestro trabajo organizativo.

Los cuadros deben de ser hábiles a la hora de enseñar a organizarse a los demás. También deben de dar ejemplo consciente a través de su conducta y carácter en todo momento. Esto es importante porque nuestra meta no es ejercer un poder político sobre las masas, sino empoderarlas. Nuestro ejemplo debe ser de dedicación abnegada a las masas y sus mejores intereses, ayudándolas a crear y construir instituciones de poder popular en sus comunidades y programas para suplir sus necesidades vitales, permitiendo que ellas mismas solucionen sus problemas en el día a día.

Es por eso por lo que debemos de tener cuidado a la hora de admitir a cualquier persona en el Partido, o a permanecer en él, si carece de la dedicación y motivación adecuadas. La gente debe considerar a los miembros del Partido como modelos a seguir. La gente tiende a caracterizar a un movimiento a través de lo que observan en los militantes del mismo con los que tienen contacto. Esto supone una gran responsabilidad para cada cuadro Pantera para que representen al Partido de la mejor forma posible en todo momento.

Si nos desviamos de los principios, disciplina y programa del Partido, la gente pensará que nuestro Partido es una broma, un engaño, un timo. No apoyarán al Partido ni escucharán lo que tenemos que decir. El enemigo utilizará nuestros errores y debilidades para demonizarnos y desacreditarnos enfrente del pueblo. En vez de liderar nos convertiremos en otro obstáculo para su liberación.

Es por esto también que el Partido debe estar abierto al escrutinio y crítica de las masas, ser transparente en sus relaciones con ellas y estar dispuesto a rectificar sus errores, demostrar de forma humilde y honesta que servimos al pueblo. Como dijo Cabral: “No ocultes nada a las masas de nuestro pueblo. No cuentes mentiras. Descubre las mentiras allá donde sean contadas. No ocultes las dificultades, errores o fracasos. No prometas victorias fáciles”8.

Conclusiones

Con suerte, este documento dará a los camaradas y simpatizantes del Partido una idea más clara de la importancia del entrenamiento y desarrollo de cuadros y del tipo de liderazgo que debemos desarrollar. Nos tomamos la revolución en serio, y vemos una situación revolucionaria en desarrollo en el futuro. Éste es el tiempo de prepararse, el tiempo de construir unos cimientos sólidos. ¡Si estás dispuesto, únete a nosotros!

¡Atrévete a luchar! ¡Atrévete a ganar!

¡Todo el poder para el pueblo!


1. Safiya Bukhari, The War Before: The True Story of Becoming A Black Panther, Keeping the Faith in Prison & Fighting for Those Left Behind, (Feminist Press, 2010), p. 37 []
2. Ibid., p. 37 []
3. Mao Tse-tung, Obras Escogidas, Vol. III p. 88-89 []
4. James Yaki Sayles, Meditations on Frantz Fanon’s Wretched of the Earth: New Afrikan Revolutionary Writings by James Yaki Sayles, (Montreal, Q: Kersplebedeb/Chicago, Il. Spear & Shield, 2010), p. 184-185 []
5. V.I. Lenin, “¿Qué hacer?” (N. del T.: la cita no parece encontrarse en la obra indicada por el autor) []
6. Partido Africano da Independência da Guiné e Cabo Verde (Partido Africano de la Independencia de Guinea y Cabo Verde) []
7. Amilcar Cabral, “Las políticas de la lucha” (1964) []
8. Kevin “Rashid” Johnson, “On the Roles and Characteristics of the Panther Vanguard Party and Mass Organizations,” right On! Vol. #8 (summer 2008), también re-editado en “Defying the Tomb, Selected Prison Writings of Kevin “Rashid” Johnson Featuring Exchanges With an Outlaw”, (Montreal, QE, Kersplebadeb, 2010) []
9. Amilcar Cabral, Directivas del PAIGC (1965) publicado en ‘Basil Davidson, The Liberation of Guinea: Aspects of an African Revolution’ (Baltimore, penguin, 1969) []

Breve introducción al maoísmo

Decían Marx y Engels que la única ciencia es la historia, es decir, que todo análisis que pretenda ser científico tiene que ser necesariamente histórico. El nacimiento, desarrollo y comprensión moderna del maoísmo están íntimamente ligados a su historia. Tenemos por tanto que caminar rápidamente por esa historia, por muy breve que pretenda ser esta introducción.

Podemos remontar lo comienzos de lo que un día sería el maoísmo a la década de los años 20 del siglo pasado. A la luz de la victoria bolchevique en Rusia y la creación de la Unión Soviética se funda el Partido Comunista de China en 1921, con la declarada misión de emular a sus vecinos del norte y liberar al país del yugo imperialista. Bajo la influencia del PCUS y la Internacional Comunista se acaban imponiendo una serie de directrices fundamentales para la revolución: el (muy reducido) proletariado Chino como sujeto revolucionario; la insurrección en los nucleos industriales y de población como mecanismo principal para la toma del poder; confrontación abierta y tradicional con las fuerzas enemigas; alianza, incluso hasta el punto de subordinar la independencia operativa, con el Kuomintang al entender que la revolución burguesa en China todavía estaba por hacer.

Después de repetidos y estrepitosos fracasos, de desviaciones de derecha e izquierda motivadas parcialmente por las circunstancias (como la traición del Kuomintang en 1927), de derrotas militares y de numerosas masacres de irremplazables cuadros comunistas, se acaba imponiendo en 1935 la línea política de Mao Zedong, que había probado su eficacia cuando se había implementado de forma limitada en algunas partes del país. En contraste con la línea “ortodoxa” podría definirse como: aceptación del numerosísimo campesinado Chino como sujeto revolucionario, bajo la dirección del proletariado y su Partido (el Comunista); guerra popular prolongada y de guerrillas como estrategia militar, comenzando desde el campo para terminar rodeando y conquistando las ciudades; alianza, si es necesario, con el Kuomintang (en el caso de la guerra contra Japón) u otras fuerzas no comunistas, pero sin perder jamás la independencia operativa; la reafirmación de un proceso revolucionario no estrictamente socialista (de “Nueva Democracia”) antes del socialismo, pero sin separación entre ambos, siempre bajo la dirección del Partido Comunista como único garante de su realización. La Nueva Democracia se contrapone a posturas derechistas que buscan una revolución netamente burguesa y anti-feudal, y posiciones izquierdistas que buscan una revolución socialista sin preámbulos en un país semi-feudal y semi-colonial.

Estas diferencias marcarán el comienzo de un progreso imparable de las fuerzas comunistas, desembocando en 1949 en la victoria total sobre el Kuomintang y la fundación de la República Popular China. Se reconocen como aplicación concreta del marxismo a las condiciones de China, y asociadas a la figura de Mao se pasan a llamar “marxismo-leninismo, pensamiento Mao Zedong”. Su propio nombre, y las declaraciones explícitas de Mao y otros comunistas Chinos, nos indican que no se entendía el pensamiento Mao Zedong como una evolución cualitativa del marxismo (como lo podría ser el leninismo), y así continuará durante toda la vida del propio Mao. Es a partir de 1976 y la victoria del revisionismo en China cuando algunas organizaciones comunistas de todo el mundo comienzan plantean la necesidad de un análisis histórico exahustivo del proceso revolucionario Chino y a que debemos en propiedad hablar de un nuevo avance cualitativo del marxismo, el marxismo-leninismo-maoísmo (MLM), con desarrollos universales de vital importancia y aplicables fuera de la situación concreta de China. Serán instrumentales en este proceso el Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), el Partido Comunista del Perú (PCP) y el Partido Comunista Revolucionario de los EEUU (RCP,USA). El maoísmo, en todas sus variantes, es una ideología que hoy mueve a cientos de millones en lucha, desde el Himalaya a los Andes.

La disputa sobre si las contribuciones de Mao constituyen un avance cualitativo de utilidad universal al marxismo sigue siendo un problema abierto. Podemos, sin embargo, describir las ideas y planteamientos que distinguen al maoísmo de los demás marxismos, ya sea como aplicación concreta a la realidad China o como desarrollo universal (¡o, quizás, como desviación idealista y anti-marxista!). No pretende ésta ser una descripición detallada, en profundidad, sino un breve repaso a las ideas diferenciadoras del maoísmo. Harían falta varios artículos para introducir cada una adecuadamente, pero espero que este texto pueda servir de punto de partida para alguien con interés en investigar estos temas de manera independiente.

Conceptos básicos del maoísmo

La continuación de la lucha de clases en el socialismo, la lucha de líneas en el Partido: vale la pena comenzar citando directamente a Mao en un par de párrafos en los que se expone de forma muy clara la esencia de este problema (traducción propia del inglés):

La sociedad socialista cubre un periodo histórico considerablemente largo. En el periodo histórico del socialismo todavía hay clases, contradicciones entre las clases y lucha de clases, todavía existe la lucha entre la ruta socialista y la ruta capitalista, y el peligro de la restauración capitalista. Debemos reconocer la naturaleza prolongada y compleja de esta lucha. Debemos aumentar nuestra vigilancia. Debemos practicar la enseñanza socialista. Debemos comprender y manejar correctamente las contradicciones y la lucha de clases, distinguir las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las contradicciones en el seno del pueblo, y manejarlas de la forma adecuada. De otra forma un país socialista como el nuestro se transformará en su opuesto y degenerará, ocurriendo una restauración del capitalismo.

Mao Zedong, citado en “Un entendimiento básico del Partido Comunista de China”

Estáis haciendo una revolución socialista y no sabéis dónde está la burguesía. Está en el propio Partido Comunista, son aquellos en el poder tomando la ruta capitalista.

Mao Zedong, citado en el “People’s Daily”

Mao no fue el primero en plantear la persistencia de las clases sociales en el periodo socialista. Lenin ya plantea en muchas de sus obras que incluso cuando los viejos capitalistas han sido desposeídos completamente la persistencia de las relaciones de producción capitalistas (imposibles de erradicar de la noche a la mañana) regenerarán a la burguesía “constantemente, cada día, cada hora, por un proceso espontáneo y en masa”. Él fue el primero, sin embargo, en identificar que el principal peligro para el proceso revolucionario no proviene de los restos de la vieja burguesía, agentes imperialistas o de la burguesía que se regenera constantemente entre los pequeños productores. El principal peligro para el socialismo son los representantes de la burguesía en el seno del mismo Partido Comunista, entre los altos funcionarios del Estado. Son ellos los que adoptan el papel de burgueses debido a su posición en el proceso de producción, administracion y distribución de la riqueza social. Son ellos los que pueden restaurar el capitalismo, ya sea de golpe o progresivamente, debido a su control del poder estatal, del sistema educativo, de planificación económica y del ejército.

Es por esto que para Mao un Partido Comunista que dirija un estado socialista mantiene una constante lucha de líneas (la capitalista y la socialista), que persistirá hasta que el capitalismo sea restaurado o la humanidad llegue al comunismo y se extingan de una vez por todas las clases sociales. Con esta idea fundamental en mente podemos comprender mucho mejor algunos de los episodios más confusos de la historia de China, como el Gran Salto Adelante o la Gran Revolución Cultural Proletaria, en los que se luchó contra la “ruta capitalista” y sus representates a todos los niveles. Podemos también, gracias a la perspectiva histórica, apreciar el poder predictivo de esta teoría. Tanto en la URSS como en China serían miembros del propio Partido y no agentes externos los responsables de ralentizar, parar y finalmente erradicar el desarrollo del socialismo.

La Revolución Cultural: las tres primeras décadas de la República Popular China son un reflejo de la lucha de clases y el conflicto entre socialismo y capitalismo. Periodos de intensa actividad en la construcción socialista (el Gran Salto Adelante, la propia Revolución Cultural), se intercalan con periodos donde domina la línea capitalista encabezada por Deng Xiaoping, Liu Shiaoqi, y otros. Sin embargo la Revolución Cultural es el periodo de mayor importancia, el punto de inflexión donde según algunos el pensamiento Mao Zedong da finalmente el paso para convertirse en un avance cualitativo de la teoría marxista.

Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su poder. El proletariado debe hacer exactamente lo contrario: debe propinar golpes despiadados y frontales a todos los desafíos de la burguesía en el dominio ideológico y cambiar la fisonomía espiritual de toda la sociedad utilizando sus propias nuevas ideas, cultura, hábitos y costumbres.

Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria

Lo que comienza como luchas relativamente aisladas en el ámbito de la cultura y la educación pronto se convierte en una movilización de cientos de millones de personas que lleva la prolongada lucha de líneas en el seno del Partido Comunista hasta su última expresión. Apoyándose en este movimiento popular la línea proletaria toma la iniciativa y comienza una profunda reestructuración de la sociedad a todos los niveles. Se promueve una cultura proletaria (en la literatura, teatro, cine y música) que trata de erradicar las tradiciones feudales y de servidumbre. Se promueve un sistema educativo y de investigación que aune teoría y práctica, ponga la ciencia al servicio del pueblo y trate de derribar barreras entre los intelectuales y los trabajadores. Se crean comités revolucionarios a todos los niveles que tratan de involucrar más directamente al pueblo en la gestión diaria de la producción y la administración, disminuyendo las diferencias entre gestores y productores. Se refuerza el peso de las comunas agrícolas, se revolucionan los procesos productivos y se promueve el trabajo social sin compensaciones materiales. Se hace un gran esfuerzo en superar las desigualdades entre campo y ciudad, invirtiendo para crear centros de producción, enseñanza y sanidad distribuidos equitativamente por todo el país y no concentrados en los grandes núcleos urbanos. Se trata de crear cuadros comunistas que sirvan al pueblo y no a sí mismos, que presten atención a las críticas y hagan una autocrítica constante de su actividad. Por último, no se entiende el proceso como algo aislado y coyuntural. Es por el contrario un paso necesario para afianzar al proletariado y su programa dentro del socialismo, y Mao advierte en varias ocasiones de que serán necesarias muchas Revoluciones Culturales antes de que la humanidad pueda llegar al comunismo.

Hoy en día, como suele ser habitual, recordamos sólo los errores y excesos de la Revolución Cultural y no sus logros. En parte por la tendencia habitual de la historiografía occidental al hablar del socialismo, pero también porque desde la toma definitiva del poder de Deng y su línea política hay un gran interés desde la propia China en desprestigiar todo el periodo de la construcción socialista. Hubo, en todo caso y como es inevitable en todo proceso revolucionario, errores, enfrentamientos y tragedias. La cuestión no es si existieron, sino el carácter general del proceso y si se trataba de reforzar una política que beneficiase a la inmensa mayoría de la población. Como ejemplo ilustrativo, simplemente presento la siguiente reflexión: durante los 10 años (1966-1976 aproximadamente) en los que duró esta experiencia social eran las masas las que sentían que el poder era suyo, las que libremente podían criticar a sus líderes y tomar las riendas de su vida. Si alguien tenía algo que temer no eran ellos, sino los burócratas y gestores que no tenían ningún interés en avanzar hacia el comunismo. Fue después de la muerte de Mao, el triunfo de la línea capitalista y la completa destrucción de todo lo conseguido hasta entonces cuando el pueblo perdió su voz y sus intereses se vieron ignorados. Fue en 1989, y no antes, cuando ocurre lo que hasta entonces habría sido impensable: trabajadores y estudiantes murieron por miles en la infame masacre de Tiananmen, habiendo cometido el terrible crimen de protestar contra la corrupción y la desigualdad creciente. La lucha de clases, los excesos y errores nunca desaparecen, lo único que cambia es quién sufre y quién manda: el pueblo o sus opresores.

La Guerra Popular Prolongada: la estrategia militar que llevó a los comunistas a la victoria en China tras los repetidos fracasos que trataban de emular la experiencia bolchevique en Rusia. Entendida de forma general plantea el mecanismo a seguir para convertir una situación de debilidad e inferioridad numérica y material (la llamada defensa estratégica), de forma gradual, en una de primero relativa igualdad o estabilidad (equilibrio estratégico) y más tarde superioridad (ofensiva estratégica). Algunas de sus características fundamentales son la guerra de guerrillas, la creación de “bases rojas” en la retaguardia y un ejército popular que se mueva como “pez en el agua” entre el pueblo uniendo el trabajo productivo y militar.

Las nuestras son tácticas guerrilleras, que consisten principalmente en los siguientes puntos:

  • Dividir las fuerzas para movilizar a las masas y concentrarlas para hacer frente al enemigo.
  • Cuando el enemigo avanza, retrocedemos; cuando acampa, lo hostigamos; cuando se fatiga, lo atacamos; cuando se retira, lo perseguimos.
  • Para ampliar las bases de apoyo estables, adoptamos la táctica de avanzar en oleadas. Cuando nos persigue un enemigo poderoso, adoptamos la táctica de dar rodeos.
  • Movilizar a la mayor cantidad de masas en el menor tiempo posible y con los mejores métodos a nuestro alcance.

Mao Zedong, “Una sola chispa puede incendiar la pradera”

La guerra popular prolongada ha tenido un éxito más que probado en países semi-coloniales y semi-feudales. En casos como la propia China o Vietnam, donde se consiguió la victoria total, pero también otros, como Perú o la India, donde como mínimo ha demostrado ser muchísimo más efectiva a la hora de combatir al enemigo que cualquier otro método de lucha. Es por ello que las contribuciones a la teoría y práctica militar de Mao han sido reconocidas incluso por la propia burguesía, que estudia sus escritos en las academias militares de todo el mundo.

Queda por demostrar, en principio, si la guerra popular es de hecho la estrategia militar universal del comunismo. El principal obstáculo es su aplicación, con las modificaciones pertinentes, en un centro imperialista. No hablamos, por supuesto, de las modificaciones triviales que son obvias y que incluso el propio Mao entendía deberían aplicarse fuera de China, como el hecho de que en un centro imperial no es la tarea de las masas campesinas, que por otro lado no existen, el rodear las ciudades desde sus bases rojas en el campo. Hablamos de la búsqueda de una estrategia efectiva y necesariamente popular y prolongada que lleve a los trabajadores a la toma del poder allí donde el capitalismo es más fuerte.

La Revolución de “Nueva Democracia”: a la vez una de las teorías más incomprendidas y más polémicas dentro del maoísmo. En esencia se plantea que en la época del imperialismo y la revolución proletaria la burguesía ha perdido su carácter revolucionario, y que por lo tanto son sólo los proletarios y su Partido los verdaderamente capacitados para dirigir un proceso revolucionario. Esto es así incluso en los países como China, que debido a su carácter semi-feudal y semi-colonial debían pasar todavía según cierto entendimiento más “clásico” (y en mi opinión erróneo) del marxismo por una etapa de desarrollo burgués y capitalista. Mao considera esto imposible debido a la influencia del imperialismo (“la ruta capitalista está cerrada para China en el siglo XX”), por lo que se sustituye una revolución democrática y anti-feudal liderada por la burguesía por una revolución de “nueva democracia” liderada por el Partido Comunista. Podrán unirse al Partido, en un frente amplio, todas las clases que luchen por liberar al país de la dominación imperialista, incluídos los campesinos (muy numerosos debido al carácter semi-feudal del país), pequeñoburgueses e intelectuales, e incluso aquellos sectores más progresistas de la burguesía que busquen una China independiente (la llamada “burguesía nacional”). Se resalta una y otra vez el papel de liderato de los Comunistas en todo el proceso, y el avance sin pausa hacia el socialismo una vez consolidada la etapa de “nueva democracia”.

Sin el comunismo como guía, la revolución democrática de China jamás podría triunfar, para no hablar de la etapa siguiente. Ésta es la razón por la cual los recalcitrantes de la burguesía exigen con tal griterío que “se archive” el comunismo. En realidad, no se puede “archivar” porque en tal caso China sería subyugada. Hoy, la salvación del mundo depende del comunismo, y China no constituye una excepción.

Mao Zedong, “Sobre la nueva democracia”

Hay, en general, dos malentendidos extendidos sobre esta teoría. El primero es que se imagina que puede tener alguna relevancia en un país imperialista. No la tiene. Un país imperialista no necesita una revolución democrático-burguesa (de nuevo tipo o no), ni tiene una burguesía nacional que pueda adoptar un papel progresista en un frente popular amplio. No existen, tampoco, campesinos que puedan jugar un papel importante, ya que estos han sido en lo esencial destruidos como clase debido al desarrollo capitalista. En esos países, como hace un siglo, está en la agenda inmediata una revolución socialista sin ningún preámbulo. El segundo malentendido es que se sustituye el socialismo por la “nueva democracia”, o que ésta dura un periodo indeterminado de tiempo que será muy largo. El propio Mao nos recuerda que no existe “una muralla China” entre ambos periodos, que se siguen el uno al otro sin interrupción. La validez de esta teoría queda demostrada en la experiencia China por el triunfo de la revolución con un frente popular amplísimo liderado por los comunistas, por la duración limitada del periodo de “nueva democracia” (que en general se considera termina alrededor de 1954), y por la paulatina desaparición de la vieja burguesía como clase y la construcción socialista durante casi 25 años.

Otros: existen otros desarrollos teórico-prácticos a resaltar. La “línea de masas”, filosofía fundamental de toda organización política maoísta, que busca luchar contra la excesiva burocratización y mecanicismo que se percibía en los Partidos y Estados socialistas existentes. La tremenda importancia que se da a la dialéctica y a su ley fundamental, “la ley de la unidad de los contrarios”, que Mao ensalza como principal y única ley dialéctica frente a las tres clásicas de la tradición de Engels y Stalin. Ya sea porque absorbe a la “ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos”, o porque se niega la categoría de ley universal de la “ley de la doble negación”.

El maoísmo es, para terminar, un movimiento en pleno auge. Haciendo oídos sordos a la anunciada muerte del comunismo tras la caída del Muro de Berlín, los maoístas de todo el mundo dan vida a algunas de las revoluciones más activas. Quizás el ejemplo más conocido hoy en día es la veterana revolución naxalita en la India, donde el PCI(Maoísta) ya controla casi un tercio del país y donde millones de los más desposeídos, que el viejo poder había considerado como desechables, se han convertido en la mayor amenaza que el capitalismo haya visto nunca en ese país. También se lucha en las junglas de Filipinas, en las montañas de Nepal o Turquía, en las cordilleras de Perú, donde hace años los comunistas estuvieron a punto de conquistar el poder. Las masas en lucha nos exigen que estudiemos las ideas y la historia que les mueven e inspiran. Aprendamos de ellas.

El marxismo consiste de miles de verdades, pero todas se reducen a una frase: ‘La rebelión se justifica’.

Mao Zedong

Bibliografía

Incluyo aquí las obras escogidas de Mao, libros generalistas que tratan de dar una visión global del maoísmo, y una serie de obras que profundizan en la experiencia histórica revolucionaria de China y otros lugares. Creo que las últimas, sobre todo, son esenciales para apreciar la implementación práctica y el origen de las ideas diferenciadoras de la tradición maoísta.

Los defectos del revolucionario campesino

William Hinton, el gran cronista estadounidense de la revolución china, nos cuenta en este breve texto las impresiones que Mao sacó de primera mano sobre los defectos como revolucionarios de los campesinos chinos. Se podría pensar que poca utilidad pueden tener para alguien que viva en un país de mayoría urbanita, pero al leerlas no puedo evitar pensar que los paralelismos con los revolucionarios o aspirantes a revolucionario del “primer mundo” son demoledores. Una muestra, quizás, de que aunque hay gran distancia entre un campesino dueño de un poco de tierra y un trabajador de un país imperialista, todavía pueden compartir ciertos rasgos ideológicos. Al menos en el sentido de que ambos se ven muy influenciados por el modo de pensar típico de la pequeña burguesía.


Mao Tse-tung, mucho antes de convertirse en el Presidente del Comité Central del Partido Comunista de China, catalogó las debilidades que los campesinos exhibían como soldados revolucionarios. Entre ellas se encontraban:

  1. El punto de vista puramente militar – la tendencia a considerar la lucha como el único propósito del ejército; la tendencia a evitar las tareas políticas como la educación y organización de las masas, la entrega de armas, el dar apoyo para la creación de su propio poder político. Sin este trabajo político toda lucha pierde su sentido y el revolucionario su razón de ser.
  2. Democracia extrema – aversión a la disciplina, cada comandante y cada soldado hacen lo que quieren de una manera despreocupada.
  3. Igualdad absoluta – la insistencia en que todo el mundo sea tratado de igual forma sin importar sus circunstancias; oposición a las raciones extras para soldados heridos, caballos para los oficiales que hayan estado de viaje, cargas más ligeras para personas ancianas o enfermas, etc.
  4. Subjetivismo – aferrarse a opiniones y hacer críticas sin haber examinado de forma realista los hechos y sin ninguna consideración por los principios políticos; basar las opiniones en palabrería sin sentido y en la expresión de deseos; basar las críticas en cuestiones menores, defectos sin importancia, carencias personales. Todo esto puede llevar a la sospecha mutua y a la pelea descontrolada entre las personas.
  5. Individualismo – la tendencia a juntarse en grupos enfrentados, el punto de vista del mercenario, considerarse responsable hacia un líder individual y no hacia la revolución como un todo; hedonismo, el deseo personal urgente por el confort personal y el placer, la aspiración de abandonar la dura vida de la lucha por algo más llevadero.
  6. La idea de los insurgentes sin rumbo – oportunismo militarista, evitando la dificultosa organización política a favor de “simplemente contratemos hombres y compremos caballos”; vivir de la tierra como un bandido ordinario.
  7. Aventurismo – actuar ciegamente sin importar las condiciones y el estado mental de nuestras fuerzas; olvidarse de la disciplina por norma general mientras por otro lado se aplica el castigo corporal y la pena de muerte a los desertores, intentando así forzar la disciplina en vez de inspirar la lealtad a la causa.

William Hinton, Fanshen: un documental de la revolución en un pueblo chino (1966)