Antonio Gramsci: Odio el Año Nuevo

Gramsci_1922

Publicado en Avanti!, edición de Turin, de su columna “Sotto la Mole,” 1 de enero, 1916. Traducción obtenida de Bajo la mole (sequitur), con correcciones propias.

Cada mañana, cuando me despierto otra vez bajo el manto del cielo, siento que es para mí  año nuevo.

De ahí que odie esos año-nuevos de fecha fija que convierten la vida y el espíritu humano en un asunto comercial con sus consumos y su balance y previsión de gastos e ingresos de la vieja y nueva gestión.

Estos balances hacen perder el sentido de continuidad de la vida y del espíritu. Se acaba creyendo que de verdad entre un año y otro hay una solución de continuidad y que empieza una nueva historia, y se hacen buenos propósitos y se lamentan los despropósitos, etc., etc. Es un mal propio de las fechas.

Dicen que la cronología es la osamenta de la historia; puede ser. Pero también conviene reconocer que son cuatro o cinco las fechas fundamentales, que toda persona tiene bien presente en su cerebro, que han representado malas pasadas. También están los año-nuevos. El año nuevo de la historia romana, o el de la Edad Media, o el de la Edad Moderna. Y se han vuelto tan presentes que a veces nos sorprendemos a nosotros mismos pensando que la vida en Italia empezó en el año 752, y que 1490 y 1492 son como unas montañas que la humanidad superó de repente para encontrarse en un nuevo mundo, para entrar en una nueva vida. Así la fecha se convierte en una molestia, un parapeto que impide ver que la historia sigue desarrollándose siguiendo una misma línea fundamental, sin bruscas paradas, como cuando en el cinematógrafo se rompe la película y se da un intervalo de luz cegadora.

Por eso odio el año nuevo. Quiero que cada mañana sea para mi año nuevo. Cada día quiero echar cuentas conmigo mismo, y renovarme cada día. Ningún día previamente establecido para el descanso. Las paradas las escojo yo mismo, cuando me sienta borracho de vida intensa y quiera sumergirme en la animalidad para regresar con más vigor.

Ningún disfraz espiritual. Cada hora de mi vida quisiera que fuera nueva, aunque ligada a las pasadas. Ningún día de jolgorio en verso obligado, colectivo, a compartir con extraños que no me interesan. Porque han festejado los nombres de nuestros abuelos, etc., ¿deberíamos también nosotros querer festejar? Todo esto da náuseas.

Espero el socialismo también por esta razón. Porque arrojará al estercolero todas estas fechas que ya no tienen ninguna resonancia en nuestro espíritu, y si el socialismo crea nuevas fechas, al menos serán las nuestras y no aquellas que debemos aceptar sin beneficio de inventario de nuestros necios antepasados.

1 de enero de 1916

Évald Iliénkov: el último Marxista Soviético

Nota: traducción del texto «The Last Soviet Marxist», que a su vez es una traducción del ruso. La traducción al inglés es de calidad desigual, y en algunos casos ciertas frases son prácticamente incomprensibles. He optado por hacer una traducción más o menos literal y marcarlas con un «[*]». En el resto de la traducción he tratado de hacer un texto ligeramente más idiomático y he añadido un par de notas aclaratorias, pero en general se mantiene el «estilo» de la traducción al inglés.

El último Marxista Soviético (traducción de un artículo de Alexei Tsvetkov sobre Évald Iliénkov)

El artículo original en Ruso puede encontrarse aquí.

En un artículo para The Prime Russian Maganize (en su edición sobre el Marxismo), el poeta Alexei Tsvetkov escribió este retrato de Évald Iliénkov, el último Marxista Soviético y una de los más grandes y originales pensadores de la Unión Soviética. Tsvetkov nos ofrece un retrato de una figura realmente única cuyas obras merecen ser releídas y traducidas, pero también un retrato poco habitual de los tiempos y la atmósfera en la que vivió.

otdel

Sobre el último Marxista Soviético.

Al comienzo del conflicto armado entre China y Vietnam aullaba contra su radio negándose a hablar con nadie. Sartre bien podría haber escrito una novela o Godard haber rodado una película sobre él. Alexei Tsvetkov escribe sobre el último Marxista Soviético, Évald Iliénkov.

Los años 40: la dialéctica de la artillería.

El hijo de un famoso escritor Soviético, un amigo de Zabolotski, Iliénkov marchó a Berlín como un oficial de artillería y fue a presentar sus respetos ante la tumba de Hegel a la primera oportunidad. Ganó dos órdenes [N.d.T.: seguramente órdenes de Lenin] y muchas medallas en el frente, pero disfrutaba más enseñando a sus invitados un archivo con el águila Alemana y la inscripción «Sólo para el Fuhrer», que guardaba como un preciado souvenir.

Entre batallas el artillero leía «La Fenomenología del Espíritu» en el alemán original. La Segunda Guerra Mundial fue para él un conflicto armado entre el Hegelianismo de izquierda y el Hegelianismo de derecha, y en la tumba de Hegel agradeció al filósofo el hecho de que fuese el Hegelianismo Soviético el que levantó su bandera sobre la capital Alemana, y no al revés.

Iliénkov siguió siendo un germanófilo durante toda su vida: tradujo a Kant y Lukács, escribió sus libros en una máquina de escribir Alemana que había guardado como trofeo de guerra, dibujó sus propias ilustraciones para «Das Rheingold» y conocía íntimamente a todos los intérpretes vivos de Wagner, cuyas partituras leía antes de irse a dormir para mantener su mente en orden.

Los años 50: conflagración termonuclear en la Universidad.

Después de la muerte de Stalin, Iliénkov enseñó en la Universidad Estatal de Moscú donde escribiría su Cosmología. De los pliegues de su gabán del frente («shinel»), que durante tanto tiempo se negó a cambiar por un abrigo sobretodo, emergió una «familia» entera de los mejores intelectuales Soviéticos de los años 60, incluyendo muchos futuros disidentes y emigrados.

¿Qué les enseñó? Que las contradicciones inmanentes eran el motor principal de cualquier desarrollo. La frontera entre las cosas y los fenómenos se mueve siguiendo la gran regla de la vida, las condiciones de la existencia son la confrontación entre cualquier fenómeno consigo mismo[*]. La nada es simplemente una forma más general del algo. El espacio y el tiempo son esencialmenete sólo el medio por el que la cantidad se vuelve calidad[*]. Entender una parte infinitesimal del mundo de manera profunda y correcta significa poseer la habilidad de entender toda nuestra realidad.

Pero la idea favorita de Iliénkov era la delegación de su pensamiento como condición de todo fenómeno. Cualquier persona se vuelve «ella misma» sólo al sobrepasar los límites y fronteras que le han sido asignados, al igual que un actor de teatro llega a ser él mismo al interpretar a otro. Una persona se vuelve humana sólo como resultado de su actividad.

En su forma más común esta lógica lleva al filósofo a la idea alarmante (que Iliénkov no llegó a explicar a sus estudiantes pero que expuso en su Cosmología) de que el sentido final de una vida razonable en el cosmos sólo llega después de la auto-identificación de esa vida con el propio cosmos. El sentido de la existencia material se muestra durante la conflagración termonuclear. Iliénkov, ateo al 100%, escribió un Apocalipsis Marxista, su propio plan para el fin del mundo.

Enfriamiento, deceleración, extinción, entropía, pérdida de energía —ésta es la ley principal del cosmos—. La razón aparece en el cosmos como el proceso contrario a la entropía, como un desafío a la ruina capaz de devolver la realidad a su estado originario de explosión de plasma, «reseteando» así toda la energía cósmica sin dejar ni un sólo átomo en su posición anterior. Para darle al mundo otra «juventud fogosa». La humanidad es un instrumento único del auto-conocimiento, auto-destrucción y auto-expresión del Universo. El uso de la energía atómica es simplemente la primera pista de nuestra gran misión: el gran sacrificio que constituye nuestra razón de ser.

Fueron pocos los que expresaron con semejante precisión valerosa el pathos fálico y revolucionario de lo moderno, borrando la división entre lo muerto y lo vivo en un acto de destrucción demiúrgica. La cosmología de Iliénkov nos devuelve al pathos de los Himnos Védicos: Shiva y sus múltiples brazos danzando con el fuego, creando e incenciando el mundo innumerables veces. Pero aquí Shiva es reemplazado por una persona del futuro sin clases, libre de ilusiones sobre la redención espiritual y del miedo a la muerte. El ser humano es la figura más paradójica del mundo atómico, destruyéndolo completamente sólo para devolver la energía al mundo.

Los estudiantes del periodo del Deshielo [de Jrushchov], ensimismados con Roerich y el yoga, hacían circular copias mecanografiadas de la «Cosmología» entre ellos. Fue la propia lógica de Iliénkov la que permitió al matemático disidente Shafarevich desenmascarar al comunismo como un culto secreto a la nada y como negación de los fundamentos de la vida.

La conflagración termonuclear de la revolución final no podía ser vista con buenos ojos por la censura Soviética. En Italia fue Feltrinelli, conocido por ser el editor de «Doctor Zhivago», el que intentó publicar su libro [N.d.T.: creo que se refiere al manuscrito de «La Dialéctica de lo Abstracto y lo Concreto en el Pensamiento Teórico Científico», no al texto de la Cosmología]. En Europa Feltrinelli es recordado como el «millonario rojo» que odiaba el capitalismo y soñaba con la revolución mundial. El millonario rojo se sintió atraído por las emociones existenciales a la Hamlet de los textos de Iliénkov.

Los años 60: comunismo en 20 años.

Finalmente se le permite viajar a Europa. Pero incluso allí sólo fuma cigarrillos Cubanos fuertes, en muestra de su apoyo al socialismo tropical frente a las corporaciones tabacaleras occidentales. En el tumultuoso y rebelde mundo de los 60 el Marxismo experimentó un renacer. Marcuse, Fromm, Adorno, Habermas… Iliénkov era prácticamente el único Marxista del lado Soviético que podía hablar con ellos en igualdad de condiciones.

Era tan fácil dejarse seducir por su radicalismo bohemio. Surrealistas y estrellas del rock se contaban entre sus acólitos. Los estudiantes rebeldes les citaban en sus reuniones. Hacían malabares con jerga feminista, estructuralista y psicoanalítica, sentados en cafés de moda mientras discutían sobre el fetichismo de la mercancía que organiza nuestro mundo interior de acuerdo con los principios del supermercado y su jerarquía de productos. O hablaban de la industria cultural que se apropia de cualquier forma de protesta sin funcionar ella misma como una forma de protesta. La Unión Soviética para ellos era «un estado deformado burocrático de los trabajadores» o incluso «capitalista de estado». No había llegado al socialismo y se veía forzada a entrenar a sus ciudadanos para que aceptasen las mentiras rituales de costumbre que les permitían tomar el sueño por la realidad. En cualquier caso la URSS había tomado de buena gana su lugar en el mercado del «sistema-mundo», cediendo su papel revolucionario a la China Maoísta.

Pero Iliénkov no se siente tentado por ellos, ni siquiera secretamente, y debate con ellos sinceramente buscando las zonas grises de sus disquisiciones elegantes. Ve como uno de los errores fatales de la nueva generación de Marxistas Occidentales su contraposición de los dos Marx: el joven romántico Humanista y el viejo economista.

El Marx tardío investigó la causa principal de la alienación —la contradicción entre la naturaleza colectiva del trabajo y el carácter privado de la apropiación de ese trabajo—. El resultado es que tenemos trabajos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos y hacer ricas a personas que no conocemos. Fue esta sensación de estar viviendo una vida que no se posee la que dio origen al fenómeno cultural de los zombies, a quienes se ha extraído la vida como si de muertos vivientes se tratase; también los vampiros, y las siniestras criaturas del espacio exterior que nos utilizan con fines misteriosos. A Iliénkov le perturbaba el hecho de que la Nueva Izquierda rara vez hablase de las soluciones político-económicas a los problemas de la alienación, prefiriendo contrastarla con la alienación artística del «distanciamiento» en el nuevo arte, dirigiendo al revés el automatismo del comportamiento y la percepción[*]. En las formas traviesas del nuevo arte y la contracultura el izquierdismo bohemio descubrió aquello que no estaba permitido constituido como una realidad pero sin poder ser constituida políticamente; posibilidades aplazadas y sueños inútiles. Así el evento de la Revolución era sustituido por la Galería.

Fue expulsado, en todo caso, de la Universidad Estatal de Moscú por su «perversión del Marxismo». Pero esto no impidió que escribiese artículos para las voluminosas enciclopedias Soviéticas y que practicase «la ciencia de la reflexión». Esto tampoco impidió que los alumnos más fieles de Iliénkov tuviesen un papel en la redacción del nuevo programa del Partido.

Y ahora hacia la visión del futuro. El crecimiento del consumo + la educación del nuevo hombre + la automatización del trabajo que nos daría la posibilidad de alcanzar el comunismo. Añadieron unas cuantas palabras sugiriendo que esto sería posible en un periodo de 20 años. Las cosas de utilidad general y acceso público serían tan numerosas que la esfera de las mercancías desaparecería, permitiendo una distribución organizada de manera científica de todo lo existente, el mundo construido como una gran biblioteca. La fantasía Soviética se convertiría por fin en realidad. Tendría lugar una revolución antropológica y todas las relaciones pasarían de ser competitivas a ser simbióticas. El talento se volvería la norma y la falta de talento una aberración. La esperanza de vida, tal y como lo veía Iliénkov, debería llegar a los 130 años.

Los hermanos Strugatsky del periodo «Qué difícil es ser Dios» le leyeron con atención. Aunque la influencia plena de la Cosmología de Iliénkov sólo llegaría más tarde en su «Mil millones de años antes del fin de la Tierra» cuando los científicos comprenden que su ciencia les conduce inevitablemente a un apocalipsis, que el Universo se resiste y que no hay ninguna salida fácil a este problema.

Los innovadores en pedagogía, que se llamaban a sí mismos los «Comunardos», discutieron con Iliénkov cómo rehacer el programa escolar para promover un nuevo tipo de persona en los siguientes 20 años. Mucho antes de eso, sin embargo, los «Comunardos» fueron dispersados, los nuevos libros de los hermanos Strugatsky ya no se publicaban, y gente como Iliénkov ya no recibía permisos para volver a viajar a Europa.

Los años 70: viendo a través de los ojos de otros.

Después del Deshielo en los años vacuos de Brezhnev la tónica general de los más maduros y envejecidos soñadores era la de retirarse a sus mundos privados y profesionales: avanzar en sus carreras, ahorrar algo, aprender idiomas y criar a sus hijos como personas decentes y con cultura. Y sobre el comunismo, bueno, habría que improvisar un poco.

Iliénkov tenía su propia manera de tratar asuntos de «poca importancia». Un antiguo estudiante le sugiere que verifique su propia teoría de la consciencia de manera práctica en el Instituto Zagorsky para niños sordos y ciegos.

¿De dónde procede la personalidad de una persona? ¿Cómo se construye? Cuando alguien le preguntaba de manera capciosa a Iliénkov qué porcentaje de la personalidad era social y qué porcentaje era biológico, el filósofo Soviético contestaba «101% social». Por lo tanto una persona nace varios años después de su aparición física en el mundo, y normalmente muere un poco antes de su muerte física.

La consciencia de una persona puede «soldarse» de la misma manera que un equipo de radio si se tienen los planos delante y se entienden los principios elementales de la operación. A Iliénkov le encantaba coleccionar modelos de magnetófono y televisión, jugueteando durante horas con ellos y el soldador; confesaba que era durante esos momentos cuando las ideas más precisas y originales le venían a la mente. Y si se le acababa el estaño, se dedicaba a encuadernar libros. Una persona dañada podía ser arreglada de la misma manera que un libro.

La diferencia principal entre una persona y un animal es su habilidad para usar el lenguaje, pero el lenguaje sólo es posible cuando esa persona aprende a verse a sí misma a través de los ojos de otros y en última instancia a través de los ojos de toda la humanidad.

El experimento Zagorsky consistía literalmente en esto –enseñar a los niños a «ver» con los ojos de otros, y en los casos más complejos a percibir todos los estímulos externos a través de la gente que les rodeaba–.

Ponía las manos de los niños en las suyas cientos de veces antes que aprendieran a hacer el gesto más elemental. Les enseñaba a pensar con sus dedos para que pudiesen asimilar y aprender a leer en braille, y así después desarrollar lentamente el lenguaje oral.

Día tras día Iliénkov practica con su niño para que éste desarrolle un oído para la música. Le recuerdan como a un mago que se abre paso a través del silencio y la oscuridad para enseñarles a transformar la acción en un gesto, el gesto en un signo y el signo en una palabra. Un mago que abre la ventana del conocimiento de sus universos cerrados a cal y canto. Estaba más orgulloso de esto que de cualquier otra cosa que hubiese hecho nunca.

Cuatro de sus alumnos de acogida sordos y ciegos, gracias a los «esquemas senso-motrices» de Iliénkov, aprendieron a hablar, escribir, recibieron su diploma de educación superior e incluso defendieron sus tesis en Psicología y Matemáticas. En ningún otro lugar del mundo se han obtenido resultados similares.

La cocina de Iliénkov en Kamergesky Pereulok (N.d.T.: una calle lateral en el centro de Moscú, aledaña a la calle Tversakaya y cerca del Kremlin) era uno de los clubs intelectuales más interesantes de los añós del Estancamiento. Allí se reunían todos los bardos, actores del teatro Taganka (el teatro más avant-garde de su época), expertos en cibernética, metodologistas, escritores de ciencia ficción y fantasía, cerebritos de provincias e invitados extranjeros de los movimientos Partisanos del Tercer Mundo. Iliénkov prefería hacer de oyente en su cocina antes que hablar, echando de vez en cuando miradas a las mantis esmeralda que vivían entre sus flores. El filósofo creía que las mantis eran el animal más grácil que uno podía tener en su casa.

Cuando todo el mundo se había aburrido de la conversación se ponían a escuchar a Galich o Jesucristo Superstar en uno de los magnetófonos hechos a mano de Iliénkov.

Sobre la «originalidad de pega» de la contracultura Occidental, el maestro de la cocina permanecía severo en su juicio y de manera diligente y apasionada explicaba que los hippies Americanos eran una simple cuestión de entropía social, deceleración, y una aceptación de la retirada de la Historia con mayúscula en favor de las ilusiones personales. El significado de la originalidad no consiste en hacer un gran alarde de nuestra diferencia con los demás, sino en expresar lo General mejor que el resto. En el arte Pop y el Conceptualismo Iliénkov veía la indiferencia alegre de la burguesía por sí misma.

El cuchillo de encuadernador.

Al contrario que la mayoría de sus interlocutores (Zinoviev, Shchedrovitsky, Mamardashvili, Pyatigorsky) Iliénkov nunca se hizo pasar por dandy. Siempre conservó una aparencia externa como de noctámbulo, completamente indiferente a su aspecto. Sus incipientes melenas eran explicables por el mero hecho de que rara vez recordaba hacer una visita al peluquero.

El dramatismo Wagneriano que tanto apreciaba en su existencia se dejaba ver en la expresividad de su rostro. Casi había llegado a la edad de pensionista. Pero Iliénkov esperaba al comunismo, no a su pensión. E hizo todo lo que estuvo en su mano para ayudar a hacer realidad el programa del Partido.

El Nuevo Hombre no hizo acto de presencia. La alienación y la cosificación se volvieron más comunes, no menos. Las relaciones mercantiles no estaban desapareciendo y la propiedad estatal Soviética no se había socializado realmente. El valor no eliminaba los precios sino que se rendía ante ellos. La explicación oficial de que en el socialismo los precios de los productos son «justos», mientras que en el capitalismo no lo son, era para Iliénkov una fantasía Oriental estéril y de mal gusto, no Marxismo. El paso posterior a la Revolución consistente en cambiar la sociedad no se había dado.

El filósofo se sintió incapaz de producir algo con sentido, incapacitado para continuar su guerra cósmica contra la decadencia del Universo y la difusión de la luz elemental. Cayó en una oscura melancolía alcohólica y en vez de contestar a cualquier pregunta filosófica normalmente se limitaba a repetir su rima favorita, «Y entonces no hubo ninguno».

Sus ya más maduros estudiantes universitarios compraban vaqueros y chaquetas de ante «como las que lleva Serge Gainsbourg». Se interesaban por el misticismo Oriental y la posibilidad de emigrar y, por supuesto, se reían disimuladamente del Leninismo anticuado de su profesor y su amor entrañable por «Sophia Vlasevna» (un apodo común e irónico para el poder Soviético).

Los 20 años hasta el comunismo pasaron e Iliénkov, o así lo parece, era la última persona que recordaba esa promesa. Sintió su ausencia como una derrota personal. Pero los antidepresivos Soviéticos que le habían recetado permanecían escondidos debajo de la almohada sin que su familia lo supiese.

El filósofo tenía amplios conocimientos anatómicos así que cortarse su propia arteria carótida no le supuso un gran esfuerzo. Lo hizo con un cuchillo de encuadernador que había afilado con una sierra. Según las leyes de la dialéctica cualquier herramienta podía ser transformada en un arma de la misma forma que cualquier trabajador podía ser transformado en un soldado.

Ahogándose en sangre dejó su apartamento para colapsar en las escaleras, cumpliendo a su manera lo que él que veía como el fin último de toda vida racional. El triunfo de la dialéctica de la existencia es el momento de restitución al Big Bang —el suicidio plasmático de la realidad—. Una persona pensante intenta en su actividad racional reproducir la naturaleza existente en su totalidad.

Su biografía me sería suficiente para explicar a cualquiera qué fue el siglo Soviético y cuál es el proyecto Modernista de rehacer el mundo y a la Humanidad misma.

En esta Torre de Tatlin la bandera roja ondea sobre el Reichstag, su «visión» de los niños ciegos, la conflagración atómica intolerable inundando el horizonte, los retratos de Mao en los muros de la Sorbona ocupada por los estudiantes, exceso termonuclear en el mundo a través de la imagen del sacrificio cósmico definitivo.

Tal y como dice la paradoja favorita de Iliénkov, el sentido último de lo «Soviético» sólo puede ser revelado cuando su trabajo ha terminado y empieza a difuminarse en los ojos del espectador.

No recordamos ni podemos utilizar de ninguna manera aquello que estaba con nosotros hace tan poco. Y eso significa que nos merecemos todo lo que nos ocurre: todo lo que ha ocurrido y todo lo que está a punto de ocurrir.

La persistencia de la dialéctica

Hay debates que se leen como imagino que una aficionada al fútbol ve un partido entre dos equipos con los que no tiene ningún vínculo emocional. Es posible que por motivos más o menos inexplicables se sienta más afinidad por una parte, pero si no juegan bonito es probable que la cosa sea insoportable. El partido, o debate, del que escribo hoy se jugó hace unos días entre Steve Keen y un tal David Andolfatto. El primero es un economista postkeynesiano de cierto renombre muy crítico con la «ortodoxia neoclásica»1. El segundo, que yo sepa, no es nadie conocido, pero su papel en esta obra es el de miembro de la nomenklatura económica en los EEUU (trabaja para la Reserva Federal) y defensor de esa ortodoxia que alguna gente de naturaleza optimista cree que está empezando a hacer aguas. Como buen marxista recalcitrante no estoy en lo esencial de acuerdo con ninguno de los dos, pero la deriva de su conversación terminó llegando a tratar temas básicos que creo que merecen un par de reflexiones.

Las cuestiones más o menos superficiales sobre las que empezaron a hablar no tienen mucho interés, pero por esa lógica perversa de tantos debates al poco rato los dos habían llegado paso a paso a tratar temas absolutamente fundamentales. La primera jugada del partido que me hizo empezar a prestar más atención fue el texto “Steve Keen still butchering basic microeconomics”. En apariencia la cosa va de que el pobre Steve no se sabe un par de reglas básicas de diferenciación, pero el meollo del asunto se encuentra, sin que sirva de precedente, en los comentarios. Se acusa al autor, Chris Auld, de distraer la atención con detalles irrelevantes: la crítica fundamental de Keen se sustenta en que la economía neoclásica intenta usar modelos estáticos (de equilibrio), para analizar un objeto, la economía capitalista, que es inherentemente dinámico. Los apaños modernos como los modelos EGDE (Equilibrio General Dinámico Estocástico) no sirven, argumentan, porque se simula el dinamismo con «shocks» externos a la lógica del sistema, que parte del equilibrio, en vez de partir de un modelo intrínsecamente dinámico que coyunturalmente pueda llegar a puntos de equilibrio. Por tanto esto no es una mera rencilla sobre errores de cálculo, sino una confrontación de principios sobre la naturaleza del objeto a analizar y la forma correcta de reproducirlo teóricamente.

La respuesta típica a esta problemática, y la que defiende Andolfatto, es que cosas como un modelo EGDE son una simplificación pragmática, que ayuda al economista en su tarea. «Supongamos que las cosas son así…», dice el economista, y a ver a dónde llegamos. Un momento, responde Keen, porque no todas las presuposiciones son creadas iguales, y enlaza a este texto. La idea es que hay diferentes tipos de presuposiciones que es posible realizar a la hora de elaborar una teoría científica, de las que yo voy a destacar dos. La presuposición simplificadora elimina un aspecto del objeto que se considera secundario para facilitar el trabajo, asumiendo que la teoría resultante seguirá siendo válida en lo esencial aunque luego se incluya ese factor de nuevo. Un ejemplo típico serían las leyes de Newton en las que, inicialmente, se puede suprimir el rozamiento como simplificación. El caso contrario es la presuposición de dominio: aquí la relación entre la validez de la teoría y las presuposiciones de la ciencia es positiva, y la teoría dejará de ser válida en el momento en el que esas condiciones no se cumplan. La crítica de Keen, entre otros, es que la economía neoclásica supone haber hecho presuposiciones simplificadoras cuando en realidad las ha hecho de dominio. Si asumimos el equilibrio como estado «natural» de la economía, y la realidad resulta ser la contraria, es posible que nuestra teoría no esté de hecho describiendo el mundo en el que vivimos.

La definición de la dialéctica según Lenin en sus manuscritos filosóficos.

La definición de la dialéctica según Lenin en sus manuscritos filosóficos.

Llegados a este punto es posible que se haya empezado a dibujar una sonrisa en vuestras caras: esta gente, quizás sin saberlo, está hablando de dialéctica. El debate sobre si el capitalismo es inherentemente dinámico, necesitando de una teoría que refleje esto fielmente, quizás resulte más familiar si en vez de dinamismo hablamos de contradicciones. Según Iliénkov la diferencia fundamental entre el pensamiento metafísico (en el sentido de no ser dialéctico) y la dialéctica es que el primero siempre ve las contradicciones como error, fantasma subjetivo, algo a eliminar en el camino hacia la verdad2. Nada más natural para esta forma de pensar que partir de un capitalismo en estado de equilibrio, en el que el cambio existe como algo que se aplica de manera puramente externa, artificial, y no como lógica inmanente de su desarrollo. Quedaría el no olvidar que es además un proceso histórico, con un principio y con un fin, y no una totalidad eterna que incluso con movimiento dentro de sus partes no tendría un fin en sí mismo; es decir, el capitalismo representaría el fin de la historia, el modo natural de relación económica entre los seres humanos. Por tanto en cierta forma este debate se retrotrae a la relación entre Adam Smith y David Ricardo. Marx echaba en cara a Smith el apreciar la historicidad del capitalismo, pero el querer barrer sus contradicciones debajo de la alfombra. Ricardo, por el contrario, se enfrentaba cara a cara con sus aspectos contradictorios, pero lo tomaba como cosa dada con unas categorías (valor, salario, beneficio, renta, etc) eternas. La crítica postkeynesiana a la teoría neoclásica tiene un momento de radicalidad, pero todavía está un paso por detrás de la profundidad a la que Marx llegó hace ya tanto tiempo al mezclar una visión historicista y de contradicciones inmamenentes (o dinamismo) en el capitalismo.

La cuestión de las presuposiciones, y su legitimidad, también ha sido tratada con profundidad por la dialéctica. Marx agonizó durante décadas sobre cuál era el supuesto inicial adecuado con el que comenzar su crítica de la economía política. Es bien sabido que después de muchos volúmenes de notas y cambios de opinión acabó eligiendo la mercancia como punto de partida, pasando rápidamente a las categorías de valor de uso, de cambio, y su famosa teoría del valor trabajo. Aunque El Capital contiene unas breves justificaciones, o «pruebas», de la realidad del trabajo abstracto como sustancia del valor, esta elección ha sido una de las más polémicas en la historia del marxismo. Recibió críticas notorias de marginalistas como Böhm-Bawerk, que sostenían que como mínimo era igual de legítimo suponer como punto de partida una perspectiva subjetivista del valor. Pero incluso el propio Engels planteó a Marx que quizás las justificaciones iniciales sobre la realidad objetiva del valor no eran todo lo sólidas que deberían3. La respuesta de Marx es categórica: es ridículo pretender que se dé una justificación completa de toda la ciencia antes de la propia ciencia. La única justificación posible de la elección del punto de partida será el sistema en su totalidad, y su capacidad de reflejar fielmente el objeto de estudio4. Por lo tanto la elección del valor-trabajo sería una presuposición de dominio, que será justificada según la calidad de la teoría resultante, mientras que otras presuposiciones que hace Marx, como el que toda mercancía se vende por su valor en el primer volumen de El Capital, son simplificadoras (¡como el propio Marx dice explícitamente!).

No es mi intención explorar aquí estas cuestiones en toda su profundidad. Primero porque para ello harían falta libros enteros, y segundo porque honestamente sólo creo haber empezado a arañar su superficie y no me veo capacitado para ello. Sí que puedo, como buen comentarista deportivo, plantear mis propias conclusiones intrascendentes sobre el tema. Lo primero a destacar es que este y otros debates, y toda la controversia que representan, demuestran la vigencia de cuestiones básicas que han sido enterradas por al menos algunas ciencias durante más de un siglo. El positivismo ingenuo que hoy en día domina el pensamiento científico ha dado sus frutos, pero sigue siendo fundamental la reflexión filosófica sobre la lógica de la realidad y el método para conocerla, la dialéctica5. Si la filosofía aspira a recuperar su prestigio y el puesto en la sociedad en el que es necesaria debe centrar su estudio en las leyes del propio modo de pensar y la realidad objetiva, en dirigir el pensamiento científico hacia sí mismo6 para mejorar el propio método científico. Lo segundo, por terminar, es que este debate es otra prueba más de que una reproducción teórica adecuadad de la realidad acaba forzando al científico a pensar de manera dialéctica, lo quiera o no y sea consciente de ello o no. Quizás en la época en la que nos ha tocado vivir esto pueda llevar a un momento fugaz de satisfacción, pero no hay ningún hueco para el descanso. Aunque la implacable lógica universal se acabe imponiendo sobre nuestras mentes la historia nos demuestra que este proceso puede durar siglos, un reptar penoso en el que se exploran absolutamente todas las posibilidades de manera machacona hasta que casi por agotamiento alguien decide tomar el camino en apariencia más contradictorio con la apariencia superficial de las cosas. Ni simple sistematizadora del empirismo, ni ciencia de las ciencias que permite como por arte de magia llegar a la verdad de manera puramente especulativa, el papel de la dialéctica es el de acompañar a cada paso a las demás ciencias para ayudarnos a acelerar el proceso de comprensión y transformación revolucionaria de la realidad.


1. En general su salto a la fama se debe a haber sido uno de los pocos economistas con cierta presencia mediática que supo predecir el estallido de la burbuja inmobiliaria en el 2008. A partir de ahí su libro «Debunking Economics», un asalto frontal a la teoría neoclásica, se ha hecho muy popular. []
2. «La diferencia entre ellas [dialéctica y metafísica], expresada de la forma más general posible, es que la metafísica interpreta la contradicción como un simple fantasma subjetivo que lamentablemente surge en el pensamiento debido a las imperfecciones del mismo, mientras que la dialéctica la considera como la forma de desarrollo lógico del pensamiento, de la transición de la ignorancia al conocimento, del reflejo abstracto del objeto en el pensamiento hacia un reflejo más concreto [científico] del mismo». E. V. Iliénkov, «Dialéctica de lo abstracto y lo concreto en El Capital de Marx» (1960), p. []
3. Engels a Marx, 16 de Junio de 1867[]
4. Marx a Engels, 27 de Junio de 1867[]
5. «En El Capital, Marx aplicó a una sola ciencia la lógica, la dialéctica y la teoría del conocimiento del materialismo [no hacen falta tres palabras: es una y la misma cosa]». V. I. Lenin, «Cuadernos Filosóficos» (1915)[]
6. «A la filosofía desahuciada de la naturaleza y de la historia no le queda más refugio que el reino del pensamiento puro, en lo que aún queda en pie de él: la teoría de las leyes del mismo proceso de pensar, la lógica y la dialéctica». F. Engels, «Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana» (1888)[]

La porra, el yugo y la correa. Qué podemos aprender de la manera en que una cultura trata a los animales.

Nota: ésta es una traducción del texto de Aviva Cantor, “The club, the yoke and the leash. What can we learn from the way a culture treats animals”. El original puede encontrarse aquí.

En ningún lugar se puede ver tan claramente el puño de hierro del patriarcado como en la opresión de los animales, que sirve como modelo y cancha de entrenamiento de todas las otras formas de opresión.

Sus tres estrategias básicas -la porra, el yugo y la correa- operan igualmente en la opresión de las mujeres y las minorías. La estrategia de la porra es matar animales por beneficio económico, placer sádico y la “afirmación de la masculinidad”. Es la dominación por la fuerza bruta. La estrategia del yugo consiste en domesticar animales para cargar bultos o tirar de vehículos, producir huevos, lana y leche; proveer carne y pieles. Es la dominación por la esclavitud. La estrategia de la correa es amansar animales para obtener los beneficios psicológicos de la dominación directa del amo sobre la mascota. Es la dominación por el engaño.

La porra

En la Edad de Piedra, cuando los humanos temían y respetaban a los animales salvajes, la porra -la fuerza bruta aumentada por las herramientas letales- permitió a los cazadores eliminar poblaciones enteras de animales que no necesitaban para alimentarse pero que eran consideradas una amenaza. En periodos históricos posteriores, la caza se convirtió en un deporte popular que funcionaba algunas veces como símbolo del poder de la clase dominante con las consecuentes restricciones a su práctica. Hoy en día es practicado por una gran cantidad de hombres de clase baja, así como por patricios de clase alta, que experimentan cierta “excitación” gracias a la reconstrucción segura de la caza primitiva.

La caza contemporánea de animales con rifles automáticos, vehículos de nieve, helicópteros y flechas envenenadas no da a los animales ninguna oportunidad. Pero al cazador no le interesa una competición real, sólo ganar. Las cabezas, cornamentas o patas de los animales que cuelgan de manera prominente en las viviendas o clubs masculinos, llamados de manera significativa “trofeos”, demuestran una “victoria” sobre lo salvaje que otorga un status a los hombres sobre sus semejantes.

La caza de animales por placer sirve como forma de entrenamiento para el endurecimiento, la crueldad y la falta de sensibilidad. Enseña a los hombres a no sentir nada cuando matan o mutilan a una criatura viviente. Existe una progresión sorprendentemente corta desde la caza de animales a la caza de y tortura de personas, la captura y linchamiento de negros o la ejecución de judíos durante el Holocausto. Cuando el protagonista de “El Cazador” (N.d.T: “The Deer Hunter”) vuelve de la matanza de Vietnam y sale de caza con sus amigos, se ve incapaz de matar a un ciervo. Ha sentido la conexión que existe entre la facilidad con la que se mata a un ciervo y la facilidad con la que se mata a la gente, y ya no desea ninguna de las dos.

Una segunda estrategia de la porra es el abuso de animales en la pornografía. Harriet Schleifer, una de las fundadoras de Mujeres de Montreal contra la Pornografía y directora ejecutiva del Colectivo para la Liberación Animal de Quebec explica que el bestialismo no es de ninguna manera un nicho en la pornografía, sino que tiene libros, revistas y películas dedicadas al mismo. “El sexo pornográfico con animales es brutal y explotador”, escribe, “siendo habitual el abuso sexual y posterior asesinato de los animales en vídeo [películas snuff con animales] sólo para el disfrute de hombres con un gusto por las fantasías de ese tipo.”

La vivisección -la experimentación en animales vivos- es una tercera categoría de crímenes contra los animales bajo la estrategia de la porra. Sólo en los EEUU más de 100 millones de perros, gatos, primates, conejos, roedores y otros animales son torturados, mutilados, y asesinados cada año en aras de la experimentación y enseñanza “científica”, médica y psicológica. Las instituciones científicas insisten en que esos experimentos son necesarios, a pesar de que la salud de la nación [N.d.T: los EEUU] no ha mejorado de manera significativa en los últimos 50 años. Un gigantesco número de experimentos han sido realizados de manera repetida con las más ínfimas variaciones para así poder recibir una beca federal o merecer una tesis doctoral, todo ello a pesar de la disponibilidad creciente de métodos alternativos de investigación.

La función primaria de los laboratorios de vivisección es servir como campos de entrenamiento para las autoridades científicas, los sumos sacerdotes de la medicina y la salud mental. El aprender a suprimir los sentimientos, la sensibilidad y la emoción supone una gran parte de su agenda oculta. Hans Ruesch escribe lo siguiente en “Asesinato de los inocentes” sobre los experimentos Nazis con prisioneros de guerra: “Muchos de los prisioneros gritaban mientras parte de sus cuerpos se congelaban. Pero los médicos encargados del experimento estaban acostumbrados a los gritos -de los laboratorios de animales.”

Es más, cualquier estudiante de zoología, biología y psicología, todo doctor y psiquiatra, es obligado a realizar una vivisección para poder graduarse y conseguir su título (sólo un pequeño porcentaje se niegan). Tras haber probado ser duros, insensibles y sin sentimientos -y capaces de tener la boca cerrada, ya que todo lo que ocurre en los laboratorios financiados con dinero federal se mantiene en secreto ante el público que paga los impuestos- los futuros sanadores del patriarcado son por fin considerados dignos de practicar sus artes en personas. Algunos serán capaces de superar estas experiencias, pero muchos mantendrán la falta de sensibilidad que aprendieron en los laboratorios de vivisección. Los doctores alemanes a juicio en Nuremberg explicaron que ya que habían realizado vivisecciones con animales, era “lógico” que también deseasen practicarlas con seres humanos. El mito muy extendido de que la vivisección había sido prohibida en la Alemania Nazi hace creer a la gente que la prohibición de la experimentación en animales lleva irremediablemente a la experimentación con seres humanos, llevándoles a concluir que la vivisección debe ser apoyada.

La destrucción de cientos de naciones animales y el asesinato y mutilación de animales individuales tienen su paralelo en el femicidio, el asesinato de las mujeres. Algunos ejemplos de femicidio, muy numerosos a lo largo de la historia, incluyen el asesinato de casi nueve millones de mujeres acusadas de ser brujas en la Edad Media Europea. Como hecho significativo, algunos animales eran ejecutados al mismo tiempo acusados de ser “espíritus familiares” de las brujas.

Otro ejemplo de la estrategia de la porra, de la fuerza bruta masculina aplicada a las mujeres humanas es, claro, la violación. La violación, especialmente las violaciones en grupo, se parece mucho a la caza. Ambas implican el acoso de la víctima, la crueldad y la excitación de la captura y la muerte, la degradación de la víctima, el disfrute ante su terror y derrota.

Andrea Dworkin en “Pornografía: hombres poseyendo a mujeres” (Perigee) describe una fotografía que ilustra este paralelismo. La foto, titulada “Cazadores de castores”, muestra a una mujer desnuda atada con una cuerda al capó de un todoterreno en el que están sentados dos hombres vestidos de cazadores y con rifles. El texto debajo de la foto dice: “Los cazadores occidentales nos cuentas que la caza fue particularmente bien… durante la temporada anterior. Estos dos cazadores… explicaron a ‘Hustler’ que rellenaron y montaron a su trofeo nada más llegar a su casa.”

El yugo

La domesticación de los animales durante la Era Neolítica fue un proceso largo cuyos orígenes todavía son objeto de debate entre prehistoriadores y antropólogos. Sean cuales fueren sus orígenes, la metodología de la domesticación implicó la limitación del movimiento, la castración y la cría forzada para la creación de lo que eran esencialmente nuevas especies.

Las corridas de toros y los rodeos son intentos de reconstruir el drama de la domesticación y la subyugación de los animales. El toro, tradicionalmente y de manera significativa el símbolo de la fertilidad, es el más fuerte y por lo tanto más peligroso de los animales domesticados en Occidente. La corrida de toros, escribe Philippe Diolé en “El Arca Errante”, “es una ceremonia en la que todo ha sido planeado para demostrar la superioridad del hombre sobre el animal”, y éste es su proposito principal. Por lo tanto es irrelevante que la corrida esté amañada y se parezca más a una ejecución pública que a otra cosa.

El rodeo es la versión Estadounidense de la corrida de toros, reconstruyendo el drama de la doma de caballos y ganado en la “frontera” del Oeste. Aquí, también, el reto que supone el animal sólo es aparente. Los espectadores pueden no darse cuenta -aunque los participantes lo saben- de que los caballos y toros son obligados a actuar apretando un cinturón en su costado justo antes de soltar al animal al ruedo. En la modalidad “quebrar al toro” el objetivo es tirar al animal al suelo con tal violencia como para que permanezca atontado el tiempo suficiente para atar tres de sus patas; uno de cada 15 toros queda cojo o muere durante el proceso.

La domesticación requirió que los animales fueran encerrados en un espacio limitado sin posibilidad de moverse o escapar para criar o encontrar comida que no fuese la que recibían. Encerrar a los animales como prisioneros en áreas cerradas lleva a que acaben perdiendo su capacidad de supervivencia. La limitación del movimiento produce resultados similares en la domesticación de las mujeres.

Otro método de domesticación consistía en la cría selectiva para conseguir tamaños reducidos, docilidad, dependencia y rasgos juveniles que persistían en la edad adulta.

En las granjas industriales de hoy en día el animal es sintético hasta el punto de no ser más que una máquina de producir carne, huevos o leche, y es tratado de esa manera. El confinamiento de los animales ha crecido hasta tal punto que no se puede decir que su vida tenga ni el más mínimo parecido a la que llevaban sus ancestros. Las crías de ganado viven 16 semanas pasando 22 horas al día en total oscuridad, encadenadas en una jaula en la que no pueden moverse. Este tratamiento produce carne de ternera lechal tierna. Las gallinas están tan hacinadas bajo luces que brillan durante 18 horas al día (para estimular la producción de huevos) que algunas llegan a matar a sus compañeras a picotazos si no se les arrancan los picos. Las vacas han sido alteradas de tal manera mediante la crianza selectiva para incrementar la producción de leche que necesitan utilizar sujetadores para que sus ubres no se arrastren por el suelo.

La ingeniería genética es el último paso en el espectro de control patriarcal sobre la reproducción de los animales domesticados. Si la ciencia consigue finalmente ser capaz de diseñar desde cero la apariencia y comportamiento de las especies animales, entonces los hombres habrán pasado a ser verdaderamente “como dioses”.

El control sobre la reproducción también ha sido crucial en el plan de los hombres de crear una hembra humana domesticada. Al ganar el control sobre con quién podía reproducirse una mujer, y en qué circunstancias, eran capaces de crear un género de acuerdo con sus propias especificaciones. Debido a que el control sobre la reproducción es la clave en la domesticación de las mujeres, la oposición al control del mismo por las mujeres suele ser particularmente extremo y violento.

Las implicaciones de esta domesticación son terroríficas. Ya que, si durante milenios, las mujeres han sido seleccionadas por su docilidad, este rasgo -suplementado por el infanticidio femenino y apoyado por la socialización “femenina”- puede haber pasado a formar parte de la estructura genética femenina junto con otras características, por supuesto positivas, desarrolladas para su supervivencia como pudieran ser la cooperación, resistencia y sensibilidad. Sin embargo, las tendencias dóciles pueden ser superadas, muchos animales domesticados, como los caballos, vuelven a sus comportamientos originales si consiguen escapar de su confinamiento. La lección para las mujeres es evidente.

La correa

La tercera estrategia patriarcal consiste en convertir al animal en una “mascota”. Desde tiempos prehistóricos la gente ha creado y desarrollado lazos afectivos con animales que eran sus compañeros. Pero la diferencia entre un compañero animal, cuya naturaleza y necesidades son respetadas, y una mascota es que la mascota vive con las personas con una correa real o invisible de sufrimiento.

En apariencia, la mascota (uno de los significados de la palabra es “favorito” [N.d.T: esto es cierto en el original inglés, “pet” puede usarse para indicar que algo es el favorito en un grupo]) parece ser una excepción a la regla de la relación hombre/animal basada en el poder y la fuerza. Un hombre puede apalear conejos, envenenar coyotes, torturar mapaches, atropellar a propósito ardillas, disparar a gatos callejeros con rifles de balines, aplastar a lobos con su moto de nieve, paralizar a ciervos con flechas envenenadas, e inventar maneras científicas de volver a monos locos -sólo para volver a su casa y acariciar a su perro. La mascota es realmente un símbolo. Y, siendo un símbolo, su status puede deteriorarse en cualquier momento. Es marginal, su existencia se permite en los intersticios de la sociedad de los hombres siempre que sirva para satisfacer alguna necesidad humana. Al contrario que el animal “salvaje”, no tiene defensas. Al contrario que el animal esclavo, no posee un valor económico.

En mayor grado incluso que el animal esclavo domesticado, la mascota es una criatura totalmente dependiente de su amo para obtener su comida, cobijo y protección. Es un “juguete viviente”. Criada para ser dócil y obediente, eliminadas sus habilidades de supervivencia, sería improbable que consiguiese sobrevivir mucho tiempo en un entorno salvaje o en la jungla de asfalto, como es evidente por las cortas y tristes vidas de las mascotas abandonadas y perdidas.

“Una mascota”, escribió Diolé, “es un remedio soberano contra los sentimientos de inferioridad o rechazo… y nuestra… defensa psicológica contra las mujeres que nos rechazan, los jefes que no nos aprecian, nuestros competidores…”. Algunos hombres necesitan perros, continua, “para poder convencerse a sí mismos que son figuras con autoridad”. Thorstein Veblen escribió que cuánto más inútil es un perro, más status otorga a su dueño, que demuestra así que puede permitirse una criatura sin ningún valor económico inmediato.

Al contrario que los animales esclavos, que han sido “diseñados” mediante la crianza selectiva para trabajar para los humanos, la mascota, aunque también producto de la crianza selectiva, requiere un entrenamiento de obediencia para llegar a responder a los dictados de sus dueños individuales. Una de las emociones de poseer una mascota es la de enseñarle “trucos”. Cuánto más “salvaje” sea la naturaleza del animal, mayor será el prestigio si se consigue que haga esos trucos.

Al igual que un animal elegido como esclavo realiza una función diferente a la del animal elegido como mascota, la mujer elegida como mascota también tiene una función particular. Existe por supuesto un solapamiento en las funciones. De manera significativa, el psicólogo infantil Boris Levinson comenta en “Psicoterapia Infantial centrada en Mascotas” que el animal domesticado sirve al cuerpo del hombre; la mascota, a su psique: “que de manera ocasional los animales tuviesen un rol doble era tan inevitable como la confusión humana [sic] entre el papel de una mujer y una amante.”

La mujer-mascota es entrenada para ser dependiente e inútil, incapaz de distinguir o tratar de suplir sus propias necesidades, centrada en su amo como proveedor, protector y rescatador. Está programada para estar aterrorizada del mundo exterior y para encontrarlo carente de interés. Su amo es todo su mundo. La mujer-como-mascota suplanta el papel de la mujer-como-esclava en situaciones en las que la inutilidad de un miembro del hogar sirve como prueba de la riqueza y poder de su amo. Como símbolo, la mujer-mascota recibe un trato diferente que otras mujeres, un privilegio ganado con el buen comportamiento.

El amansar a animales como mascotas ha proporcionado técnicas útiles para amansar a las mujeres como mascotas. Por ejemplo, la restricción del movimiento es esencial. Para las mascotas animales existen cuerdas, correas, collares y bozales; para las mujeres mascotas existía el “vendado de pies” -que aseguraba, en palabras de Dworkin, “una nación de mujeres que eran incapaces literalmente de ir a ningún sitio”- ropas como los corsés, que dificultan el movimiento, o lugares designados peligrosos e “inmorales” por los hombres que las mujeres deben evitar.

Un segundo método de entrenamiento de mascotas ha sido el de eliminar las actividades naturales de los animales. Para las mujeres esto significó eliminar la actividad humana natural del trabajo. Una tercera técnica para el amansamiento consiste en recluir a un animal de su propia especie. Las mujeres-mascota, cada una recluida en su propia casa, es alentada a desconfiar de y competir con otras mujeres, a centrarse sólo en su amo.

Igual que con las mascotas animales, el sistema de recompensa y castigo moldea a las mujeres individuales según los deseos de su amo. La recompensa principal por el buen comportamiento es el “amor” y objetos materiales. El castigo va desde la eliminación del “amor” y la ayuda financiera hasta amenazas de abandono, abuso físico y violación.

Un último paralelismo entre los animales mascota y la mujer-mascota es el espectáculo. El equivalente humano de los shows de mascotas son las fiestas de “presentación” para exhibir a mujeres-mascota núbiles y de clase alta, al igual que los concursos de belleza a nivel local o internacional.

Muchos psicólogos han observado que los niños pequeños se identifican intuitivamente con los animales. Por lo tanto en nuestra cultura es necesario programar a los niños, especialmente los varones, para oprimir a los animales. La programación prosigue durante toda la edad adulta mediante la repetición constante de una propaganda diseñada para hacer parecer a los animales irreales, aterradores y repugnantes.

Las mascotas que los niños reciben para “entrenar” (o sea, para controlar y dominar) cuando son muy jóvenes sirven muchas veces para alejarles de los animales, a pesar de las buenas intenciones de sus padres. Los peluches les enseñan a ver a los animales de una manera irreal, del mismo modo que las muñecas enseñan a las niñas a ver a los bebés y las mujeres como objetos y juguetes.

Los circos y los zoos, vistos como un entretenimiento dirigido principalmente a los niños, degradan a los animales, dando una justificación social a la dominación de los animales por la fuerza, y también dando una imagen irreal de ellos. Como Maureen Duffy observa en su ensayo “Animales, Hombres y Moralidad” (Grove), el punto álgido del circo a mediados del siglo XIX coincidió con la popularización de teorías evolutivas que sacudieron las creencias anteriores sobre la condición única de los seres humanos. Fue en este momento, dice, cuando los circos empezaron a utilizar a “los primos [de los humanos] tratando de imitar a las personas… y fallando, demostrando así nuestra dominación sobre ellos…”, nuestros imitadores eran “lamentablemente ineptos”.

Los zoos, a pesar de todos los esfuerzos de sus gerentes y educadores progresistas, se parecen muchas veces a los asilos o sanatorios mentales que se visitaban en el siglo XVII o XVIII para pasar una tarde de domingo. Los niños aprenden que está bien capturar y encerrar a un animal de por vida siempre que los humanos se entretengan o “eduquen” con el espectáculo.

Los animales domesticados se convierten en objetos desagradables para justificar su esclativud: el cerdo es sucio, los pavos demasiado estúpidos como para guarecerse de la lluvia. Las mascotas que no son tan dóciles como se esperaría de una mascota -como los gatos- son descritas como poco amigables, egoístas, engañosas.

Estos sentimientos desagradables y odiosos pueden ser transferidos a las personas igualándolas con los animales. Algunos nombres despectivos para las mujeres incluyen insultos como vaca, perra, gallina, arpía, coneja estúpida, gansa, pajarraca y zorra, o adjetivos como tímida (N.d.T: “mousy” en el original), cara caballo y gata. Algunos nombres sexuales coloquiales incluyen pájara (en el Reino Unido), pollita (N.d.T: “chick” en el original) (en los EEUU blancos) o zorra (en los EEUU negros). Los genitales femeninos se llaman “pussy” o “beaver” (N.d.T: términos intraducibles manteniendo relación con los animales). De igual modo, a los negros se les llama “mapaches” (N.d.T: “coon”), o “conejos de la jungla”, y la propaganda Nazi igualaba a los judíos con los “gusanos”.

Se nos bombardea con propaganda contra los animales desde los lobbies de la caza, la ciencia, las industrias agrícolas, de mascotas y de entretenimiento, donde se suele abusar de los animales para el disfrute de los espectadores. Aunque estas industrias se benefician económicamente de la explotación animal, es el propio sistema patriarcal el que se beneficia, se mantiene y se recarga a través de la opresión animal. Y cuando el patriarcado se beneficia a través de la porra, el yugo y la correa, todos los animales -humanos y no humanos- pierden.


Aviva Cantor es la editora jefe de “Lilith”, una revista feminista judía.

J. V. Stalin sobre la Democracia Popular en China

Nota: el presente texto es una traducción de “J. V. Stalin on People’s Democracy in China”, a su vez extraído de la obra “Five Conversations with Soviet Economists, 1941-1952”. El texto, escrito poco después de la toma del poder en todo el país por el Partido Comunista Chino, se refiere a la etapa de Nueva Democracia en China, anterior a la etapa de construcción socialista que generalmente se considera empieza alrededor de 1954.

22 de Febrero, 1950

Existen algunos analfabetos en cuestiones económicas que no distinguen entre la República Popular China y las Democracias Populares de los países de Europa Central y Sudeste, digamos la República Democrática Popular de Polonia. Son cosas diferentes.

¿Qué es una Democracia Popular? Posee al menos las siguientes características: 1) El poder político está en las manos del proletariado. 2) Nacionalización de la industria. 3) Papel dirigente de los Partidos Comunistas y del Pueblo Trabajador. 4) La construcción del socialismo no sólo en las ciudades sino también en el campo. En China ni siquiera podemos hablar de la construcción del socialismo ya sea en las ciudades o en el campo. Algunas empresas han sido nacionalizadas pero esto no supone más que una gota en el océano. La inmensa mayoría de las mercancías industriales para la población son fabricadas por artesanos. Hay unos 30 millones de artesanos en China. Éstas son algunas de las diferencias importantes entre los países de las Democracias Populares y la República Popular China: 1) En China existe una dictadura democrática del proletariado y el campesinado, similar a aquella de la que hablaban los Bolcheviques en 1904-05. 2) Existía opresión de una burguesía extranjera sobre China, por lo que la burguesía nacional de China es parcialmente revolucionaria. A la luz de este hecho una coalición con la burguesía nacional es permisible, en China los comunistas y la burguesía forman un bloque. Esto no es antinatural. Marx en 1848 también realizó una coalición con la burguesía, cuando editaba el Neue Rheinische Zeitung, aunque no duró mucho tiempo. 3) En China todavía se enfrentan a la tarea de acabar con las relaciones feudales, y en este sentido la revolución China nos recuerda a la revolución burguesa Francesa de 1789. 4) La característica especial de la revolución China es que el Partido Comunista está al frente del Estado. Por lo tanto, se puede decir que en China hay una República Democrática Popular pero sólo en su primera etapa de desarrollo.

La confusión sobre este problema ocurre porque nuestros cuadros carecen de una educación económica profunda.

(de Cinco Conversaciones con Economistas Soviéticos, 1941-1952, J.V. Stalin, original en inglés Copyright © 1998 de “Revolutionary Democracy”)

Sobre los estándares de conducta feminista

Nota: el presente texto es una traducción de “On Standards of Feminist Conduct” del Centro de Estudios Marxista-Leninista-Maoísta (Center for Marxist Leninist-Maoist Studies, CMLMS).

collections.museumca.org_-765x1024

La violencia contra las mujeres es una característica permanente de todas las sociedades capitalistas, incluyendo a la sociedad capitalista de los EEUU. Es uno de los aspectos más aborrecibles del patriarcado, la detestable institución para la opresión de las mujeres. El patriarcado en los EEUU posee unas características específicas propias del capitalismo, como la extendida mercantilización de la mujer. El término “mercantilización” se refiere a la transformación de las mujeres por parte de los capitalistas en objetos en venta, un proceso en el que también participan los hombres ordinarios.

La violencia contra las mujeres también aparece en el seno de organizaciones y movimientos que se autodefinen como revolucionarios. Esto incluye violaciones, abusos sexuales, acoso sexual, presión sexual involuntaria, otras formas de abuso físico y mental, y otras formas de violación del consentimiento. Recientemente, dos organizaciones Trotskistas de importancia, una en Gran Bretaña1 y la otra en los EEUU2, se vieron justamente sujetas a una denuncia y condena públicas por el liberalismo de sus miembros (en el sentido de una falta de principios que lleva a la falta de lucha) al no enfrentarse a la cultura de la violación.

Otra organización comunista de los EEUU fue denunciada hace menos de un año por proteger a un miembro violador, que fue obligado como único acto disciplinario a escribir un ensayo de “autocrítica”3. En el momento álgido del movimiento Occupy, hubo denuncias de asalto sexual en los campamentos de protesta en Nueva York, Cleveland, Dallas, Baltimore, Lawrence, Portland, New Hampshire, y Glasgow4. Es también bien conocido que la cultura de la violación está muy extendida entre los colectivos anarquistas y su entorno5. Por cada organización y tendencia revolucionaria, se presenta la misma pregunta sobre la emancipación de las mujeres: ¿de qué lado estáis?

Ésta es a día de hoy una de las cuestiones políticas más importantes que debemos resolver para que el movimiento revolucionario pueda avanzar. En algunas circunstancias específicas, es la cuestión política más importante. El hecho de que exista un debate cada vez más intenso sobre esta cuestión y un revuelo en aumento dentro de las organizaciones es bueno, y debemos ayudar a su desarrollo. Necesitamos todavía más: más debate, más desorden, más revuelo, más gente alzando sus voces. Algunas personas han señalado la relación causal entre la línea reduccionista de clase de los Trotskistas Británicos y sus prácticas machistas.

Otros han resaltado las formas débiles de organización de los anarquistas y su uso de “procesos de responsabilidad” guiados por estrategias de “justicia restaurativa” que muy frecuentemente se vuelven una farsa para las mujeres involucradas6. Sin embargo, este nivel de compresión del problema resulta demasiado superficial si no va más allá. La realidad es que la violencia contra las mujeres dentro de las organizaciones y movimientos revolucionarios es un fenómeno ampliamente extendido. No se limita a ninguna corriente específica.

Ninguna ideología o -ismo puede hacer a una organización inmune a este problema. Habrá grupos o individuos con todo tipo de posiciones políticas que siempre releguen la emancipación de la mujer a una posición secundaria y sin importancia, o que combinen un discurso feminista con una actitud machista. Por lo tanto, la cuestión más importante en este momento es cómo una organización puede tratar el problema de la violencia contra las mujeres cuando ésta ocurra en la práctica, ya que es muy probable que pase en algún momento. Algunos principios básicos pueden derivarse de los aspectos positivos de la historia del Comintern-Leninista y de la más completa ideología del marxismo-leninismo-maoísmo contemporáneo.

En este caso debemos enfatizar el maoísmo, debido a su gran avance en el desarrollo del feminismo proletario y la cuestión organizativa. El feminismo proletario es una tendencia de la emancipación de la mujer generada en la práctica a partir de las Guerras Populares lideradas por el maoísmo y otros movimientos de masas revolucionarias de todo el mundo7. El concepto del partido maoísta es también fundamentalmente nuevo en su naturaleza y método de trabajo8. Los principios guía expuestos aquí deben servir para formular las políticas de organización en los EEUU sobre la cuestión de la violencia contra las mujeres. Sin unas políticas correctas basadas en unos principios correctos, las organizaciones revolucionarias de los EEUU nunca serán capaces de organizar a un número creciente de mujeres como militantes y líderes, tal y como han sido incapaces de hacer hasta ahora en la forma en la que la historia nos los exige. La dominación de los oportunistas en las ONG con sus políticas identitarias y pequeño burguesas permanecerá sin contestación. Las masas de mujeres proletarias acabarán siguiendo el liderazgo de tendencias no-proletarias, sin el arma de una política de clase independiente.

1. Las organizaciones revolucionarias, si son genuinas, deben expulsar automáticamente a cualquier miembro responsable de violencia y abusos contra las mujeres. Las organizaciones que no lo hagan no pueden ser tomadas en serio y deben ser públicamente condenadas por su liberalismo por no enfrentarse al machismo en la práctica. Los principios de la “justicia restaurativa” y los “procesos de responsabilidad” usados por anarquistas y otros activistas muy frecuentemente no hacen más que reproducir las dinámicas patriarcales en la práctica.

Para los marxistas-leninistas, la “rectificación” y la “crítica/auto-crítica”, si no van unidas a unas normas de expulsión, suelen no ir más allá de un proceso liberal con otro nombre. En contraposición a todo esto, una política de tolerancia cero contra la violencia y el abuso machista deben ser la base de la que partir, lo que significa expulsión automática y, dependiendo de las circunstancias, una condena pública. Ésta es la única forma de forjar organizaciones que desarrollen en la práctica la emancipación de la mujer, en vez de quedarse en la palabrería intelectualmente atrayente.

2. En el transcurso de una investigación acerca de abusos o violencia contra las mujeres por parte de una organización en los EEUU, la palabra de la víctima que denuncia el abuso y la violencia debe tener más peso que la palabra del acusado. Si hay una disputa sobre los hechos, el principio a seguir debe ser el de adoptar políticas e implementar decisiones que se basen principalmente en la versión de los hechos de la víctima. Las víctimas de violencia doméstica ven frecuentemente como su realidad es negada o manipulada por sus abusadores.

Esto debe de tenerse en cuenta a la hora de investigar los hechos y a la hora de tomar una decisión acerca del acusado. La organización revolucionaria en los EEUU, que no es un tribunal de justicia con su capacidad material de investigación y sus presunciones, como la de inocencia, no puede dejar que el acusado simplemente niegue el relato de la víctima en parte o completamente, que cuestione los motivos de la víctima, o que movilice a su red social para presionar a la víctima o a la organización.

Las organizaciones revolucionarias en los EEUU no son Estados tomando decisiones sobre castigo y rehabilitación, las cuales deberían operar de acuerdo a otros estándares. Son asociaciones voluntarias que deben tomar decisiones, generalmente con base en relatos verbales o escritos de carácter contradictorio y limitado, acerca de cómo responder a un incidente, teniendo en cuenta la necesidad de hacer avanzar la lucha por la emancipación de la mujer, de crear mujeres líderes y militantes, de proteger el trabajo y la reputación de la organización.

3. La rectificación de los individuos que hayan participado en actos de violencia contra las mujeres debe ser fomentada, pero sólo debe ocurrir después de su expulsión de la organización, y como condición para su futura readmisión. Algunos actos, como las violaciones o los abusos sexuales, deben sin duda implicar una expulsión de por vida. Para las organizaciones que luchan en los países imperialistas, la expulsión del Partido Comunista de los EEUU (CPUSA), subsiguiente juicio popular público en 1931, y posterior rehabilitación de Yokinen, un miembro del CPUSA que no permitió la entrada de varios Afro-Americanos a un baile en el Club de Trabajadores Fineses de Harlem, sigue siendo uno de los mejores ejemplos en los EEUU de cómo funciona un ejemplo de rectificación exitoso en la práctica, en este caso debido a una conducta chovinista blanca9.

La rectificación en este contexto no significa decir unas palabras en una reunión de la organización, escribir un ensayo pidiendo disculpas, meditar, participar en círculos de responsabilidad o grupos de apoyo a las víctimas, ni buscar ayuda o tratamiento. ¿Esperamos que los chovinistas blancos también busquen ayuda y tratamiento? La rectificación implica hacer una auto-crítica pública ante las masas, abrir los detalles de nuestra conducta e historia al escrutinio público, completar un curso de la actividad política contra la opresión de la mujer, que debe incluir una transformación paulatina del individuo en cuestión, similar a la que sufrió Yokinen bajo el liderazgo del CPUSA.

Al reconocer que hoy en día no existe ninguna organización en los EEUU con la base social necesaria, el prestigio entre las masas, y el tamaño para realizar este tipo de procesos admitimos que en las condiciones objetivas y subjetivas actuales la rectificación de individuos con conductas machistas deberá buscarse, pero su éxito seguirá siendo inevitablemente la excepción y no la regla. Lo más importante es seguir luchando contra las dinámicas que se generan en los grupos pequeños y que se vuelven terreno fértil para el machismo previniendo la organización de las mujeres. La violencia contra las mujeres no terminará hasta que las mujeres se organicen.

4. La línea ideológica y política de una organización debe estar descrita en sus documentos, pero sólo se convierte en una fuerza material entre las masas a través del comportamiento y la actitud de sus miembros. Ésta es una de las nuevas contribuciones del concepto de partido maoísta, que enfatiza la importancia de la actitud revolucionaria entre los cuadros. Las organizaciones revolucionarias deben inculcar en sus miembros la necesidad de moldear constantemente su forma de pensar y sus acciones para poder implementar en la práctica la emancipación de la mujer.

5. Poner la línea feminista proletaria al frente de una organización requiere un compromiso constante con la crítica y la auto-crítica, o CAC. En esta situación en concreto la CAC requiere el estudio del concepto y la historia del patriarcado, discutiendo sus manifestaciones en la forma de pensar, conducta y acciones a través de grupos de trabajo creados para tal propósito, llegando a decisiones colectivas sobre cómo combatirlo. Al mismo tiempo, una CAC que ocurre sin una política firme de expulsión por violencia y abusos machistas acaba siendo un ritual estéril que paraliza en vez de reforzar a la organización. El último movimiento por la construcción de partidos comunistas, en las décadas de los 1960 y 1970, falló en gran medida a las masas de mujeres trabajadoras de este país.

Aquellos que imaginan que hoy en día es posible construir desde cero una organización comunista con una línea feminista proletaria como parte integral de la misma, o un movimiento feminista proletario, sin antes enfrentarse cara a cara con el problema del machismo en las diferentes organizaciones y grupos no hacen más que engañarse a sí mismos. Este punto de vista no es más que un liquidacionismo de la lucha por la emancipación de la mujer y un tipo de economismo que se niega a aceptar las auténticas cuestiones políticas que surgen de la implicación de las mujeres en estas organizaciones. Buscamos el diálogo con colectivos o personas feministas que estén tratando este problema en la práctica y deseen aprender mutuamente a través del debate de cuestiones de principios y políticas de organización.

Centro de Estudios Marxista-Leninista-Maoísta 16/8/2013


1. Shiv Malik y Nick Cohen, “Socialist Workers Party leadership under fire over rape kangaroo court,” guardian.co.uk, 9 de Marzo, 2013. (http://www.theguardian.com/society/2013/mar/09/socialist-workers-party-rape-kangaroo-court). []
2. “Rape, Sexual Assault, and the U.S. Socialist Organization Solidarity.” (http://www.thenorthstar.info/?p=9350). []
3. Para más información, ver el blog “Necessary Means: Confronting patriarchal violence”. (http://necessarymeansfight.blogspot.com/).[]
4. “Occupy Wall Street: How About We Occupy Rape Culture?” (http://persephonemagazine.com/2011/11/04/occupy-wall-street-how-about-we-occupy-rape-culture/).[]
5. Ver, por ejemplo, “Betrayal: A critical analysis of rape culture in anarchist subcultures”, Words to Fire Press (“Podría parecer que a lo largo del mundo anarquista, no importa a dónde vayas, hay una comunidad arrasada por la violación, el asalto sexual y el abuso.”).[]
6. Ibid. (“El modo de funcionamiento del propio proceso de responsabilidad abre la posibilidad a que sea secuestrado y utilizado en contra de un superviviente. … En algunos casos se permite a los [perpetradores] hacer peticiones a las vícitmas o poner condiciones para su propia participación. Los perpetrados, o sus defensores, responden muy frecuentemente a las acusaciones con sus propias acusaciones. Como ya hemos discutido, acusarán a los supervivientes de cualquier ofensa que puedan imaginar, o se las inventarán si no se les ocurre ninguna. Antes de reconocer estos patéticos intentos de difamación como la transgresión manipuladora que en realidad son, los falsos defensores de los supervivientes se unirán al perpetrador en absurdas peticiones de “responsabilidad”. Desde esta nueva posición de honradez, y con la complicidad de los falsos defensores, el perpetrador podrá alterar el carácter fundamental del proceso de responsabilidad.

Lo que comenzó como una acusación acaba convirtiéndose en una negociación, ya que la cooperación del perpetrador se condiciona a que la víctima acepte tratar las preocupaciones del perpetrador. Puede que algunas de esas preocupaciones sean válidas, pero lo que importa en este contexto no es su validez sino su papel a la hora de socavar la lucha del superviviente. El superviviente debe ahora ganarse no sólo la responsabilidad que buscan en el perpetrador, sino el apoyo de la comunidad. Aquellos supervivientes que no estén dispuestos o sean incapaces de “pasar por el aro” serán ignorados. Como perversión final del proceso de responsabilidad, el superviviente será culpado por su fracaso, al no estar dispuesto a “solucionar los problemas”. Llegados a este punto el así llamado proceso de “Justicia Restaurativa” ha sido tan distorsionado que lo único que ha conseguido restaurar ha sido la dinámica de poder de la cultura de la violación que había sido inicialmente debilitada gracias a la lucha del superviviente.”).[]

7. Ver, por ejemplo, Avanti, “Philosophical Trends in the Feminist Movement.”[]
8. Ver, por ejemplo, Ajith, “The Maoist Party.”[]
9. Harry Haywood, “The Struggle for the Leninist Position on the Negro Question in the United States,” The Communist, September 1933, disponible en: http://www.marxists.org/archive/haywood/1933/09/x01.htm []

Una carta sobre Rusia de Karl Marx (1877)

Nota: el presente artículo es una traducción de “A Letter on Russia by Karl Marx”. Traduzco también la introducción original del ‘New International’, ya que explica el contexto histórico y la importancia de esta poco conocida carta de Marx.

La carta de Marx sobre Rusia tiene una importancia especial. Muchos teóricos socialistas han buscado deslegitimar la revolución Rusa utilizando como apoyo una construcción pedante con base en la clásica fórmula marxista: “Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua”. La carta de Marx niega explícitamente la validez “supra-histórica” de esta ley fundamental de la evolución social. Ese “salto por encima” de la democracia burguesa hacia la democracia proletaria del que Lenin hablaba en 1919, es completamente coherente con lo expresado en la carta de Marx. La carta, aparentemente escrita en 1877, estaba dirigida a Nikolai-on (N.F. Danielson), un prominente representante de los Populistas Rusos (Narodniki), economista y editor de la primera edición en Ruso de El Capital. La polémica tenía como objetivo a N.K. Mikhailovsky, el líder teórico del Populismo Ruso, y que siguió siendo un acérrimo anti-marxista hasta su muerte en 1904. Muy poco conocida en los círculos marxistas, la carta fue reproducida en el apéndice de la traducción al Francés del libro de Nikolai-on sobre el desarrollo económico Ruso, publicado en 1902. Los tres párrafos introductorios que preceden a la carta son obra del propio autor Ruso. Se publica aquí la carta por primera vez en Inglés, traducida del Francés en el que Marx la escribió originalmente. – Ed.

En la segunda mitad del periodo entre 1870 y 1880, surgió en nuestra literatura una polémica bastante animada sobre las ideas expuestas por Marx en el primer volumen de El Capital. Con respecto a uno de esos artículos, notablemente el artículo escrito por M. Zhukovsky, M. Mikhailovsky observó que en la última sección de su obra, Marx tenía en mente únicamente el desarrollo histórico de los primeros pasos del modo de producción capitalista, pero que estaba ofreciendo mucho más, en particular, se exponía una teoría histórico-filosófica completa.

Esta teoría, añade M. Mikhailovsky, es de gran interés para todos nosotros; pero para nosotros los Rusos tiene todavía más interés. Ya que, según M. Mikhailovsky, si uno acepta completamente el sistema filosófico de Marx, según el cual toda nación, en su recorrido histórico, debe inevitablemente atravesar la fase del desarrollo capitalista, entonces todos los discípulos Rusos de Marx, para ser consistentes, deberían tomar parte de manera activa en el proceso que separa los medios de producción del trabajador, expropia a los campesinos, mutila el organismo humano, amenaza el futuro de la raza humana, etc. Pero por otra parte, el discípulo de Marx está obligado a considerar como su ideal la armonía del trabajador y la propiedad, la propiedad de los medios de producción y la tierra por los propios productores.

Este artículo dio a Marx la oportunidad de escribir una respuesta que estaba destinada a ser publicada en la misma reseña de la que el artículo de M. Mikhailovsky formaba parte. Pero la respuesta no fue enviada, y permaneció entre los papeles de Marx donde fue encontrada después de que una traducción de la misma fuese publicada en el Monitor Jurídico. La respuesta fue escrita en Francés, como sigue:


I. – El autor del artículo, Karl Marx ante el tribunal de Zhukovsky, es evidentemente un hombre de muchos talentos, y si hubiese encontrado en mi exposición de la acumulación primitiva un único pasaje que apoyase sus conclusiones, lo habría citado. Al no encontrar tal pasaje, se vio obligado a agarrarse a un entremés como huída polémica contra un “belletriste” Ruso impreso en el apéndice de la primera edición en Alemán de El Capital. ¿Qué le reprocho al autor? El haber descubierto el “comunismo Ruso” no en Rusia, sino en el libro de Haxthausen, consejero del gobierno Pruso, y que en sus manos la comuna Rusa sólo sirve como argumento para demostrar que la decadente vieja Europa debe ser regenerada gracias a la victoria del Paneslavismo. Mi valoración de ese escritor puede ser acertada, puede no serlo, pero de ninguna manera podría ser la clave para entender mi opinión sobre los esfuerzos “que los Rusos están haciendo para encontrar una ruta al desarrollo para su patria diferente al que ha seguido Europa occidental”.

En el postfacio a la segunda edición en Alemán de El Capital, hablo de un “gran erudito y crítico Ruso” con la gran consideración que se merece. En una serie de memorables artículos, trató la siguiente cuestión: debe Rusia comenzar destruyendo, como sugieren los economistas liberales, la comuna rural con el objetivo de avanzar hacia el régimen capitalista, o de lo contrario, puede ella, sin experimentar las torturas de ese régimen, apropiarse de todos los frutos del mismo al mismo tiempo que desarrolla sus ventajas históricas. Se pronuncia él a favor de la segunda opción. Y mi honorable crítico podría con igual derecho haber concluído de las consideraciones de este “gran Ruso” que yo compartía sus opiniones al respecto, como haber concluído por mis polémicas con el Ruso “belletriste” y Paneslavista que las rechazaba.

Finalmente, ya que no me gusta dejar algo “para que los demás lo adivinen”, procederé a hablar sin rodeos. Aprendí la lengua Rusa con el fin de ser capaz de valorar el desarrollo económico de la Rusia contemporánea con base en un conocimiento concienzudo, para después pasar muchos años estudiando las publicaciones, oficiales o no, relacionadas con el tema.

Llegué a este resultado: si Rusia continua caminando por el camino que ha seguido hasta 1861, perderá la mejor oportunidad que la historia ha dado a ningún pueblo, sólo para sucumbir a las vicisitudes del régimen capitalista.

II. – En el capítulo sobre la acumulación primitiva, mi único propósito es el de trazar el camino por el que el orden económico capitalista en Europa occidental emerge del vientre del orden económico Feudal. De ahí se sigue el movimiento que divorció al productor de sus medios de producción, transformando al primero en un asalariado (un proletario, en el sentido moderno del término) y al segundo en capital. En esta historia, “toda revolución marca una era que sirve como palanca para el avance de la clase capitalista en su proceso de formación. Pero la base de la evolución es la expropriación del trabajador del suelo”. Al final del capítulo, trato la tendencia histórica de acumulación y defiendo que su último acto es la transformación de la propiedad capitalista en propiedad social. No ofrezco ninguna prueba de ello en ese punto por la buena razón de que esa afirmación no es más que el breve resumen de los extensos desarrollos que han sido presentados en los capítulos sobre la producción capitalista.

Ahora bien, ¿de qué manera podría mi crítico aplicar mi boceto histórico a Rusia? Sólo de ésta: si Rusia trata de convertirse en una nación capitalista, imitando a las naciones de Europa occidental, y en los últimos años ha sufrido enormemente tratando de hacer tal cosa, deberá necesariamente convertir a gran parte de sus campesinos en proletarios; y una vez hecho eso, una vez inmersa en el régimen capitalista, Rusia se verá sujeta a sus inexorables leyes, como otras naciones profanas. Eso es todo. Pero esto es demasiado para mi crítico. Él necesita de forma imperiosa transformar mi boceto de la génesis del capitalismo en Europa occidental en una teoría histórico-filosófica general, fatalmente impuesta a todas las gentes, sin importar las circunstancias históricas en las que estén inmersas, con el objetivo de llegar finalmente a la formación económica que asegure el más completo desarrollo del hombre gracias a la mayor cantidad de poder productivo del trabajo social. Pero pido que me disculpe. Me honra y me humilla en exceso. Tomemos un ejemplo. En diferentes pasajes de El Capital, he hecho alusión al destino que superó a los plebeyos Romanos.

Originariamente, los plebeyos eran campesinos libres cultivando, cada uno por separado, su propio terreno. En el curso de la historia Romana, fueron expropiados. El mismo movimiento que les separó de sus medios de producción y subsistencia, implicó no sólo la formación de grandes latifundios sino también la formación de grandes capitales monetarios. Así, un buen día, había por un lado hombres libres sin nada más que su fuerza de trabajo, y por el otro, para explotar su trabajo, los dueños de toda la riqueza acumulada. ¿Qué ocurrió? Los proletarios Romanos no se convirtieron en trabajadores asalariados, sino en una turba indolente, más abyecta que los antiguos “blancos pobres” de las tierras del sur de los Estados Unidos; y a su lado no se desarrolló un modo de producción capitalista sino uno esclavista. De tal modo, eventos sorprendentemente similares, ocurriendo, sin embargo, en diferentes situaciones históricas, llevaron a resultados completamente diferentes.

Al estudiar cada una de estas evoluciones de manera independiente, y al compararlas después, uno puede fácilmente encontrar la clave para esos fenómenos, pero nunca podrá encontrar la llave maestra de una teoría histórico-filosófica cuya suprema virtud consista en ser supra-histórica.

Unidad-Lucha-Transformación: sobre la organización revolucionaria, el liderazgo y el desarrollo de cuadros (revisado)

Nota: el presente artículo es una traducción del texto “Unity-Struggle-Transformation: On Revolutionary Organization, Leadership and Cadre Development (Revised)”, de Kevin “Rashid” Johnson.

Introducción

El objetivo de una organización revolucionaria es unir (y unirse a), movilizar, organizar y liderar a las masas de los oprimidos para conseguir un cambio económico, político y social fundamental y una seguridad colectiva. Fundado en 2005, el New Afrikan Black Panther Party Prison Chapter (NABPP-PC) (Partido Pantera Negra Nuevo Afrikano Sección de Prisiones) surgió de entre los sectores más oprimidos en la sociedad Estadounidense, las masas condenadas a penas de cárcel, para alzar la bandera de la lucha revolucionaria en nombre de los Nuevo Afrikanos y todos los explotados y oprimidos. Aspiramos a convertirnos, aunque todavía no lo somos, en una vanguardia funcional de los oprimidos.

Estaremos constituidos formalmente cuando salgamos de prisión, construyamos bases en las comunidades oprimidas, organicemos un congreso fundacional y elijamos un comité central del mundo libre y un comité ejecutivo (politburó). Estaremos constituidos funcionalmente cuando las masas urbanas oprimidas nos acepten como su órgano de liderazgo revolucionario.

Tenemos una papel importante que jugar incluso mientras sigamos organizándonos principalmente en las prisiones, transformar los zulos de esclavos oprimidos en escuelas para la liberación. Ésta es la primera fase de la estrategia de nuestro Partido, junto con la transformación de las comunidades oprimidas en bases para la revolución cultural, social y política en el contexto de la construcción de un frente popular mundial contra el capitalismo-imperialismo. Los dos aspectos de nuestra estrategia están dialécticamente relacionados y harán avanzar la estrategia global de reforzar la Revolución Socialista Proletaria Mundial.

En estos momentos, los camaradas se encuentran en medio de un proceso de aprendizaje, de lucha, para alcanzar la claridad política necesaria acerca de cómo construir y consolidar un Partido y un frente de masas anti-racista, anti-imperialista y revolucionario alrededor del mismo. Existen una serie de cuestiones que debemos aclarar relacionadas con el modo de organización, tanto dentro como fuera de la prisión. Nuestros amigos y enemigos han planteado cuestiones, algunas de ellas para nada nuevas, que debemos de tratar. Algunos de ellos no comprenden, o se niegan a aceptar, la necesidad del liderazgo revolucionario, la disciplina y la organización. Existe también la cuestión de quién debe ostentar esos puestos de liderazgo y de cómo alcanzar un equilibrio entre democracia y centralismo.

Sobre la organización y la seguridad

El termino “organizarse” se usa de forma poco clara en la Izquierda, sobre todo por aquellos que se niegan a formar, unirse a o subordinarse a cualquier tipo de organización política disciplinada. Aunque alaben las virtudes de la “solidaridad” en la práctica defienden un individualismo extremo, completamente contraproducente si nuestra tarea es la construcción de un movimiento para el cambio social colectivo.

Es obvio que uno no puede ser un organizador político sin formar parte de una organización política. Uno implica lo otro. Una organización es un grupo de gente, no una persona actuando en solitario, que comparten un propósito y objetivos y una estructura organizativa. Los integrantes de la misma deben realizar ciertas funciones que les han sido asignadas y que acercarán el grupo a sus objetivos. Esto requiere liderazgo y cierto grado de disciplina o de lo contrario todo el mundo actuará de forma individualista sin ningún tipo de responsabilidad. Es decir, la organización se convertirá en la propia definición de “desorganización”, lo que lleva a lo opuesto a la “solidaridad”.

Unirse a una organización y permanecer en ella requiere tomar una serie de decisiones importantes. Se debe tener confianza, compartir y entender sus propósitos y objetivos. Para los miembros más maduros y comprometidos éstas son decisiones de vital importancia, y determinarán si de hecho su compromiso será total y a largo plazo con dichos propósitos y objetivos. La transparencia es por lo tanto vital para que la gente pueda conocer, entender y tener confianza en la organización y su razón de ser. Sin esta transparencia, la organización no puede ni tan siquiera sentar las bases para la “seguridad”.

La camarada Safiya Bukhari, ex-cuadro del BPP (Black Panther Party, Partido Pantera Negra) y el BLA (Black Liberation Army, Ejército de Liberación Negra) explica:

Por definición, la seguridad significa sentirse libre de peligro, miedo y ansiedad. La seguridad individual y de una organización empiezan con el conocimiento de tu propósito, del propósito de la organización, tus limitaciones, tus puntos fuertes y los puntos fuertes de la organización. El conocimiento es la clave de la seguridad. La Historia nos muestra que la mejor seguridad depende de la fuerza interna de la organización y los principios internos de la gente que forman parte de ella1.

Como ejemplo de unos principios organizativos sólidos a nivel individual y colectivo, Bukhari propone los de la República de Nueva Áfrika (RNA), que proclaman “No robaré nada que pertenezca a un hermano o hermana, no engañaré a un hermano a hermana, no me aprovecharé de un hermano o hermana, no delataré a un hermano o hermana ni propagaré rumores sobre ellos”. Estos principios, observa Bukhari, expresan…

un componente extremadamente importante de la seguridad individual y organizativa. El conocimiento de que la persona que está a tu lado, la persona trabajando a tu lado, no te engañará, mentirá o propagará rumores acerca de ti es la base para la sensación de seguridad en tu entorno y dentro de tu organización. La habilidad para confiar implícitamente en tus camaradas y de saber con certeza lo que harán en cualquier circunstancia es el mejor tipo de seguridad.

La cuestión es, entonces, ¿cómo llegar a este punto? Lo primero es conocer cuál es tu propósito, qué quieres, en qué crees y cómo de lejos estás dispuesto a llegar para conseguirlo. La realidad recíproca es conocer cuál es el propósito de la organización. Si éste es claro, si no está abierto a interpretación, la gente que se una no podrán decir que pensaban que el propósito era uno sólo para descubrir más tarde que era otro totalmente diferente.

Esto significa que tanto el individuo como la organización deben de ser abiertos y honestos2.

Las reglas de nuestro Partido se rigen por un estándar comparable a los principios de la RNA, y deben ser conocidas por los miembros potenciales y oficiales. Un importante criterio a la hora de reclutar futuros miembros es que sus principios personales sean compatibles con los del Partido. Estos camaradas deben conocer, entender y comprometerse con el Programa y Plataforma de Diez Puntos, que explica claramente “qué queremos” y “qué creemos”. También deben entender y compartir nuestra ideología filosófica, el Materialismo Histórico y Dialéctico (MHD) y no cualquier tipo de idealismo subjetivo, como dogmatismo, sentimentalismo, pragmatismo o la metafísica.

El MHD parte de la premisa de que la realidad objetiva existe independientemente de nuestra comprensión de la misma, y defiende que un análisis concreto de una realidad concreta, probado en la práctica, es la única base verdadera de una teoría política. Nos enseña que todo está en movimiento y que los cambios cuantitativos pueden dar lugar a saltos cualitativos en el desarrollo. La comprensión histórica del desarrollo de una entidad y el entendimiento de sus contradicciones internas y del efecto que otras entidades tienen en ella nos permite ver la potencialidad para acelerar su desarrollo.

Todas las cosas se desarrollan y transforman a través de la lucha entre sus aspectos contradictorios. La evolución da lugar a la revolución. Uno se divide en dos dando lugar a una nueva unidad de opuestos. La revolución es la tendencia principal en el mundo.

Antes de ser reclutados para el Partido los camaradas deben demostrar su seriedad y su dedicación a la lucha. Deben mostrar orgullo y estar dispuestos a mostrarse firmes ante la adversidad y la represión, deben ser capaces de soportar el aislamiento y la tortura. Su compromiso con el desarrollo de la lucha hasta la victoria debe ser el de un “revolucionario profesional”, aquel que continua luchando aunque otros abandonen o huyan hacia el confort o la seguridad. Su credo debe ser “¡Para mí nada, para las masas todo!”. Sólo los camaradas de este calibre podrán ganarse la confianza de las masas y convertir a nuestro Partido en la verdadera vanguardia de la revolución. El Partido no tiene ningún objetivo secreto que perseguir. Existe únicamente para servir al pueblo. Nunca debe alienarse de él ni posicionarse por encima de él sino que debe buscar su supervisión y guía. Es su partido, no el nuestro. En todos sus asuntos debe defender y practicar la Línea de Masas.

Este trabajo requiere planificación, disciplina y responsabilidad. Actuar sin un plan, sin disciplina y sin orden es contraproducente e irresponsable. Nuestra rabia moral individual y nuestro amor por el pueblo deberían ser la fuerza que nos mueva a actuar, pero nuestro plan efectivo de acción debería estar basado en un plan estratégico y ser ejecutado con disciplina férrea y coordinación organizativa. Todo esto requiere un lidezargo organizativo fuerte.

Sobre el liderazgo

Ningún movimiento revolucionario puede albergar ninguna esperanza de victoria si no cuenta con un liderazgo revolucionario consolidado, y no se puede admitir a nadie dentro del movimiento si no está dispuesto a aceptar ese liderazgo y seguir la disciplina necesaria para la lucha. Pensar lo contrario no es más que idealismo y oportunismo. Como ya hemos discutido, un organizador pertenece y es leal a una organización. La organización discute de forma colectiva la forma de alcanzar ciertos objetivos. El organizador es de hecho un líder. Esto es especialmente cierto cuando el trabajo del organizador afecta e influencia a personas que están fuera de la organización y que pertenecen a las grandes masas del pueblo. Por lo tanto el organizador lidera a otros, para bien o para mal, y sin importar si él o ella admite ser un líder y acepta la responsabilidad que ello conlleva.

Esto también es aplicable a individuos fuera de una organización que busquen informar, motivar y guiar las acciones de los demás. Son de hecho líderes y cargan con ciertas responsabilidades.

Pero del mismo modo en el que una organización que busca liderar a las masas debe tener líderes, estos líderes deben de ganarse la confianza de aquellos a los que buscan liderar. Deben ganarse esa confianza demostrando su valía a través de una práctica consistente. Deben escuchar y aprender de las masas si aspiran a enseñarlas y ser escuchados por ellas, ¡debemos ser profesores y estudiantes a la vez! Como estudiantes, debemos aprender de las masas sus condiciones, necesidades y preocupaciones, y al pertenecer nosotros mismos a esas masas oprimidas, compartir nuestra situación con ellas cada día. Debemos de escuchar con atención sus puntos de vista, aprender de sus puntos fuertes, permanecer cerca de ellas. Si creemos que se equivocan, debemos explicárselo con paciencia después de haberlas escuchado. Pero no lo sabemos todo, por lo que debemos ser buenos escuchando y aprendiendo, aceptando las críticas y corrigiendo nuestros errores. Como profesores, debemos de tomar las ideas desorganizadas y sin desarrollar de las masas y aplicando el MHD y nuestra comprensión global del sistema que nos oprime, devolverles sus ideas convertidas en un programa, en ejemplos y soluciones que las empoderen. ¡Ésta es la esencia de la Línea de Masas!

En esta relación dialéctica entre estudiante y profesor, líder y masas, no dudamos a la hora de asumir el papel de líderes porque es inherentemente imposible enseñar e influenciar los pensamientos y las acciones de la gente sin asumir un papel de liderazgo. Ya que estamos constantemente enseñando y aprendiendo, estamos constantemente confiriendo y aceptando liderazgo. Al contrario que esos “izquierdistas” que rechazan la línea revolucionaria marxista-leninista, no rechazamos el papel o la responsabilidad de los líderes y el liderazgo. Efectivamente, reconocemos que en una sociedad dividida en clases, las ideas de toda persona o grupo reflejan en parte o completamente las ideas de la clase dominante. En el momento en el que una persona o grupo alzan su voz o escriben un texto con la intención de influenciar a los demás asumen por necesidad la autoridad del liderazgo. En la medida en la que sus ideas reflejan las enseñanzas y el adoctrinamiento de la clase dominante, están sirviendo a esa clase en su dictadura sobre el resto de la sociedad.

En cambio, en la medida en la que estos individuos o grupos han liberado sus mentes de ese adoctrinamiento y han revolucionado su forma de pensar, podrán convertir sus palabras o escritos en actos de liderazgo revolucionario. Eso es lo que hacen los organizadores revolucionarios, enseñan y aprenden de las masas acerca de cómo los oprimidos pueden convertirse en sus propios libertadores. El liderazgo revolucionario era la razón de ser de los Panteras.

El marxismo-leninismo-maoísmo (MLM) ilumina la línea revolucionaria de nuestro Partido y el United Panther Movement (UPM, Movimiento Pantera Unificado). El MLM resume de manera científica las lecciones de la lucha de clases y la experiencia revolucionaria del proletariado desde la mitad del siglo XIX hasta el presente a través del uso del MHD por Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao y muchos otros pensadores y líderes revolucionarios. Muy particularmente, la línea de nuestro Partido está iluminada por el trabajo del BPP original, particularmente Huey P. Newton, Fred Hampton y George Jackson, luchadores por la libertad Nuevo Afrikanos como W.E.B. DuBois, Malcolm X y Walter Rodney, y revolucionarios Afrikanos como Amilcar Cabral, Frantz Fanon y Kwame Nkrumah.

Las personas inteligentes que desean cambiar el mundo buscan aprender de las contribuciones de otros para iluminar su práctica con el entendimiento científico más avanzado de la teoría revolucionaria. ¿Quiénes de entre nosotros que nos oponemos a este sistema opresor basado en la explotación de los seres humanos no aspiramos a influenciar las ideas, y por extensión los actos, de los demás en relación a este sistema? Es por tanto un engaño el plantear que no aspiramos a ser o a aceptar líderes. ¿Y quién podría negar que una revolución es el acto más autoritario que existe?

Este tipo de ideas tienen de hecho su base en la sociedad de clases. Es más, consideremos lo absurdo que sería que un profesor criticase hasta cambiarlas las creencias (digamos, tus creencias sobre el capitalismo) que afectan tu modo de relacionarte y percibir el mundo al nivel más fundamental, que te dijese que aplicases sus enseñanzas para cambiar el mundo, sólo para después negar que tuviese una posición de liderazgo sobre ti. Más absurdo, todavía, si no tratasen de integrarte en una organización o movimiento de personas con ideas similares. El liderazgo y la organización siempre van de la mano.

Esto es lo que distingue a los auténticos revolucionarios de los filósofos elitistas: el profesor revolucionario no sólo nos muestra de manera consciente los problemas del mundo, sino que nos lidera para corregirlos. Construye una organización entre las masas para crear una nueva realidad, enseñando a través del ejemplo y de la participación.

Mao Tse-tung resumió esta línea de pensamiento marxista diciendo: “la filosofía marxista mantiene que el problema principal no reside en comprender las leyes del mundo objetivo para así poder explicarlo, sino en aplicar esas leyes de forma activa para poder cambiarlo… el único criterio para la verdad es la práctica social.”

Aquí es donde la “Izquierda” tradicional fracasa. Al igual que los intelectuales pequeñoburgueses ellos analizan, critican e interpretan el mundo de diversas formas, pero no llevan su análisis al nivel de aplicación práctica que pueda cambiar las condiciones represivas. Como mucho se refugian en una rebeldía contra-cultural individualista o académica que no contribuye nada a la hora de organizar o empoderar a las masas. Sólo buscan la autovalidación y el sentirse bien acerca de su identidad como radicales.

¿Y por qué?

Porque su perspectiva de clase lo previene, lo cual es la razón principal por la que tantos de ellos rechazan la necesidad y la efectividad del liderazgo revolucionario. Actúan de hecho como líderes y maestros de la perspectiva de clase que habla de los problemas de los oprimidos pero nunca se atreven a organizarse para resolverlos: la pequeña burguesía, las llamadas “clases medias”. Muchos de estos “radicales”, en el fondo, no desean cambiar las cosas de una forma fundamental porque disfrutan de ciertos privilegios y conforts en el status quo y temen el día en el que “los de abajo” puedan finalmente ejercer el poder.

Así que a la vez que protestan y avivan el descontento en los demás, estos “radicales” no quieren empezar algo que empoderará a los pobres hasta conseguir derrocar la dictadura de los ricos. Sólo desean protestar acerca de las cosas que les oprimen y desempoderan a ellos. Esto deja al pueblo sin un liderazgo comprometido hasta el final, lo que lleva a rebeliones espontáneas sujetas a la supresión violenta y a la captación por parte de otras ideologías, a la desmoralización de las masas y a la continuación del status quo para las clases explotadoras.

Hemos visto este ciclo repetirse una y otra vez en las comunidades oprimidas y las cárceles. Por ello creamos el New Afrikan Black Panther Party—Prison Chapter (Partido Pantera Negra Nuevo Afrikano Sección de Prisiones) y el United Panther Movement (Movimiento Pantera Unificado), porque reconocimos la necesidad de un partido y movimiento de vanguardia verdaderamente revolucionarios. Vanguardia significa “al frente”. Vimos que nada cambiaría hasta que algunos asumiesen seriamente la responsabilidad de liderar la lucha del pueblo hasta la victoria.

Sobre la práctica de los cuadros

Una vanguardia revolucionaria es tan fuerte como lo sean sus miembros o cuadros, los cuales deben de estar integrados con las masas en lucha. Es por lo tanto de vital importancia que los cuadros tengan la capacidad de conectar y comunicarse con otras personas oprimidas. Deben ser los líderes naturales del pueblo, aquellos a los que otros miran y buscar para pedir consejo. Su amor por el pueblo debe ser profudo. Como dijo el Che Guevara: “Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”. Sin embargo el trabajo de un revolucionario no se puede medir únicamente por sus motivaciones:

¿En qué basarnos para distinguir lo bueno de lo malo, en el móvil (deseo subjetivo) o en el efecto (práctica social)? Los idealistas dan valor al móvil y desconocen el efecto, mientras los materialistas mecanicistas dan valor al efecto y desconocen el móvil; en oposición a ambos, nosotros, materialistas dialécticos, sostenemos la unidad del móvil y el efecto. El móvil de servir a las masas es inseparable del efecto de ganarse su aprobación, y los dos deben estar unidos. El móvil de servir a un individuo o a un pequeño grupo no es bueno, y tampoco lo es el móvil de servir a las masas cuando su efecto no es ganar su aprobación y beneficiarlas. Al examinar el deseo subjetivo de un autor, es decir, si su móvil es justo y bueno, no juzgamos por sus declaraciones, sino por el efecto que sus actividades (principalmente sus obras) tienen sobre las masas en la sociedad. La práctica social y su efecto son el criterio para juzgar el deseo subjetivo o móvil.3

Por supuesto no todos aquellos que formen parte de las masas serán receptivos, estarán interesados en crecer política o intelectualmente, o serán siquiera amigables. En nuestra experiencia, sin embargo, nos hemos encontrado con que muchos presos a día de hoy son de hecho receptivos, pero se ven limitados por un acceso limitado a literatura e información y unas reglas estrictas que limitan qué pueden recibir y cuántas cosas en propiedad pueden mantener. Por lo tanto el compartir material y los círculos de estudio dirigidos por cuadros dentro de la prisión son muy importantes. Por otra parte, muchos prisioneros no tienen un alto grado de alfabetización, o creen que leer no “mola”. Así que la agitación verbal y los discursos también son importantes, sobre todo en el patio.

Los cuadros deben ser pacientes, sensibles y tolerantes, pero sobre todo ser buenos a la hora de escuchar a los demás. Algunos prisioneros han sido machacados hasta el punto en el que se recluyen en sí mismos, debemos de poder llegar a ellos antes de enseñarles. Otros están tan llenos de rabia que rechazan todo intento de razonar y están atrapados en comportamientos individualistas y autodestructivos.

Para servir al pueblo debemos de mostrar un interés genuino por ellos y demostrar el Amor Pantera hacia ellos. No hablemos sin más con la gente esperando que se abran a nosotros enseguida. Debemos esforzarnos por entender su posición, sus problemas, en construir una relación de camaradería con ellos. Siempre es posible encontrar temas de interés comunes. Nuestras políticas surgen de nuestro amor por el pueblo y representan los intereses más altos de la humanidad, por lo que suelen inspirar y motivar a la gente una vez que conseguimos atraer su atención.

La mayoría de nuestros cuadros serán comunicadores capaces, pero uno siempre debe esforzarse para destacar en esta faceta. Fue en prisión donde Fidel Castro desarrolló su excepcional habilidad para motivar a los demás con sus discursos. Fred Hampton, otro comunicador excepcional, dijo: “Escucho a cualquiera que hable bien”. Es importante que seamos capaces de conectar con los sentimientos y las aspiraciones más profundas del pueblo.

Sean o no buenos oradores, todos nuestros cuadros tendrán habilidades específicas en las que pueden trabajar y desarrollar para servir a la lucha y mejorar la efectividad de nuestro Partido. Como en cualquier organización, todo el mundo puede contribuir y tienen un papel que jugar.

No hay nadie que pueda hacerlo todo, pero todo el mundo puede hacer algo, y todos los trabajos son más o menos igual de importantes. Es decir, el ‘soldado’ no es más importante (de hecho puede que lo sea menos) que la persona que escribe un boletín de noticias, o la persona que organiza a los estudiantes, o la persona encargada de la agitación en temas como la vivienda digna, o la persona que controla las ondas de radio…4

Y no todos los cuadros serán igual de capaces a la hora de aplicar el MHD a la resolución de problemas. A día de hoy, muchos cuadros tienen un entrenamiento y un entendimiento de la ciencia revolucionaria mínimos o inexistentes, debido a la precariedad de nuestra organización y a la dificultad para conseguir materiales adecuados para el estudio. Esto es algo contra lo que debemos de luchar con firmeza para superar, ya que aplicar cualquier método de estudio que no sea una correcta aplicación del MHD llevará inevitablemente a lo errores del dogmatismo u otras formas de subjetivismo idealista. Es por lo tanto de vital importancia que los cuadros más avanzados dominen este método y enseñen a otros para que estos a su vez enseñen a otros. Igual que con el tiro al blanco, un entrenamiento adecuado y la práctica marcan la diferencia.

Es igualmente imperativo para la vida organizativa de nuestro Partido, para crear los cuadros con la capacidad de liderar a las masas para que tomen las riendas de la historia, que realicemos un entrenamiento de primer nivel en todos los aspectos de la construcción del partido, las organizaciones de masas, la estrategia y táctica para crear un frente popular mundial contra el capitalismo-imperialismo. El Partido y los frentes de masas que se creen deben de ser estructuras sólidas con una fuerte unidad interna que les permita resistir la represión abierta y encubierta de los agentes represores.

Las organizaciones de masas deben tener un carácter fuertemente democrático y tener apoyo popular en las comunidades oprimidas en las que concentremos nuestro trabajo. Debemos de ser efectivos a la hora de hacer participar a la gente en nuestros actos y programas, a la hora de llegar a todas las capas y grupos en esas comunidades, especialmente los jóvenes, mujeres, veteranos de guerra y miembros de organizaciones callejeras del lumpenproletariado, familiares de prisioneros, y también trabajadores de todas las edades. El New Afrikan Black Panther Party (Partido Pantera Negra Nuevo Afrikano) debe tener un amplio apoyo popular en esas comunidades.

Todo esto es importante si queremos hacer trabajo organizativo, pero la clave está en el liderazgo revolucionario. Los cuadros deben de tener una formación exhaustiva y ser capaces de conversar de manera inteligente de uno a uno o enfrente de grupos. Si queremos mejorar nuestra capacidad para enseñar y aprender del pueblo, los cuadros deben de expandir su conocimiento general a través del seguimiento y el estudio de las noticias. En todas las cosas debemos de tratar de llegar a la verdad, lo que requerirá investigación.

El liderazgo colectivo es básico a la hora de construir un partido y movimiento fuertes. La sabiduría colectiva que surge a través de la discusión a todos los niveles dentro del Partido nos ayuda a descubrir la verdad e iluminar nuestra práctica. Un ejército de “profesionales” intentarán desviar nuestro camino y desacreditarnos al igual que hacen con todo movimiento de liberación. Esto también resalta la importancia del liderazgo colectivo y la democracia dentro del partido, donde unimos nuestro conocimiento y experiencia para poder tomar de forma colectiva las decisiones correctas.

Debemos de seguir las enseñanzas de Sun Tzu que nos dicen “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado”. Esto es válido a todos los niveles, estratégico y táctico, y en todos los frentes, cultural, educativo, económico, político y militar. Es especialmente importante el desarrollo de cuadros. Asignar las tareas que mejor se correspondan a las capacidades de los cuadros nos llevará a la consecución de los objetivos del Partido. Debemos de ser ábiles a la hora de analizar las fortalezas y las debilidades de nuestros camaradas, a la hora de utilizar sus fortalezas para superar sus debilidades.

Al conocer las fortalezas y las debilidades de nuestro enemigo, sabremos dónde asaltarle y dónde evitarle, no nos volveremos arrogantes tras unas pocas victorias ni pesimistas después de unas pocas derrotas. Cuando seamos capaces de mantener nuestra objetividad ante la victoria y la derrota y ajustar nuestras tácticas de manera acorde jamás nos enfrentaremos a un enemigo invencible ni a un obstáculo insuperable. El uso de una táctica errónea, de hecho, suele surgir de un análisis subjetivo de las condiciones existentes.

Debemos de tener siempre en mente que no debemos asumir el papel de autoridad en las materias que no hayamos estudiados de forma exhaustiva. “Si usted no ha investigado un problema, se le priva del derecho a opinar sobre él” es la célebre frase de Mao. Cuando sea evidente que carecemos de la información necesaria para tomar una decisión correcta, debemos buscarla sin perder tiempo.

Para postular una línea política correcta para el nuevo Partido, debemos tener un análisis concreto de las condiciones concretas de las cuestiones principales: lucha de clases, la cuestión nacional, trabajo sindical, la cuestión de la mujer, la situación internacional, etc.5

Sobre el propósito de los cuadros

Como ya hemos apuntado, los cuadros son las partes componentes del partido de vanguardia y sus unidades básicas, los colectivos del Partido. Juntos forman el “sistema nervioso” del movimiento, enlazando el cuartel general del Partido con todas sus partes.

Los cuadros deben ser efectivos a la hora de construir bases de apoyo para la revolución entre la gente (ganarse a las masas para la línea revolucionaria del Partido y organizarlas en frentes de masas que hagan avanzar la lucha revolucionaria), deben estar preparados para hacer lo que el Partido requiera de ellos hasta el límite de sus capacidades. Un movimiento revolucionario será tan efectivo como su liderazgo lo haya preparado para ser. Como nos dijo Mao, “Cuando la revolución fracasa, la culpa es del partido de vanguardia”. Por lo tanto el desarrollo de cuadros es fundamental.

Debemos entrenar decididamente decenas de miles de cuadros y líderes en el estudio del marxismo-leninismo, debemos ampliar su capacidad de análisis político, su competencia a la hora de trabajar, su espíritu de auto-sacrificio, su capacidad de solucionar problemas por su cuenta para servir a su nación, los cuadros y el partido. Es en estos cuadros y líderes en los que el Partido depende para mantener su conexión con los miembros y las masas, y es sólo apoyándose en el firme liderazgo de las masas como el Partido podrá alcanzar la victoria sobre el enemigo. Esos cuadros y líderes deben de estar libres de egoísmo, de heroísmo individualista, ostentación, pereza, pasividad, arrogancia sectaria, y deben de ser altruistas, héroes nacionales y de clase, éstas son las cualidades y estilo de trabajo que exigen los miembros, cuadros y líderes de nuestro partido.

Mao demostró la necesidad indispensable de buenos cuadros en la lucha revolucionaria. También lo hizo Amilcar Cabral, el líder revolucionario Afrikano más excepcional. Como fundador del partido revolucionario de vanguardia de Guinea Bissau, el PAIGC6, demostró que la formación de cuadros revolucionarios es la clave del éxito en un movimiento revolucionario. En 1959, los obreros oprimidos de Guinea Bissau se lanzaron de forma temeraria y apenas planificada a la revuelta armada contra los colonizadores Portugueses. Su estrepitoso fracaso llevó al camarada Cabral a reevaluar la situación y sus tácticas. Pasó tres años en tareas de organización, liderando campañas de educación política de forma paciente y realizando trabajo preparatorio por todo el país, entrenando a un partido de mil cuadros.

Preparamos a un número de cuadros del grupo [de la juventud urbana semi-intelectual pre-clasista], algunos de entre la gente empleada en el comercio y otros asalariados, incluso algunos campesinos, de forma que pudiesen adquirir lo que podría llamarse una mentalidad de clase obrera… Cuando estos cuadros volvieron a las zonas rurales inculcaron cierta mentalidad a los campesinos, y es entre estos cuadros de dónde hemos elegido a aquellos que ahora lideran la lucha7.

Estos cuadros del PAIGC reactivaron la lucha en 1963, ganándose y movilizando un inmenso e inmediato apoyo de las masas, que consiguió liberar rápidamente enormes extensiones del país del control de los Portugueses. En 1969 dos terceras partes de las zonas rurales habían sido liberadas, y sólo cinco años después, los Portugueses habían sido completamente expulsados, a pesar de que el propio Cabral había sido asesinado un año antes por agentes Portugueses. Fueron los cuadros, entrenados y liderados por Cabral, los que llevaron al pueblo a la victoria.

Como ya discutimos en un artículo anterior, los esfuerzos del Partido Pantera Negra original para liderar a las masas aquí en Amerika acabaron fracasando, en gran medida porque obviaron la necesidad de entrenar y formar a sus miembros en la ideología revolucionaria proletaria8. Al contrario, sus cuadros mantuvieron y actuarion con base en la ideología de otras clases, particularmente el lumpenproletariado y la pequeña burguesía urbana, llegando al extremo de proponer una teoría política lumpen (en contraposición a una proletaria) para justificarse.

Los fracasos y reveses de los movimientos revolucionarios de masas, aquí y en todo el mundo, han sido resultado, en gran medida, del fracaso a la hora de desarrollar un núcleo sólido de liderazgo revolucionario proletario. En el pasado, los movimientos revolucionarios han dependido de la pequeña burguesía para suplir de intelectuales sus posiciones de liderazgo y esto ha demostrado ser una fuente de debilidad, ya que estos suelen ser elementos vacilantes proclives a desviaciones de “izquierda” y derecha y al revisionismo.

Debido a su posición en la sociedad de clases, la pequeña burguesía vacila entre la burguesía y las masas trabajadoras en lo que se refiere a su mentalidad e intereses. Tienen la ventaja sobre las masas de una mejor educación y calidad de vida, y aunque se radicalicen, tienden a mantener la ideología y los prejuicios burgueses que luego traen consigo al seno del movimiento obrero.

La pequeña burguesía ha producido excelentes intelectuales revolucionarios y líderes del movimiento revolucionario proletario, como Marx, Engels, Lenin, Mao, Cabral, Nkrumah, etc, pero el número de decepciones ha sido mucho mayor. Como clase no están tan dispuestos a realizar un “suicido de clase”, como lo llamaba Cabral, a adoptar la perspectiva revolucionaria del proletariado. En vez de eso imponen sus propias perspectivas y prejuicios al movimiento y se resisten al desarrollo hasta el final de una conciencia revolucionaria y de lucha de clases.

Sin embargo, el declive continuado del capitalismo-imperialismo ha hecho surgir una estrategia de encarcelación masiva en Amérika, dirigida principalmente a los Nuevo Afrikanos y otras personas de color en las comunidades urbanas. Las prisiones han demostrado ser escenarios poderosos para la creación de intelectuales revolucionarios de las clases oprimidas, como: Malcolm X, Eldridge Cleaver, George Jackson, Hasan Shakur y James Yaki Sayles. Malcolm X llegó a llamarlas “las universidades del pobre”.

Aquí los proletarios pobres tienen el tiempo para estudiar en profundidad y la capacidad de acceder a literatura y libros revolucionarios. Esto es lo que el NABPP-PC está tratando de usar en su favor y es la base de nuestra estrategia para “transformar los zulos de esclavos oprimidos en escuelas para la liberación…”, lo que está llevando a nuestro movimiento por un camino diferente de desarrollo. Nuestro objetivo no es adoctrinar a los prisioneros con una línea política traída desde el exterior, sino desarrollar la base intelectual necesaria para formular nuestra propia línea y entrenar cuadros capaces de proveer del liderazgo necesario para construir el movimiento una vez fuera, entre la gente de las comunidades oprimidas, independientemente de la izquierda dominada por la pequeña burguesía.

Al entrenar cuadros, debemos ir hacer más que darles materiales de lectura esperando que se desarrollen de forma espontánea. Debemos crear grupos de lectura/estudio dirigidos por el Partido y un programa interactivo de estudio como parte de nuestra estrategia para transformar las prisiones en “escuelas para la liberación”. Debemos entrenar a los prisioneros para que sean pensadores críticos y tácticos. Los cuadros deben de ser flexibles y aplicar un análisis crítico para desarrollar y enmendar planes tácticos. Necesitamos que los cuadros sean creativos e innovadores a la hora de aplicar la línea general del Partido.

Debemos animar a los cuadros para que vayan más allá de aprender unos pocos conceptos básicos. Deben comprender en detalle todos los aspectos de la lucha, estrategia y táctica, diferentes técnicas y métodos, sus aplicaciones históricas. Debemos buscar un desarrollo intelectual general. Se deben reforzar habilidades intelectuales como la investigación, la escritura y el debate.

El Partido debe asimilar y hacer circular las buenas ideas y prácticas de las cuadros. Debemos de compartir información a través de nuestros boletines informativos e implementar nuevas ideas y prácticas que surjan en nuestro trabajo organizativo.

Los cuadros deben de ser hábiles a la hora de enseñar a organizarse a los demás. También deben de dar ejemplo consciente a través de su conducta y carácter en todo momento. Esto es importante porque nuestra meta no es ejercer un poder político sobre las masas, sino empoderarlas. Nuestro ejemplo debe ser de dedicación abnegada a las masas y sus mejores intereses, ayudándolas a crear y construir instituciones de poder popular en sus comunidades y programas para suplir sus necesidades vitales, permitiendo que ellas mismas solucionen sus problemas en el día a día.

Es por eso por lo que debemos de tener cuidado a la hora de admitir a cualquier persona en el Partido, o a permanecer en él, si carece de la dedicación y motivación adecuadas. La gente debe considerar a los miembros del Partido como modelos a seguir. La gente tiende a caracterizar a un movimiento a través de lo que observan en los militantes del mismo con los que tienen contacto. Esto supone una gran responsabilidad para cada cuadro Pantera para que representen al Partido de la mejor forma posible en todo momento.

Si nos desviamos de los principios, disciplina y programa del Partido, la gente pensará que nuestro Partido es una broma, un engaño, un timo. No apoyarán al Partido ni escucharán lo que tenemos que decir. El enemigo utilizará nuestros errores y debilidades para demonizarnos y desacreditarnos enfrente del pueblo. En vez de liderar nos convertiremos en otro obstáculo para su liberación.

Es por esto también que el Partido debe estar abierto al escrutinio y crítica de las masas, ser transparente en sus relaciones con ellas y estar dispuesto a rectificar sus errores, demostrar de forma humilde y honesta que servimos al pueblo. Como dijo Cabral: “No ocultes nada a las masas de nuestro pueblo. No cuentes mentiras. Descubre las mentiras allá donde sean contadas. No ocultes las dificultades, errores o fracasos. No prometas victorias fáciles”8.

Conclusiones

Con suerte, este documento dará a los camaradas y simpatizantes del Partido una idea más clara de la importancia del entrenamiento y desarrollo de cuadros y del tipo de liderazgo que debemos desarrollar. Nos tomamos la revolución en serio, y vemos una situación revolucionaria en desarrollo en el futuro. Éste es el tiempo de prepararse, el tiempo de construir unos cimientos sólidos. ¡Si estás dispuesto, únete a nosotros!

¡Atrévete a luchar! ¡Atrévete a ganar!

¡Todo el poder para el pueblo!


1. Safiya Bukhari, The War Before: The True Story of Becoming A Black Panther, Keeping the Faith in Prison & Fighting for Those Left Behind, (Feminist Press, 2010), p. 37 []
2. Ibid., p. 37 []
3. Mao Tse-tung, Obras Escogidas, Vol. III p. 88-89 []
4. James Yaki Sayles, Meditations on Frantz Fanon’s Wretched of the Earth: New Afrikan Revolutionary Writings by James Yaki Sayles, (Montreal, Q: Kersplebedeb/Chicago, Il. Spear & Shield, 2010), p. 184-185 []
5. V.I. Lenin, “¿Qué hacer?” (N. del T.: la cita no parece encontrarse en la obra indicada por el autor) []
6. Partido Africano da Independência da Guiné e Cabo Verde (Partido Africano de la Independencia de Guinea y Cabo Verde) []
7. Amilcar Cabral, “Las políticas de la lucha” (1964) []
8. Kevin “Rashid” Johnson, “On the Roles and Characteristics of the Panther Vanguard Party and Mass Organizations,” right On! Vol. #8 (summer 2008), también re-editado en “Defying the Tomb, Selected Prison Writings of Kevin “Rashid” Johnson Featuring Exchanges With an Outlaw”, (Montreal, QE, Kersplebadeb, 2010) []
9. Amilcar Cabral, Directivas del PAIGC (1965) publicado en ‘Basil Davidson, The Liberation of Guinea: Aspects of an African Revolution’ (Baltimore, penguin, 1969) []

Género, raza y clase

Sólo las personas más reaccionarias niegan hoy en día que exista la opresión de género y de raza. La forma políticamente correcta que adoptan el racismo o el machismo en la actualidad es el negarse a sí mismos. Ya no hay racismo, dice el racista. Ya no hay machismo, dice el machista. La abolición legal de la opresión, argumentan, es equivalente a su abolición de facto, y de hecho lo que existe hoy en día son ciertos privilegios legales o sociales que reciben las mujeres y las razas oprimidas. No es complicado entender que estos grupos opresores confunden su ligera pérdida de privilegio y la perspectiva de perderlo todavía más con opresión e injusticia. Ante el abismo de su posible proletarización, de verse al mismo nivel que las mujeres o los no-blancos, el hombre blanco grita y patalea, acusando a sus víctimas de hacer trampas.

En el otro extremo, quizás, se encuentran aquellos que en vez de negar esas opresiones las asumen como absolutas. El posmodernismo, que considera la intersección de cada tipo de opresión en un individuo como única e irrepetible. No hay teoría que pueda explicar su fusión en conjunto, por lo que no puede, no debe, existir una lucha común que ataque su raíz. Ante el fractal inabarcable de opresión y subjetivismo sólo caben luchas parciales que huyan del absolutismo práctico y teórico. O, muy relacionado, el análisis metafísico que normaliza la opresión y busca causas “naturales” para su existencia. La base biológica de la “superioridad” de unas razas sobre otras. De un género sobre otro. La inevitabilidad de una realidad que no se entiende como un desarrollo histórico sino como reflejo de una serie de elementos pre-existentes contra los que ni podemos ni debemos hacer nada. Así, de nuevo, el análisis metafísico acaba justificando el status quo, justificando los roles sociales de opresores y oprimidos.

Creo, de nuevo, que no es complicado ver hasta qué punto son frágiles las supuestas bases científicas de este tipo de razonamiento. Sabemos que las sociedades patriarcales no han existido siempre1. Algunos autores incluso defienden que han existido sociedades matriarcales, aunque muy pocas, donde el poder pertencía a las mujeres. Sabemos que la llamada “raza blanca” no siempre ha dominado a otras razas. Que de hecho el mismo concepto de raza, tal y como lo conocemos, es una invención relativamente reciente2. Existían civilizaciones con un alto grado de desarrollo cuando los habitantes de Europa se encontraban todavía en la prehistoria, y desde la caída de Roma hasta la Revolución Industrial la civilización más avanzada del mundo fue la China3. No hay nada de inevitable en la actual supremacía del hombre blanco capitalista. Es un desarrollo histórico con un principio, y por lo tanto puede tener un fin.

Hay un último escollo antes de llegar a lo que considero el principio de un análisis científico de estas cuestiones. Uno que se encuentra ya pasado el umbral del marxismo. Hablo del discurso que, sin negar las opresiones de género o raza, las considera siempre subordinadas a la opresión de clase. La contradicción principal es la existente entre proletarios y burgueses, por lo que el sujeto revolucionario último es el trabajador proletario. Un trabajador que además suele ser hombre, blanco, y vive en los centros imperialistas. No se niegan, como digo, otros tipos de opresión, pero a la hora de la verdad toda actividad organizativa se centra en ese trabajador, hasta cierto punto mitificado, que debe ser el enterrador del capitalismo. Un entierro, que de forma poco clara, también nos llevará a la muerte del racismo y el machismo. El problema es que históricamente este análisis se ha mostrado de nuevo en bancarrota. Esos trabajadores, casi de forma sistemática, han elegido mejorar su situación dentro del capitalismo antes que derribarlo. Han votado, de forma entusiasta, a aquellos que se suponía debían enterrar. Han luchado por mantener su opresión diaria sobre las mujeres o razas oprimidas de su entorno, y todavía a día de hoy machacan sin pensarlo dos veces a miles de millones que viven fuera de sus fronteras.4

¿Sirve de algo entonces el concepto de opresión de clase? ¿Tiene alguna relación con otros tipos de opresión? Creo que la tiene, y precisamente la forma de revitalizar el marxismo pasa por un análisis materialista histórico que investigue el origen del racismo y del machismo, su relación con las clases sociales. Si partimos de un análisis materialista debemos asumir que los diferentes sistemas de opresión no existen en el aire, sino que deben tener una manifestación histórica concreta. Partiendo de esta base podemos plantear que los seres humanos se dividen, de hecho, en clases. Es decir, les son asignados o asumen roles diferentes, dentro de una jerarquía, en un sistema económico dado. Ocupan posiciones determinadas en el proceso de produccion, distribución y administración del producto social, todo ello regido por ciertas relaciones de propiedad. La diferencia con el marxismo vulgar es que estas relaciones de clase no existen en un plano diferente al sistema de opresión patriarcal o racial, sino todo lo contrario: históricamente la opresión de clase actúa precisamente por mediación de la opresión de género o raza, entre otras.5

La realidad de esta afirmación se puede ver si nos ceñimos a un análisis histórico. Todos los sistemas de producción que han existido han dependido, y dependen, del trabajo no remunerado de las mujeres. La propia creación del patriarcado como tal marca, de hecho, la primera acumulación primitiva que permite la separación de la humanidad en las primeras clases. Son ellas las verdaderas “proletarias” de los primeros modos de producción. El capitalismo, claro, no es una excepción. Esto es cierto hasta tal punto que seguramente la mayor cantidad de trabajo productivo en el mundo todavía lo realizan mujeres sin recibir ninguna compensación. Esto incluye la inmensa mayoría del trabajo necesario para la reproducción misma de la humanidad, el trabajo reproductivo, pero también otros tipos de trabajo que acaban integrándose en el proceso de producción de mercancias6. Ocupan por lo tanto, la mayor parte de las mujeres, un lugar diferenciado en el modo de producción imperante (el capitalista o los anteriores), pero esta relación de clase se enmascara y naturaliza por mediación del patriarcado. Es natural que las mujeres se ocupen de esas tareas, que no cobren por hacerlas, que apenas tengan ningún tipo de poder en la sociedad, que no posean propiedades (las mujeres realizan 2/3 del trabajo en el mundo, por un 10% de los sueldos pagados, poseyendo menos del 1% de los medios de producción7). Son pobres porque son mujeres, y en la medida en la que no lo sean es porque comparten la riqueza de su marido, padre, hermano o tutor.

Lo mismo ocurre con la opresión racial. El racismo tal y como lo conocemos comienza de hecho con la conquista del continente Americano por los Europeos. Tanto sus habitantes indígenas como los Africanos traídos en galeras ocupan posiciones muy precisas en el sistema productivo. Realizan la mayor parte del trabajo hombres, mujeres y niños en régimen de esclavitud o semi-esclavitud. Incluyendo, por cierto, el tipo de trabajo que en teoría no es natural para las mujeres por su “debilidad física” y que justifica en los análisis burgueses la existencia del patriarcado, como la recolección de algodón en el Sur de los EEUU. Tampoco poseen propiedades, y de hecho la propia existencia de los estados coloniales americanos se basa en el robo sistemático de tierras a sus dueños originarios. Ésta es de nuevo una relación de clase, pero que se viste como opresión racial. Los negros o indígenas son los verdaderos proletarios, pero esa situación es natural y esperable debido a su raza. Incluso después de intensas luchas y la victoria de los movimientos reformistas las razas oprimidas siguen ocupando posiciones similares en las relaciones jerárquicas de producción, distribución y administración del producto social, pero a poca gente le extraña. Los pobres lo son porque no son blancos. Todo el que sea pobre se convierte en no-blanco, y en el momento en el que se le pasa a considerar blanco abandona inmediatamente, como grupo, la pobreza. ¿Exagerado? Ahí están las sucesivas oleadas de inmigrantes Europeos a los EEUU (Alemanes, Polacos, Fineses, etc), que al principio no eran considerados como “blancos” (sólo lo eran los colonos originarios y sus descendientes), y por lo tanto eran explotados brutalmente, pero que abandonaron mágicamente su opresión racial (¡y de clase!) al considerarse necesaria su colaboración para hacer de tapón contra los más explotados: negros, chicanos, asiáticos, etc.8

Hacen falta algunas puntualizaciones. Que históricamente la opresión de género o raza sirva de mediación a una opresión de clase no significa que las primeras no existan, o sean secundarias. Se convierten en sistemas semi-autónomos, que pueden convertirse en verdaderos motores de cambio social. Mucha gente vive y muere por ellos, se sienten subjetivamente mucho más oprimidos como raza o género que como clase (y de ahí, en parte, el origen de teorías subjetivistas posmodernas, sobre todo en individuos cuya opresión de clase es relativamente baja). Son también semi-autónomos en el sentido de que existen y operan fuera de las relaciones que los originan. Una mujer burguesa también está oprimida como mujer en muchos sentidos, aunque dicha opresión sea cualitativemente diferente a la que pueda sufrir una mujer proletaria. La diferencia de este análisis materialista histórico, frente a otros tipos de análisis, es que consideramos el origen histórico de estos sistemas opresores (y en gran medida la razón de ser de su continuidad) en las diferentes posiciones que ocupan diversos grupos de seres humanos en las relaciones sociales que definen un modo de producción económico.

Por supuesto ésta es una realidad cambiante. A medida que la historia se mueve cambia la posición de todos los grupos enfrentados que la hacen moverse, y a nadie se le escapa que mujeres o las razas oprimidas no se encuentran hoy en día en la misma situación que hace 100 o 200 años. Sin embargo a día de hoy sí podemos afirmar lo siguiente: en la intersección de la opresión de clase, género y raza es donde se encuentra de hecho la mayor parte del proletariado. El proletariado a nivel mundial (y no cabe otro análisis en un capitalismo imperialista que ya está globalizado), aquellos que con su trabajo sustentan a las demás clases, son en su mayor parte mujeres, son en su mayoría no-blancas, viven en su mayoría fuera de los centros imperialistas. Existen por supuesto proletarios hombres, o blancos, o habitantes de un estado imperialista, pero debido a sus condiciones materiales no son ellos los más interesados, como grupo, en llevar hasta sus últimas consecuencias una reestructuración total de la sociedad. La vanguardia revolucionaria del siglo XXI serán por lo tanto las mujeres trabajadoras de los pueblos oprimidos, y todos aquellos que decidan unirse a su lucha para acabar contra toda opresión de clase, género o raza.


Notas.

1. Ver, por ejemplo, “La creación del patriarcado”, de Gerda Lerner (1987). []
2. Un análisis relativemente breve pero iluminador se puede encontrar en “Divided world, divided class”, de Zak Cope (2012). []
3. Seguramente existen análisis mejores, y no comparto muchas de sus tesis, pero un libro que defiende esta afirmación es “Why the West Rules (For Now)”, Ian Morris (2011). []
4. Recomiendo de nuevo “Divided world, divided class”, de Zak Cope (2012), para un análisis sistemático de este desarrollo histórico. []
5. Ver “Night-vision”, de Butch Lee y Red Rover (1993). []
6. Ver “Exodus and reconstruction: the working-class women at the heart of globalization”, bromma (2012). []
8. Ver “Settlers: the mythology of the white proletariat”, J. Sakai (1983). []

Breve introducción al maoísmo

Decían Marx y Engels que la única ciencia es la historia, es decir, que todo análisis que pretenda ser científico tiene que ser necesariamente histórico. El nacimiento, desarrollo y comprensión moderna del maoísmo están íntimamente ligados a su historia. Tenemos por tanto que caminar rápidamente por esa historia, por muy breve que pretenda ser esta introducción.

Podemos remontar lo comienzos de lo que un día sería el maoísmo a la década de los años 20 del siglo pasado. A la luz de la victoria bolchevique en Rusia y la creación de la Unión Soviética se funda el Partido Comunista de China en 1921, con la declarada misión de emular a sus vecinos del norte y liberar al país del yugo imperialista. Bajo la influencia del PCUS y la Internacional Comunista se acaban imponiendo una serie de directrices fundamentales para la revolución: el (muy reducido) proletariado Chino como sujeto revolucionario; la insurrección en los nucleos industriales y de población como mecanismo principal para la toma del poder; confrontación abierta y tradicional con las fuerzas enemigas; alianza, incluso hasta el punto de subordinar la independencia operativa, con el Kuomintang al entender que la revolución burguesa en China todavía estaba por hacer.

Después de repetidos y estrepitosos fracasos, de desviaciones de derecha e izquierda motivadas parcialmente por las circunstancias (como la traición del Kuomintang en 1927), de derrotas militares y de numerosas masacres de irremplazables cuadros comunistas, se acaba imponiendo en 1935 la línea política de Mao Zedong, que había probado su eficacia cuando se había implementado de forma limitada en algunas partes del país. En contraste con la línea “ortodoxa” podría definirse como: aceptación del numerosísimo campesinado Chino como sujeto revolucionario, bajo la dirección del proletariado y su Partido (el Comunista); guerra popular prolongada y de guerrillas como estrategia militar, comenzando desde el campo para terminar rodeando y conquistando las ciudades; alianza, si es necesario, con el Kuomintang (en el caso de la guerra contra Japón) u otras fuerzas no comunistas, pero sin perder jamás la independencia operativa; la reafirmación de un proceso revolucionario no estrictamente socialista (de “Nueva Democracia”) antes del socialismo, pero sin separación entre ambos, siempre bajo la dirección del Partido Comunista como único garante de su realización. La Nueva Democracia se contrapone a posturas derechistas que buscan una revolución netamente burguesa y anti-feudal, y posiciones izquierdistas que buscan una revolución socialista sin preámbulos en un país semi-feudal y semi-colonial.

Estas diferencias marcarán el comienzo de un progreso imparable de las fuerzas comunistas, desembocando en 1949 en la victoria total sobre el Kuomintang y la fundación de la República Popular China. Se reconocen como aplicación concreta del marxismo a las condiciones de China, y asociadas a la figura de Mao se pasan a llamar “marxismo-leninismo, pensamiento Mao Zedong”. Su propio nombre, y las declaraciones explícitas de Mao y otros comunistas Chinos, nos indican que no se entendía el pensamiento Mao Zedong como una evolución cualitativa del marxismo (como lo podría ser el leninismo), y así continuará durante toda la vida del propio Mao. Es a partir de 1976 y la victoria del revisionismo en China cuando algunas organizaciones comunistas de todo el mundo comienzan plantean la necesidad de un análisis histórico exahustivo del proceso revolucionario Chino y a que debemos en propiedad hablar de un nuevo avance cualitativo del marxismo, el marxismo-leninismo-maoísmo (MLM), con desarrollos universales de vital importancia y aplicables fuera de la situación concreta de China. Serán instrumentales en este proceso el Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), el Partido Comunista del Perú (PCP) y el Partido Comunista Revolucionario de los EEUU (RCP,USA). El maoísmo, en todas sus variantes, es una ideología que hoy mueve a cientos de millones en lucha, desde el Himalaya a los Andes.

La disputa sobre si las contribuciones de Mao constituyen un avance cualitativo de utilidad universal al marxismo sigue siendo un problema abierto. Podemos, sin embargo, describir las ideas y planteamientos que distinguen al maoísmo de los demás marxismos, ya sea como aplicación concreta a la realidad China o como desarrollo universal (¡o, quizás, como desviación idealista y anti-marxista!). No pretende ésta ser una descripición detallada, en profundidad, sino un breve repaso a las ideas diferenciadoras del maoísmo. Harían falta varios artículos para introducir cada una adecuadamente, pero espero que este texto pueda servir de punto de partida para alguien con interés en investigar estos temas de manera independiente.

Conceptos básicos del maoísmo

La continuación de la lucha de clases en el socialismo, la lucha de líneas en el Partido: vale la pena comenzar citando directamente a Mao en un par de párrafos en los que se expone de forma muy clara la esencia de este problema (traducción propia del inglés):

La sociedad socialista cubre un periodo histórico considerablemente largo. En el periodo histórico del socialismo todavía hay clases, contradicciones entre las clases y lucha de clases, todavía existe la lucha entre la ruta socialista y la ruta capitalista, y el peligro de la restauración capitalista. Debemos reconocer la naturaleza prolongada y compleja de esta lucha. Debemos aumentar nuestra vigilancia. Debemos practicar la enseñanza socialista. Debemos comprender y manejar correctamente las contradicciones y la lucha de clases, distinguir las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las contradicciones en el seno del pueblo, y manejarlas de la forma adecuada. De otra forma un país socialista como el nuestro se transformará en su opuesto y degenerará, ocurriendo una restauración del capitalismo.

Mao Zedong, citado en “Un entendimiento básico del Partido Comunista de China”

Estáis haciendo una revolución socialista y no sabéis dónde está la burguesía. Está en el propio Partido Comunista, son aquellos en el poder tomando la ruta capitalista.

Mao Zedong, citado en el “People’s Daily”

Mao no fue el primero en plantear la persistencia de las clases sociales en el periodo socialista. Lenin ya plantea en muchas de sus obras que incluso cuando los viejos capitalistas han sido desposeídos completamente la persistencia de las relaciones de producción capitalistas (imposibles de erradicar de la noche a la mañana) regenerarán a la burguesía “constantemente, cada día, cada hora, por un proceso espontáneo y en masa”. Él fue el primero, sin embargo, en identificar que el principal peligro para el proceso revolucionario no proviene de los restos de la vieja burguesía, agentes imperialistas o de la burguesía que se regenera constantemente entre los pequeños productores. El principal peligro para el socialismo son los representantes de la burguesía en el seno del mismo Partido Comunista, entre los altos funcionarios del Estado. Son ellos los que adoptan el papel de burgueses debido a su posición en el proceso de producción, administracion y distribución de la riqueza social. Son ellos los que pueden restaurar el capitalismo, ya sea de golpe o progresivamente, debido a su control del poder estatal, del sistema educativo, de planificación económica y del ejército.

Es por esto que para Mao un Partido Comunista que dirija un estado socialista mantiene una constante lucha de líneas (la capitalista y la socialista), que persistirá hasta que el capitalismo sea restaurado o la humanidad llegue al comunismo y se extingan de una vez por todas las clases sociales. Con esta idea fundamental en mente podemos comprender mucho mejor algunos de los episodios más confusos de la historia de China, como el Gran Salto Adelante o la Gran Revolución Cultural Proletaria, en los que se luchó contra la “ruta capitalista” y sus representates a todos los niveles. Podemos también, gracias a la perspectiva histórica, apreciar el poder predictivo de esta teoría. Tanto en la URSS como en China serían miembros del propio Partido y no agentes externos los responsables de ralentizar, parar y finalmente erradicar el desarrollo del socialismo.

La Revolución Cultural: las tres primeras décadas de la República Popular China son un reflejo de la lucha de clases y el conflicto entre socialismo y capitalismo. Periodos de intensa actividad en la construcción socialista (el Gran Salto Adelante, la propia Revolución Cultural), se intercalan con periodos donde domina la línea capitalista encabezada por Deng Xiaoping, Liu Shiaoqi, y otros. Sin embargo la Revolución Cultural es el periodo de mayor importancia, el punto de inflexión donde según algunos el pensamiento Mao Zedong da finalmente el paso para convertirse en un avance cualitativo de la teoría marxista.

Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su poder. El proletariado debe hacer exactamente lo contrario: debe propinar golpes despiadados y frontales a todos los desafíos de la burguesía en el dominio ideológico y cambiar la fisonomía espiritual de toda la sociedad utilizando sus propias nuevas ideas, cultura, hábitos y costumbres.

Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria

Lo que comienza como luchas relativamente aisladas en el ámbito de la cultura y la educación pronto se convierte en una movilización de cientos de millones de personas que lleva la prolongada lucha de líneas en el seno del Partido Comunista hasta su última expresión. Apoyándose en este movimiento popular la línea proletaria toma la iniciativa y comienza una profunda reestructuración de la sociedad a todos los niveles. Se promueve una cultura proletaria (en la literatura, teatro, cine y música) que trata de erradicar las tradiciones feudales y de servidumbre. Se promueve un sistema educativo y de investigación que aune teoría y práctica, ponga la ciencia al servicio del pueblo y trate de derribar barreras entre los intelectuales y los trabajadores. Se crean comités revolucionarios a todos los niveles que tratan de involucrar más directamente al pueblo en la gestión diaria de la producción y la administración, disminuyendo las diferencias entre gestores y productores. Se refuerza el peso de las comunas agrícolas, se revolucionan los procesos productivos y se promueve el trabajo social sin compensaciones materiales. Se hace un gran esfuerzo en superar las desigualdades entre campo y ciudad, invirtiendo para crear centros de producción, enseñanza y sanidad distribuidos equitativamente por todo el país y no concentrados en los grandes núcleos urbanos. Se trata de crear cuadros comunistas que sirvan al pueblo y no a sí mismos, que presten atención a las críticas y hagan una autocrítica constante de su actividad. Por último, no se entiende el proceso como algo aislado y coyuntural. Es por el contrario un paso necesario para afianzar al proletariado y su programa dentro del socialismo, y Mao advierte en varias ocasiones de que serán necesarias muchas Revoluciones Culturales antes de que la humanidad pueda llegar al comunismo.

Hoy en día, como suele ser habitual, recordamos sólo los errores y excesos de la Revolución Cultural y no sus logros. En parte por la tendencia habitual de la historiografía occidental al hablar del socialismo, pero también porque desde la toma definitiva del poder de Deng y su línea política hay un gran interés desde la propia China en desprestigiar todo el periodo de la construcción socialista. Hubo, en todo caso y como es inevitable en todo proceso revolucionario, errores, enfrentamientos y tragedias. La cuestión no es si existieron, sino el carácter general del proceso y si se trataba de reforzar una política que beneficiase a la inmensa mayoría de la población. Como ejemplo ilustrativo, simplemente presento la siguiente reflexión: durante los 10 años (1966-1976 aproximadamente) en los que duró esta experiencia social eran las masas las que sentían que el poder era suyo, las que libremente podían criticar a sus líderes y tomar las riendas de su vida. Si alguien tenía algo que temer no eran ellos, sino los burócratas y gestores que no tenían ningún interés en avanzar hacia el comunismo. Fue después de la muerte de Mao, el triunfo de la línea capitalista y la completa destrucción de todo lo conseguido hasta entonces cuando el pueblo perdió su voz y sus intereses se vieron ignorados. Fue en 1989, y no antes, cuando ocurre lo que hasta entonces habría sido impensable: trabajadores y estudiantes murieron por miles en la infame masacre de Tiananmen, habiendo cometido el terrible crimen de protestar contra la corrupción y la desigualdad creciente. La lucha de clases, los excesos y errores nunca desaparecen, lo único que cambia es quién sufre y quién manda: el pueblo o sus opresores.

La Guerra Popular Prolongada: la estrategia militar que llevó a los comunistas a la victoria en China tras los repetidos fracasos que trataban de emular la experiencia bolchevique en Rusia. Entendida de forma general plantea el mecanismo a seguir para convertir una situación de debilidad e inferioridad numérica y material (la llamada defensa estratégica), de forma gradual, en una de primero relativa igualdad o estabilidad (equilibrio estratégico) y más tarde superioridad (ofensiva estratégica). Algunas de sus características fundamentales son la guerra de guerrillas, la creación de “bases rojas” en la retaguardia y un ejército popular que se mueva como “pez en el agua” entre el pueblo uniendo el trabajo productivo y militar.

Las nuestras son tácticas guerrilleras, que consisten principalmente en los siguientes puntos:

  • Dividir las fuerzas para movilizar a las masas y concentrarlas para hacer frente al enemigo.
  • Cuando el enemigo avanza, retrocedemos; cuando acampa, lo hostigamos; cuando se fatiga, lo atacamos; cuando se retira, lo perseguimos.
  • Para ampliar las bases de apoyo estables, adoptamos la táctica de avanzar en oleadas. Cuando nos persigue un enemigo poderoso, adoptamos la táctica de dar rodeos.
  • Movilizar a la mayor cantidad de masas en el menor tiempo posible y con los mejores métodos a nuestro alcance.

Mao Zedong, “Una sola chispa puede incendiar la pradera”

La guerra popular prolongada ha tenido un éxito más que probado en países semi-coloniales y semi-feudales. En casos como la propia China o Vietnam, donde se consiguió la victoria total, pero también otros, como Perú o la India, donde como mínimo ha demostrado ser muchísimo más efectiva a la hora de combatir al enemigo que cualquier otro método de lucha. Es por ello que las contribuciones a la teoría y práctica militar de Mao han sido reconocidas incluso por la propia burguesía, que estudia sus escritos en las academias militares de todo el mundo.

Queda por demostrar, en principio, si la guerra popular es de hecho la estrategia militar universal del comunismo. El principal obstáculo es su aplicación, con las modificaciones pertinentes, en un centro imperialista. No hablamos, por supuesto, de las modificaciones triviales que son obvias y que incluso el propio Mao entendía deberían aplicarse fuera de China, como el hecho de que en un centro imperial no es la tarea de las masas campesinas, que por otro lado no existen, el rodear las ciudades desde sus bases rojas en el campo. Hablamos de la búsqueda de una estrategia efectiva y necesariamente popular y prolongada que lleve a los trabajadores a la toma del poder allí donde el capitalismo es más fuerte.

La Revolución de “Nueva Democracia”: a la vez una de las teorías más incomprendidas y más polémicas dentro del maoísmo. En esencia se plantea que en la época del imperialismo y la revolución proletaria la burguesía ha perdido su carácter revolucionario, y que por lo tanto son sólo los proletarios y su Partido los verdaderamente capacitados para dirigir un proceso revolucionario. Esto es así incluso en los países como China, que debido a su carácter semi-feudal y semi-colonial debían pasar todavía según cierto entendimiento más “clásico” (y en mi opinión erróneo) del marxismo por una etapa de desarrollo burgués y capitalista. Mao considera esto imposible debido a la influencia del imperialismo (“la ruta capitalista está cerrada para China en el siglo XX”), por lo que se sustituye una revolución democrática y anti-feudal liderada por la burguesía por una revolución de “nueva democracia” liderada por el Partido Comunista. Podrán unirse al Partido, en un frente amplio, todas las clases que luchen por liberar al país de la dominación imperialista, incluídos los campesinos (muy numerosos debido al carácter semi-feudal del país), pequeñoburgueses e intelectuales, e incluso aquellos sectores más progresistas de la burguesía que busquen una China independiente (la llamada “burguesía nacional”). Se resalta una y otra vez el papel de liderato de los Comunistas en todo el proceso, y el avance sin pausa hacia el socialismo una vez consolidada la etapa de “nueva democracia”.

Sin el comunismo como guía, la revolución democrática de China jamás podría triunfar, para no hablar de la etapa siguiente. Ésta es la razón por la cual los recalcitrantes de la burguesía exigen con tal griterío que “se archive” el comunismo. En realidad, no se puede “archivar” porque en tal caso China sería subyugada. Hoy, la salvación del mundo depende del comunismo, y China no constituye una excepción.

Mao Zedong, “Sobre la nueva democracia”

Hay, en general, dos malentendidos extendidos sobre esta teoría. El primero es que se imagina que puede tener alguna relevancia en un país imperialista. No la tiene. Un país imperialista no necesita una revolución democrático-burguesa (de nuevo tipo o no), ni tiene una burguesía nacional que pueda adoptar un papel progresista en un frente popular amplio. No existen, tampoco, campesinos que puedan jugar un papel importante, ya que estos han sido en lo esencial destruidos como clase debido al desarrollo capitalista. En esos países, como hace un siglo, está en la agenda inmediata una revolución socialista sin ningún preámbulo. El segundo malentendido es que se sustituye el socialismo por la “nueva democracia”, o que ésta dura un periodo indeterminado de tiempo que será muy largo. El propio Mao nos recuerda que no existe “una muralla China” entre ambos periodos, que se siguen el uno al otro sin interrupción. La validez de esta teoría queda demostrada en la experiencia China por el triunfo de la revolución con un frente popular amplísimo liderado por los comunistas, por la duración limitada del periodo de “nueva democracia” (que en general se considera termina alrededor de 1954), y por la paulatina desaparición de la vieja burguesía como clase y la construcción socialista durante casi 25 años.

Otros: existen otros desarrollos teórico-prácticos a resaltar. La “línea de masas”, filosofía fundamental de toda organización política maoísta, que busca luchar contra la excesiva burocratización y mecanicismo que se percibía en los Partidos y Estados socialistas existentes. La tremenda importancia que se da a la dialéctica y a su ley fundamental, “la ley de la unidad de los contrarios”, que Mao ensalza como principal y única ley dialéctica frente a las tres clásicas de la tradición de Engels y Stalin. Ya sea porque absorbe a la “ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos”, o porque se niega la categoría de ley universal de la “ley de la doble negación”.

El maoísmo es, para terminar, un movimiento en pleno auge. Haciendo oídos sordos a la anunciada muerte del comunismo tras la caída del Muro de Berlín, los maoístas de todo el mundo dan vida a algunas de las revoluciones más activas. Quizás el ejemplo más conocido hoy en día es la veterana revolución naxalita en la India, donde el PCI(Maoísta) ya controla casi un tercio del país y donde millones de los más desposeídos, que el viejo poder había considerado como desechables, se han convertido en la mayor amenaza que el capitalismo haya visto nunca en ese país. También se lucha en las junglas de Filipinas, en las montañas de Nepal o Turquía, en las cordilleras de Perú, donde hace años los comunistas estuvieron a punto de conquistar el poder. Las masas en lucha nos exigen que estudiemos las ideas y la historia que les mueven e inspiran. Aprendamos de ellas.

El marxismo consiste de miles de verdades, pero todas se reducen a una frase: ‘La rebelión se justifica’.

Mao Zedong

Bibliografía

Incluyo aquí las obras escogidas de Mao, libros generalistas que tratan de dar una visión global del maoísmo, y una serie de obras que profundizan en la experiencia histórica revolucionaria de China y otros lugares. Creo que las últimas, sobre todo, son esenciales para apreciar la implementación práctica y el origen de las ideas diferenciadoras de la tradición maoísta.