Nota: el presente artículo es una traducción del texto “Unity-Struggle-Transformation: On Revolutionary Organization, Leadership and Cadre Development (Revised)”, de Kevin “Rashid” Johnson.
Introducción
El objetivo de una organización revolucionaria es unir (y unirse a), movilizar, organizar y liderar a las masas de los oprimidos para conseguir un cambio económico, político y social fundamental y una seguridad colectiva. Fundado en 2005, el New Afrikan Black Panther Party Prison Chapter (NABPP-PC) (Partido Pantera Negra Nuevo Afrikano Sección de Prisiones) surgió de entre los sectores más oprimidos en la sociedad Estadounidense, las masas condenadas a penas de cárcel, para alzar la bandera de la lucha revolucionaria en nombre de los Nuevo Afrikanos y todos los explotados y oprimidos. Aspiramos a convertirnos, aunque todavía no lo somos, en una vanguardia funcional de los oprimidos.
Estaremos constituidos formalmente cuando salgamos de prisión, construyamos bases en las comunidades oprimidas, organicemos un congreso fundacional y elijamos un comité central del mundo libre y un comité ejecutivo (politburó). Estaremos constituidos funcionalmente cuando las masas urbanas oprimidas nos acepten como su órgano de liderazgo revolucionario.
Tenemos una papel importante que jugar incluso mientras sigamos organizándonos principalmente en las prisiones, transformar los zulos de esclavos oprimidos en escuelas para la liberación. Ésta es la primera fase de la estrategia de nuestro Partido, junto con la transformación de las comunidades oprimidas en bases para la revolución cultural, social y política en el contexto de la construcción de un frente popular mundial contra el capitalismo-imperialismo. Los dos aspectos de nuestra estrategia están dialécticamente relacionados y harán avanzar la estrategia global de reforzar la Revolución Socialista Proletaria Mundial.
En estos momentos, los camaradas se encuentran en medio de un proceso de aprendizaje, de lucha, para alcanzar la claridad política necesaria acerca de cómo construir y consolidar un Partido y un frente de masas anti-racista, anti-imperialista y revolucionario alrededor del mismo. Existen una serie de cuestiones que debemos aclarar relacionadas con el modo de organización, tanto dentro como fuera de la prisión. Nuestros amigos y enemigos han planteado cuestiones, algunas de ellas para nada nuevas, que debemos de tratar. Algunos de ellos no comprenden, o se niegan a aceptar, la necesidad del liderazgo revolucionario, la disciplina y la organización. Existe también la cuestión de quién debe ostentar esos puestos de liderazgo y de cómo alcanzar un equilibrio entre democracia y centralismo.
Sobre la organización y la seguridad
El termino “organizarse” se usa de forma poco clara en la Izquierda, sobre todo por aquellos que se niegan a formar, unirse a o subordinarse a cualquier tipo de organización política disciplinada. Aunque alaben las virtudes de la “solidaridad” en la práctica defienden un individualismo extremo, completamente contraproducente si nuestra tarea es la construcción de un movimiento para el cambio social colectivo.
Es obvio que uno no puede ser un organizador político sin formar parte de una organización política. Uno implica lo otro. Una organización es un grupo de gente, no una persona actuando en solitario, que comparten un propósito y objetivos y una estructura organizativa. Los integrantes de la misma deben realizar ciertas funciones que les han sido asignadas y que acercarán el grupo a sus objetivos. Esto requiere liderazgo y cierto grado de disciplina o de lo contrario todo el mundo actuará de forma individualista sin ningún tipo de responsabilidad. Es decir, la organización se convertirá en la propia definición de “desorganización”, lo que lleva a lo opuesto a la “solidaridad”.
Unirse a una organización y permanecer en ella requiere tomar una serie de decisiones importantes. Se debe tener confianza, compartir y entender sus propósitos y objetivos. Para los miembros más maduros y comprometidos éstas son decisiones de vital importancia, y determinarán si de hecho su compromiso será total y a largo plazo con dichos propósitos y objetivos. La transparencia es por lo tanto vital para que la gente pueda conocer, entender y tener confianza en la organización y su razón de ser. Sin esta transparencia, la organización no puede ni tan siquiera sentar las bases para la “seguridad”.
La camarada Safiya Bukhari, ex-cuadro del BPP (Black Panther Party, Partido Pantera Negra) y el BLA (Black Liberation Army, Ejército de Liberación Negra) explica:
Por definición, la seguridad significa sentirse libre de peligro, miedo y ansiedad. La seguridad individual y de una organización empiezan con el conocimiento de tu propósito, del propósito de la organización, tus limitaciones, tus puntos fuertes y los puntos fuertes de la organización. El conocimiento es la clave de la seguridad. La Historia nos muestra que la mejor seguridad depende de la fuerza interna de la organización y los principios internos de la gente que forman parte de ella1.
Como ejemplo de unos principios organizativos sólidos a nivel individual y colectivo, Bukhari propone los de la República de Nueva Áfrika (RNA), que proclaman “No robaré nada que pertenezca a un hermano o hermana, no engañaré a un hermano a hermana, no me aprovecharé de un hermano o hermana, no delataré a un hermano o hermana ni propagaré rumores sobre ellos”. Estos principios, observa Bukhari, expresan…
un componente extremadamente importante de la seguridad individual y organizativa. El conocimiento de que la persona que está a tu lado, la persona trabajando a tu lado, no te engañará, mentirá o propagará rumores acerca de ti es la base para la sensación de seguridad en tu entorno y dentro de tu organización. La habilidad para confiar implícitamente en tus camaradas y de saber con certeza lo que harán en cualquier circunstancia es el mejor tipo de seguridad.
La cuestión es, entonces, ¿cómo llegar a este punto? Lo primero es conocer cuál es tu propósito, qué quieres, en qué crees y cómo de lejos estás dispuesto a llegar para conseguirlo. La realidad recíproca es conocer cuál es el propósito de la organización. Si éste es claro, si no está abierto a interpretación, la gente que se una no podrán decir que pensaban que el propósito era uno sólo para descubrir más tarde que era otro totalmente diferente.
Esto significa que tanto el individuo como la organización deben de ser abiertos y honestos2.
Las reglas de nuestro Partido se rigen por un estándar comparable a los principios de la RNA, y deben ser conocidas por los miembros potenciales y oficiales. Un importante criterio a la hora de reclutar futuros miembros es que sus principios personales sean compatibles con los del Partido. Estos camaradas deben conocer, entender y comprometerse con el Programa y Plataforma de Diez Puntos, que explica claramente “qué queremos” y “qué creemos”. También deben entender y compartir nuestra ideología filosófica, el Materialismo Histórico y Dialéctico (MHD) y no cualquier tipo de idealismo subjetivo, como dogmatismo, sentimentalismo, pragmatismo o la metafísica.
El MHD parte de la premisa de que la realidad objetiva existe independientemente de nuestra comprensión de la misma, y defiende que un análisis concreto de una realidad concreta, probado en la práctica, es la única base verdadera de una teoría política. Nos enseña que todo está en movimiento y que los cambios cuantitativos pueden dar lugar a saltos cualitativos en el desarrollo. La comprensión histórica del desarrollo de una entidad y el entendimiento de sus contradicciones internas y del efecto que otras entidades tienen en ella nos permite ver la potencialidad para acelerar su desarrollo.
Todas las cosas se desarrollan y transforman a través de la lucha entre sus aspectos contradictorios. La evolución da lugar a la revolución. Uno se divide en dos dando lugar a una nueva unidad de opuestos. La revolución es la tendencia principal en el mundo.
Antes de ser reclutados para el Partido los camaradas deben demostrar su seriedad y su dedicación a la lucha. Deben mostrar orgullo y estar dispuestos a mostrarse firmes ante la adversidad y la represión, deben ser capaces de soportar el aislamiento y la tortura. Su compromiso con el desarrollo de la lucha hasta la victoria debe ser el de un “revolucionario profesional”, aquel que continua luchando aunque otros abandonen o huyan hacia el confort o la seguridad. Su credo debe ser “¡Para mí nada, para las masas todo!”. Sólo los camaradas de este calibre podrán ganarse la confianza de las masas y convertir a nuestro Partido en la verdadera vanguardia de la revolución. El Partido no tiene ningún objetivo secreto que perseguir. Existe únicamente para servir al pueblo. Nunca debe alienarse de él ni posicionarse por encima de él sino que debe buscar su supervisión y guía. Es su partido, no el nuestro. En todos sus asuntos debe defender y practicar la Línea de Masas.
Este trabajo requiere planificación, disciplina y responsabilidad. Actuar sin un plan, sin disciplina y sin orden es contraproducente e irresponsable. Nuestra rabia moral individual y nuestro amor por el pueblo deberían ser la fuerza que nos mueva a actuar, pero nuestro plan efectivo de acción debería estar basado en un plan estratégico y ser ejecutado con disciplina férrea y coordinación organizativa. Todo esto requiere un lidezargo organizativo fuerte.
Sobre el liderazgo
Ningún movimiento revolucionario puede albergar ninguna esperanza de victoria si no cuenta con un liderazgo revolucionario consolidado, y no se puede admitir a nadie dentro del movimiento si no está dispuesto a aceptar ese liderazgo y seguir la disciplina necesaria para la lucha. Pensar lo contrario no es más que idealismo y oportunismo. Como ya hemos discutido, un organizador pertenece y es leal a una organización. La organización discute de forma colectiva la forma de alcanzar ciertos objetivos. El organizador es de hecho un líder. Esto es especialmente cierto cuando el trabajo del organizador afecta e influencia a personas que están fuera de la organización y que pertenecen a las grandes masas del pueblo. Por lo tanto el organizador lidera a otros, para bien o para mal, y sin importar si él o ella admite ser un líder y acepta la responsabilidad que ello conlleva.
Esto también es aplicable a individuos fuera de una organización que busquen informar, motivar y guiar las acciones de los demás. Son de hecho líderes y cargan con ciertas responsabilidades.
Pero del mismo modo en el que una organización que busca liderar a las masas debe tener líderes, estos líderes deben de ganarse la confianza de aquellos a los que buscan liderar. Deben ganarse esa confianza demostrando su valía a través de una práctica consistente. Deben escuchar y aprender de las masas si aspiran a enseñarlas y ser escuchados por ellas, ¡debemos ser profesores y estudiantes a la vez! Como estudiantes, debemos aprender de las masas sus condiciones, necesidades y preocupaciones, y al pertenecer nosotros mismos a esas masas oprimidas, compartir nuestra situación con ellas cada día. Debemos de escuchar con atención sus puntos de vista, aprender de sus puntos fuertes, permanecer cerca de ellas. Si creemos que se equivocan, debemos explicárselo con paciencia después de haberlas escuchado. Pero no lo sabemos todo, por lo que debemos ser buenos escuchando y aprendiendo, aceptando las críticas y corrigiendo nuestros errores. Como profesores, debemos de tomar las ideas desorganizadas y sin desarrollar de las masas y aplicando el MHD y nuestra comprensión global del sistema que nos oprime, devolverles sus ideas convertidas en un programa, en ejemplos y soluciones que las empoderen. ¡Ésta es la esencia de la Línea de Masas!
En esta relación dialéctica entre estudiante y profesor, líder y masas, no dudamos a la hora de asumir el papel de líderes porque es inherentemente imposible enseñar e influenciar los pensamientos y las acciones de la gente sin asumir un papel de liderazgo. Ya que estamos constantemente enseñando y aprendiendo, estamos constantemente confiriendo y aceptando liderazgo. Al contrario que esos “izquierdistas” que rechazan la línea revolucionaria marxista-leninista, no rechazamos el papel o la responsabilidad de los líderes y el liderazgo. Efectivamente, reconocemos que en una sociedad dividida en clases, las ideas de toda persona o grupo reflejan en parte o completamente las ideas de la clase dominante. En el momento en el que una persona o grupo alzan su voz o escriben un texto con la intención de influenciar a los demás asumen por necesidad la autoridad del liderazgo. En la medida en la que sus ideas reflejan las enseñanzas y el adoctrinamiento de la clase dominante, están sirviendo a esa clase en su dictadura sobre el resto de la sociedad.
En cambio, en la medida en la que estos individuos o grupos han liberado sus mentes de ese adoctrinamiento y han revolucionado su forma de pensar, podrán convertir sus palabras o escritos en actos de liderazgo revolucionario. Eso es lo que hacen los organizadores revolucionarios, enseñan y aprenden de las masas acerca de cómo los oprimidos pueden convertirse en sus propios libertadores. El liderazgo revolucionario era la razón de ser de los Panteras.
El marxismo-leninismo-maoísmo (MLM) ilumina la línea revolucionaria de nuestro Partido y el United Panther Movement (UPM, Movimiento Pantera Unificado). El MLM resume de manera científica las lecciones de la lucha de clases y la experiencia revolucionaria del proletariado desde la mitad del siglo XIX hasta el presente a través del uso del MHD por Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao y muchos otros pensadores y líderes revolucionarios. Muy particularmente, la línea de nuestro Partido está iluminada por el trabajo del BPP original, particularmente Huey P. Newton, Fred Hampton y George Jackson, luchadores por la libertad Nuevo Afrikanos como W.E.B. DuBois, Malcolm X y Walter Rodney, y revolucionarios Afrikanos como Amilcar Cabral, Frantz Fanon y Kwame Nkrumah.
Las personas inteligentes que desean cambiar el mundo buscan aprender de las contribuciones de otros para iluminar su práctica con el entendimiento científico más avanzado de la teoría revolucionaria. ¿Quiénes de entre nosotros que nos oponemos a este sistema opresor basado en la explotación de los seres humanos no aspiramos a influenciar las ideas, y por extensión los actos, de los demás en relación a este sistema? Es por tanto un engaño el plantear que no aspiramos a ser o a aceptar líderes. ¿Y quién podría negar que una revolución es el acto más autoritario que existe?
Este tipo de ideas tienen de hecho su base en la sociedad de clases. Es más, consideremos lo absurdo que sería que un profesor criticase hasta cambiarlas las creencias (digamos, tus creencias sobre el capitalismo) que afectan tu modo de relacionarte y percibir el mundo al nivel más fundamental, que te dijese que aplicases sus enseñanzas para cambiar el mundo, sólo para después negar que tuviese una posición de liderazgo sobre ti. Más absurdo, todavía, si no tratasen de integrarte en una organización o movimiento de personas con ideas similares. El liderazgo y la organización siempre van de la mano.
Esto es lo que distingue a los auténticos revolucionarios de los filósofos elitistas: el profesor revolucionario no sólo nos muestra de manera consciente los problemas del mundo, sino que nos lidera para corregirlos. Construye una organización entre las masas para crear una nueva realidad, enseñando a través del ejemplo y de la participación.
Mao Tse-tung resumió esta línea de pensamiento marxista diciendo: “la filosofía marxista mantiene que el problema principal no reside en comprender las leyes del mundo objetivo para así poder explicarlo, sino en aplicar esas leyes de forma activa para poder cambiarlo… el único criterio para la verdad es la práctica social.”
Aquí es donde la “Izquierda” tradicional fracasa. Al igual que los intelectuales pequeñoburgueses ellos analizan, critican e interpretan el mundo de diversas formas, pero no llevan su análisis al nivel de aplicación práctica que pueda cambiar las condiciones represivas. Como mucho se refugian en una rebeldía contra-cultural individualista o académica que no contribuye nada a la hora de organizar o empoderar a las masas. Sólo buscan la autovalidación y el sentirse bien acerca de su identidad como radicales.
¿Y por qué?
Porque su perspectiva de clase lo previene, lo cual es la razón principal por la que tantos de ellos rechazan la necesidad y la efectividad del liderazgo revolucionario. Actúan de hecho como líderes y maestros de la perspectiva de clase que habla de los problemas de los oprimidos pero nunca se atreven a organizarse para resolverlos: la pequeña burguesía, las llamadas “clases medias”. Muchos de estos “radicales”, en el fondo, no desean cambiar las cosas de una forma fundamental porque disfrutan de ciertos privilegios y conforts en el status quo y temen el día en el que “los de abajo” puedan finalmente ejercer el poder.
Así que a la vez que protestan y avivan el descontento en los demás, estos “radicales” no quieren empezar algo que empoderará a los pobres hasta conseguir derrocar la dictadura de los ricos. Sólo desean protestar acerca de las cosas que les oprimen y desempoderan a ellos. Esto deja al pueblo sin un liderazgo comprometido hasta el final, lo que lleva a rebeliones espontáneas sujetas a la supresión violenta y a la captación por parte de otras ideologías, a la desmoralización de las masas y a la continuación del status quo para las clases explotadoras.
Hemos visto este ciclo repetirse una y otra vez en las comunidades oprimidas y las cárceles. Por ello creamos el New Afrikan Black Panther Party—Prison Chapter (Partido Pantera Negra Nuevo Afrikano Sección de Prisiones) y el United Panther Movement (Movimiento Pantera Unificado), porque reconocimos la necesidad de un partido y movimiento de vanguardia verdaderamente revolucionarios. Vanguardia significa “al frente”. Vimos que nada cambiaría hasta que algunos asumiesen seriamente la responsabilidad de liderar la lucha del pueblo hasta la victoria.
Sobre la práctica de los cuadros
Una vanguardia revolucionaria es tan fuerte como lo sean sus miembros o cuadros, los cuales deben de estar integrados con las masas en lucha. Es por lo tanto de vital importancia que los cuadros tengan la capacidad de conectar y comunicarse con otras personas oprimidas. Deben ser los líderes naturales del pueblo, aquellos a los que otros miran y buscar para pedir consejo. Su amor por el pueblo debe ser profudo. Como dijo el Che Guevara: “Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”. Sin embargo el trabajo de un revolucionario no se puede medir únicamente por sus motivaciones:
¿En qué basarnos para distinguir lo bueno de lo malo, en el móvil (deseo subjetivo) o en el efecto (práctica social)? Los idealistas dan valor al móvil y desconocen el efecto, mientras los materialistas mecanicistas dan valor al efecto y desconocen el móvil; en oposición a ambos, nosotros, materialistas dialécticos, sostenemos la unidad del móvil y el efecto. El móvil de servir a las masas es inseparable del efecto de ganarse su aprobación, y los dos deben estar unidos. El móvil de servir a un individuo o a un pequeño grupo no es bueno, y tampoco lo es el móvil de servir a las masas cuando su efecto no es ganar su aprobación y beneficiarlas. Al examinar el deseo subjetivo de un autor, es decir, si su móvil es justo y bueno, no juzgamos por sus declaraciones, sino por el efecto que sus actividades (principalmente sus obras) tienen sobre las masas en la sociedad. La práctica social y su efecto son el criterio para juzgar el deseo subjetivo o móvil.3
Por supuesto no todos aquellos que formen parte de las masas serán receptivos, estarán interesados en crecer política o intelectualmente, o serán siquiera amigables. En nuestra experiencia, sin embargo, nos hemos encontrado con que muchos presos a día de hoy son de hecho receptivos, pero se ven limitados por un acceso limitado a literatura e información y unas reglas estrictas que limitan qué pueden recibir y cuántas cosas en propiedad pueden mantener. Por lo tanto el compartir material y los círculos de estudio dirigidos por cuadros dentro de la prisión son muy importantes. Por otra parte, muchos prisioneros no tienen un alto grado de alfabetización, o creen que leer no “mola”. Así que la agitación verbal y los discursos también son importantes, sobre todo en el patio.
Los cuadros deben ser pacientes, sensibles y tolerantes, pero sobre todo ser buenos a la hora de escuchar a los demás. Algunos prisioneros han sido machacados hasta el punto en el que se recluyen en sí mismos, debemos de poder llegar a ellos antes de enseñarles. Otros están tan llenos de rabia que rechazan todo intento de razonar y están atrapados en comportamientos individualistas y autodestructivos.
Para servir al pueblo debemos de mostrar un interés genuino por ellos y demostrar el Amor Pantera hacia ellos. No hablemos sin más con la gente esperando que se abran a nosotros enseguida. Debemos esforzarnos por entender su posición, sus problemas, en construir una relación de camaradería con ellos. Siempre es posible encontrar temas de interés comunes. Nuestras políticas surgen de nuestro amor por el pueblo y representan los intereses más altos de la humanidad, por lo que suelen inspirar y motivar a la gente una vez que conseguimos atraer su atención.
La mayoría de nuestros cuadros serán comunicadores capaces, pero uno siempre debe esforzarse para destacar en esta faceta. Fue en prisión donde Fidel Castro desarrolló su excepcional habilidad para motivar a los demás con sus discursos. Fred Hampton, otro comunicador excepcional, dijo: “Escucho a cualquiera que hable bien”. Es importante que seamos capaces de conectar con los sentimientos y las aspiraciones más profundas del pueblo.
Sean o no buenos oradores, todos nuestros cuadros tendrán habilidades específicas en las que pueden trabajar y desarrollar para servir a la lucha y mejorar la efectividad de nuestro Partido. Como en cualquier organización, todo el mundo puede contribuir y tienen un papel que jugar.
No hay nadie que pueda hacerlo todo, pero todo el mundo puede hacer algo, y todos los trabajos son más o menos igual de importantes. Es decir, el ‘soldado’ no es más importante (de hecho puede que lo sea menos) que la persona que escribe un boletín de noticias, o la persona que organiza a los estudiantes, o la persona encargada de la agitación en temas como la vivienda digna, o la persona que controla las ondas de radio…4
Y no todos los cuadros serán igual de capaces a la hora de aplicar el MHD a la resolución de problemas. A día de hoy, muchos cuadros tienen un entrenamiento y un entendimiento de la ciencia revolucionaria mínimos o inexistentes, debido a la precariedad de nuestra organización y a la dificultad para conseguir materiales adecuados para el estudio. Esto es algo contra lo que debemos de luchar con firmeza para superar, ya que aplicar cualquier método de estudio que no sea una correcta aplicación del MHD llevará inevitablemente a lo errores del dogmatismo u otras formas de subjetivismo idealista. Es por lo tanto de vital importancia que los cuadros más avanzados dominen este método y enseñen a otros para que estos a su vez enseñen a otros. Igual que con el tiro al blanco, un entrenamiento adecuado y la práctica marcan la diferencia.
Es igualmente imperativo para la vida organizativa de nuestro Partido, para crear los cuadros con la capacidad de liderar a las masas para que tomen las riendas de la historia, que realicemos un entrenamiento de primer nivel en todos los aspectos de la construcción del partido, las organizaciones de masas, la estrategia y táctica para crear un frente popular mundial contra el capitalismo-imperialismo. El Partido y los frentes de masas que se creen deben de ser estructuras sólidas con una fuerte unidad interna que les permita resistir la represión abierta y encubierta de los agentes represores.
Las organizaciones de masas deben tener un carácter fuertemente democrático y tener apoyo popular en las comunidades oprimidas en las que concentremos nuestro trabajo. Debemos de ser efectivos a la hora de hacer participar a la gente en nuestros actos y programas, a la hora de llegar a todas las capas y grupos en esas comunidades, especialmente los jóvenes, mujeres, veteranos de guerra y miembros de organizaciones callejeras del lumpenproletariado, familiares de prisioneros, y también trabajadores de todas las edades. El New Afrikan Black Panther Party (Partido Pantera Negra Nuevo Afrikano) debe tener un amplio apoyo popular en esas comunidades.
Todo esto es importante si queremos hacer trabajo organizativo, pero la clave está en el liderazgo revolucionario. Los cuadros deben de tener una formación exhaustiva y ser capaces de conversar de manera inteligente de uno a uno o enfrente de grupos. Si queremos mejorar nuestra capacidad para enseñar y aprender del pueblo, los cuadros deben de expandir su conocimiento general a través del seguimiento y el estudio de las noticias. En todas las cosas debemos de tratar de llegar a la verdad, lo que requerirá investigación.
El liderazgo colectivo es básico a la hora de construir un partido y movimiento fuertes. La sabiduría colectiva que surge a través de la discusión a todos los niveles dentro del Partido nos ayuda a descubrir la verdad e iluminar nuestra práctica. Un ejército de “profesionales” intentarán desviar nuestro camino y desacreditarnos al igual que hacen con todo movimiento de liberación. Esto también resalta la importancia del liderazgo colectivo y la democracia dentro del partido, donde unimos nuestro conocimiento y experiencia para poder tomar de forma colectiva las decisiones correctas.
Debemos de seguir las enseñanzas de Sun Tzu que nos dicen “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado”. Esto es válido a todos los niveles, estratégico y táctico, y en todos los frentes, cultural, educativo, económico, político y militar. Es especialmente importante el desarrollo de cuadros. Asignar las tareas que mejor se correspondan a las capacidades de los cuadros nos llevará a la consecución de los objetivos del Partido. Debemos de ser ábiles a la hora de analizar las fortalezas y las debilidades de nuestros camaradas, a la hora de utilizar sus fortalezas para superar sus debilidades.
Al conocer las fortalezas y las debilidades de nuestro enemigo, sabremos dónde asaltarle y dónde evitarle, no nos volveremos arrogantes tras unas pocas victorias ni pesimistas después de unas pocas derrotas. Cuando seamos capaces de mantener nuestra objetividad ante la victoria y la derrota y ajustar nuestras tácticas de manera acorde jamás nos enfrentaremos a un enemigo invencible ni a un obstáculo insuperable. El uso de una táctica errónea, de hecho, suele surgir de un análisis subjetivo de las condiciones existentes.
Debemos de tener siempre en mente que no debemos asumir el papel de autoridad en las materias que no hayamos estudiados de forma exhaustiva. “Si usted no ha investigado un problema, se le priva del derecho a opinar sobre él” es la célebre frase de Mao. Cuando sea evidente que carecemos de la información necesaria para tomar una decisión correcta, debemos buscarla sin perder tiempo.
Para postular una línea política correcta para el nuevo Partido, debemos tener un análisis concreto de las condiciones concretas de las cuestiones principales: lucha de clases, la cuestión nacional, trabajo sindical, la cuestión de la mujer, la situación internacional, etc.5
Sobre el propósito de los cuadros
Como ya hemos apuntado, los cuadros son las partes componentes del partido de vanguardia y sus unidades básicas, los colectivos del Partido. Juntos forman el “sistema nervioso” del movimiento, enlazando el cuartel general del Partido con todas sus partes.
Los cuadros deben ser efectivos a la hora de construir bases de apoyo para la revolución entre la gente (ganarse a las masas para la línea revolucionaria del Partido y organizarlas en frentes de masas que hagan avanzar la lucha revolucionaria), deben estar preparados para hacer lo que el Partido requiera de ellos hasta el límite de sus capacidades. Un movimiento revolucionario será tan efectivo como su liderazgo lo haya preparado para ser. Como nos dijo Mao, “Cuando la revolución fracasa, la culpa es del partido de vanguardia”. Por lo tanto el desarrollo de cuadros es fundamental.
Debemos entrenar decididamente decenas de miles de cuadros y líderes en el estudio del marxismo-leninismo, debemos ampliar su capacidad de análisis político, su competencia a la hora de trabajar, su espíritu de auto-sacrificio, su capacidad de solucionar problemas por su cuenta para servir a su nación, los cuadros y el partido. Es en estos cuadros y líderes en los que el Partido depende para mantener su conexión con los miembros y las masas, y es sólo apoyándose en el firme liderazgo de las masas como el Partido podrá alcanzar la victoria sobre el enemigo. Esos cuadros y líderes deben de estar libres de egoísmo, de heroísmo individualista, ostentación, pereza, pasividad, arrogancia sectaria, y deben de ser altruistas, héroes nacionales y de clase, éstas son las cualidades y estilo de trabajo que exigen los miembros, cuadros y líderes de nuestro partido.
Mao demostró la necesidad indispensable de buenos cuadros en la lucha revolucionaria. También lo hizo Amilcar Cabral, el líder revolucionario Afrikano más excepcional. Como fundador del partido revolucionario de vanguardia de Guinea Bissau, el PAIGC6, demostró que la formación de cuadros revolucionarios es la clave del éxito en un movimiento revolucionario. En 1959, los obreros oprimidos de Guinea Bissau se lanzaron de forma temeraria y apenas planificada a la revuelta armada contra los colonizadores Portugueses. Su estrepitoso fracaso llevó al camarada Cabral a reevaluar la situación y sus tácticas. Pasó tres años en tareas de organización, liderando campañas de educación política de forma paciente y realizando trabajo preparatorio por todo el país, entrenando a un partido de mil cuadros.
Preparamos a un número de cuadros del grupo [de la juventud urbana semi-intelectual pre-clasista], algunos de entre la gente empleada en el comercio y otros asalariados, incluso algunos campesinos, de forma que pudiesen adquirir lo que podría llamarse una mentalidad de clase obrera… Cuando estos cuadros volvieron a las zonas rurales inculcaron cierta mentalidad a los campesinos, y es entre estos cuadros de dónde hemos elegido a aquellos que ahora lideran la lucha7.
Estos cuadros del PAIGC reactivaron la lucha en 1963, ganándose y movilizando un inmenso e inmediato apoyo de las masas, que consiguió liberar rápidamente enormes extensiones del país del control de los Portugueses. En 1969 dos terceras partes de las zonas rurales habían sido liberadas, y sólo cinco años después, los Portugueses habían sido completamente expulsados, a pesar de que el propio Cabral había sido asesinado un año antes por agentes Portugueses. Fueron los cuadros, entrenados y liderados por Cabral, los que llevaron al pueblo a la victoria.
Como ya discutimos en un artículo anterior, los esfuerzos del Partido Pantera Negra original para liderar a las masas aquí en Amerika acabaron fracasando, en gran medida porque obviaron la necesidad de entrenar y formar a sus miembros en la ideología revolucionaria proletaria8. Al contrario, sus cuadros mantuvieron y actuarion con base en la ideología de otras clases, particularmente el lumpenproletariado y la pequeña burguesía urbana, llegando al extremo de proponer una teoría política lumpen (en contraposición a una proletaria) para justificarse.
Los fracasos y reveses de los movimientos revolucionarios de masas, aquí y en todo el mundo, han sido resultado, en gran medida, del fracaso a la hora de desarrollar un núcleo sólido de liderazgo revolucionario proletario. En el pasado, los movimientos revolucionarios han dependido de la pequeña burguesía para suplir de intelectuales sus posiciones de liderazgo y esto ha demostrado ser una fuente de debilidad, ya que estos suelen ser elementos vacilantes proclives a desviaciones de “izquierda” y derecha y al revisionismo.
Debido a su posición en la sociedad de clases, la pequeña burguesía vacila entre la burguesía y las masas trabajadoras en lo que se refiere a su mentalidad e intereses. Tienen la ventaja sobre las masas de una mejor educación y calidad de vida, y aunque se radicalicen, tienden a mantener la ideología y los prejuicios burgueses que luego traen consigo al seno del movimiento obrero.
La pequeña burguesía ha producido excelentes intelectuales revolucionarios y líderes del movimiento revolucionario proletario, como Marx, Engels, Lenin, Mao, Cabral, Nkrumah, etc, pero el número de decepciones ha sido mucho mayor. Como clase no están tan dispuestos a realizar un “suicido de clase”, como lo llamaba Cabral, a adoptar la perspectiva revolucionaria del proletariado. En vez de eso imponen sus propias perspectivas y prejuicios al movimiento y se resisten al desarrollo hasta el final de una conciencia revolucionaria y de lucha de clases.
Sin embargo, el declive continuado del capitalismo-imperialismo ha hecho surgir una estrategia de encarcelación masiva en Amérika, dirigida principalmente a los Nuevo Afrikanos y otras personas de color en las comunidades urbanas. Las prisiones han demostrado ser escenarios poderosos para la creación de intelectuales revolucionarios de las clases oprimidas, como: Malcolm X, Eldridge Cleaver, George Jackson, Hasan Shakur y James Yaki Sayles. Malcolm X llegó a llamarlas “las universidades del pobre”.
Aquí los proletarios pobres tienen el tiempo para estudiar en profundidad y la capacidad de acceder a literatura y libros revolucionarios. Esto es lo que el NABPP-PC está tratando de usar en su favor y es la base de nuestra estrategia para “transformar los zulos de esclavos oprimidos en escuelas para la liberación…”, lo que está llevando a nuestro movimiento por un camino diferente de desarrollo. Nuestro objetivo no es adoctrinar a los prisioneros con una línea política traída desde el exterior, sino desarrollar la base intelectual necesaria para formular nuestra propia línea y entrenar cuadros capaces de proveer del liderazgo necesario para construir el movimiento una vez fuera, entre la gente de las comunidades oprimidas, independientemente de la izquierda dominada por la pequeña burguesía.
Al entrenar cuadros, debemos ir hacer más que darles materiales de lectura esperando que se desarrollen de forma espontánea. Debemos crear grupos de lectura/estudio dirigidos por el Partido y un programa interactivo de estudio como parte de nuestra estrategia para transformar las prisiones en “escuelas para la liberación”. Debemos entrenar a los prisioneros para que sean pensadores críticos y tácticos. Los cuadros deben de ser flexibles y aplicar un análisis crítico para desarrollar y enmendar planes tácticos. Necesitamos que los cuadros sean creativos e innovadores a la hora de aplicar la línea general del Partido.
Debemos animar a los cuadros para que vayan más allá de aprender unos pocos conceptos básicos. Deben comprender en detalle todos los aspectos de la lucha, estrategia y táctica, diferentes técnicas y métodos, sus aplicaciones históricas. Debemos buscar un desarrollo intelectual general. Se deben reforzar habilidades intelectuales como la investigación, la escritura y el debate.
El Partido debe asimilar y hacer circular las buenas ideas y prácticas de las cuadros. Debemos de compartir información a través de nuestros boletines informativos e implementar nuevas ideas y prácticas que surjan en nuestro trabajo organizativo.
Los cuadros deben de ser hábiles a la hora de enseñar a organizarse a los demás. También deben de dar ejemplo consciente a través de su conducta y carácter en todo momento. Esto es importante porque nuestra meta no es ejercer un poder político sobre las masas, sino empoderarlas. Nuestro ejemplo debe ser de dedicación abnegada a las masas y sus mejores intereses, ayudándolas a crear y construir instituciones de poder popular en sus comunidades y programas para suplir sus necesidades vitales, permitiendo que ellas mismas solucionen sus problemas en el día a día.
Es por eso por lo que debemos de tener cuidado a la hora de admitir a cualquier persona en el Partido, o a permanecer en él, si carece de la dedicación y motivación adecuadas. La gente debe considerar a los miembros del Partido como modelos a seguir. La gente tiende a caracterizar a un movimiento a través de lo que observan en los militantes del mismo con los que tienen contacto. Esto supone una gran responsabilidad para cada cuadro Pantera para que representen al Partido de la mejor forma posible en todo momento.
Si nos desviamos de los principios, disciplina y programa del Partido, la gente pensará que nuestro Partido es una broma, un engaño, un timo. No apoyarán al Partido ni escucharán lo que tenemos que decir. El enemigo utilizará nuestros errores y debilidades para demonizarnos y desacreditarnos enfrente del pueblo. En vez de liderar nos convertiremos en otro obstáculo para su liberación.
Es por esto también que el Partido debe estar abierto al escrutinio y crítica de las masas, ser transparente en sus relaciones con ellas y estar dispuesto a rectificar sus errores, demostrar de forma humilde y honesta que servimos al pueblo. Como dijo Cabral: “No ocultes nada a las masas de nuestro pueblo. No cuentes mentiras. Descubre las mentiras allá donde sean contadas. No ocultes las dificultades, errores o fracasos. No prometas victorias fáciles”8.
Conclusiones
Con suerte, este documento dará a los camaradas y simpatizantes del Partido una idea más clara de la importancia del entrenamiento y desarrollo de cuadros y del tipo de liderazgo que debemos desarrollar. Nos tomamos la revolución en serio, y vemos una situación revolucionaria en desarrollo en el futuro. Éste es el tiempo de prepararse, el tiempo de construir unos cimientos sólidos. ¡Si estás dispuesto, únete a nosotros!
¡Atrévete a luchar! ¡Atrévete a ganar!
¡Todo el poder para el pueblo!