Esta guía de lectura, como todas, es muy personal. He tratado de incluir libros que me han influido especialmente, sean grandes clásicos o no. No recomiendo nada que no haya leído, así que si alguien considera que hay alguna omisión seria puede que ése sea el motivo. O quizás tenemos gustos diferentes. Incluyo algún título en inglés, del que creo que no existe todavía traducción, porque para bien o para mal algunos de los títulos que considero básicos en mi formación los he leído en ese idioma. Como digo, es una lista personal.
Comienzo con una breve lista de títulos introductorios y otra de libros que tratan más en profundidad la economía política marxista. Recomiendo un número relativamente pequeño de obras pero hago una breve reseña de cada una que espero ayude a decidir por dónde empezar. En futuras entradas trataré otros temas (historia, socialismo científico, filosofía, feminismo, etc).
Para empezar
Manifiesto del Partido Comunista (Karl Marx y Friedrich Engels, 1848)
Escrito por unos desconocidos jovencillos hace más de 150 años éste es seguramente el único libro de toda mi lista que no necesita ninguna presentación. Aquí se plasma por primera vez como programa político la vision materialista histórica del mundo y la misión del proletariado y su Partido. Algunas de sus frases pertenecen ya al imaginario colectivo1, y a pesar de su edad y su intención propagandística todavía contiene algunas de las explicaciones más brillantes del marxismo como guía para la acción. De lectura obligada, sin más.
Anti-Dühring (Friedrich Engels, 1878)
El propio Engels se lamenta en la introducción a una de las ediciones posteriores de este libro de que muchas de sus disputas con Dühring ya no tienen mucho interés, y cabe poca duda de que de no ser por este libro nadie en absoluto se acordaría de él. Sin embargo se sigue imprimiendo y leyendo, como él mismo también reconoce, porque a través del desarrollo de su larga crítica a Dühring Engels acaba exponiendo, como un negativo fotográfico, su propia concepción del mundo en contraposición a la de su rival.
Se han escrito ríos de tinta sobre si la primera sección, sobre filosofía, expone fielmente el materialismo dialéctico o no. Creo que alguien que esté empezando a formarse puede en general obviar estas disputas, y fuera de eso el Anti-Dühring sigue siendo una de las mejores introducciones generalistas a la filosofía, economía política y socialismo científico de Marx y Engels.
From Marx to Mao Tse-tung: a study in revolutionary dialectics (George Thomson, 1971), Capitalism and after: the rise and fall of commodity production (George Thomson, 1973) y The human essence: the sources of science and art (George Thomson, 1974) (Inglés)
George Thomson no es un comunista particularmente conocido. Hasta donde yo sé su mayor hazaña política consistió en ser el único miembro del Comité Central del Partido Comunista de Gran Bretaña que votó en contra del programa del Partido de 1951, “The British Road to Socialism”, alegando que “no está presente la dictadura del proletariado”. Poco después abandonaría la vida política activa para dedicarse a la enseñanza y divulgación.
Es en esa faceta de divulgador donde escribe los tres libros que recomiendo. Juntos forman un todo coherente, y en palabras de su autor “cubren los aspectos políticos, históricos e ideológicos” del marxismo. De prosa accesible, con citas relevantes de los clásicos (en muchas ocasiones de textos menos habituales y no tan manidos) y con una impresionante capacidad de síntesis, son sin duda una de las mejores introducciones al tema que haya leído nunca.
Hacia la estación de Finlandia (Edmund Wilson, 1940)
Una historia apasionante del nacimiento del socialismo científico que se lee de una sentada. Comenzando por el redescubrimiento del filósofo medieval Vico2 por parte de Michelet en el siglo XIX, Edmund Wilson nos lleva de la mano a través de las vidas y las obras de algunas de las personalidades más importantes del socialismo y el comunismo: Gracchus Babeuf, la decadencia post-revolucionaria en Francia, los socialistas utópicos, Marx y Engels, Bakunin, Lenin y Trotsky. Termina el libro, de forma abrupta, con Lenin poniendo el pie en la Estación de Finlandia de Petrogrado en 1917.
Wilson mezcla biografías con explicaciones del desarrollo histórico del socialismo de forma magistral, y sin pretender ser un libro teórico serio creo que hay pocos autores que combinen mejor la prosa amena y de calidad con la capacidad didáctica. Como curiosidad, si podéis, tratad de conseguir la edición de 1971, donde un Wilson ya más viejo reflexiona sobre sus ideas de juventud renegando de algunas de ellas.
Economía Política
El Capital, volumen 1 (Karl Marx, 1867)
En cierto sentido Marx se pasó décadas de su vida escribiendo y reescribiendo borradores de este libro. El primer volumen es el único que llegó a completar en vida, y es sin duda el más leído e influyente. Escrito como una crítica a la economía política de su época (que hoy llamamos “clásica”) Marx consigue sintetizar y superar los análisis de Smith y Ricardo en lo que es el primer análisis científico completo y consistente del modo de producción capitalista. Debido al suicidio de la economía política como ciencia poco después de la muerte de Marx, sigue siendo en muchos aspectos una obra a superar.
No es un libro fácil de leer. Es muchísimo más ameno que los volúmenes siguientes, que son una recopilación de diversos borradores a los que Engels trató de dar una forma coherente, pero sigue teniendo partes muy densas o francamente áridas. Densas como los tres primeros capítulos, en los que se condensan la base del análisis de Marx, y áridas como las secciones sobre maquinaria del siglo XIX, de la que honestamente aprendí mucho más de lo que hubiese deseado. Recomiendo leerlo con calma, sin prisas. Siguiendo quizás los vídeos de David Harvey, los de Brendan Cooney para profundizar, o alguna de las muchas guías para su lectura. Fue este libro el que me convenció en su día de que debía profundizar mucho más en el marxismo, y como mínimo no dejará a nadie indiferente.
Teoría Económica Marxista (Ernest Mandel, 1962)
Ernest Mandel tiene el don de explicar problemas complicados con gran claridad. Sus introducciones a los volúmenes de El Capital en la edición de Penguin me han sido muchas veces de gran ayuda para entender el texto de Marx, y esta monumental reconstrucción de la teoría económica marxista desde sus principios fundamentales ha tenido una gran influencia (se rumorea que era uno de los pocos libros que el Che nunca sacaba de su mochila).
Es un libro, además, con una peculiaridad interesante. Mandel, de forma consciente, se propone reconstruir el marxismo sin utilizar a ningún marxista anterior. No se cita a Marx, Engels, Lenin, o a ningún otro autor menor. Partiendo de estudios “burgueses”, de datos históricos y estadísticos más o menos objetivos, se llega a las mismas conclusiones a las que llegasen otros antes, como debería pasar en cualquier ciencia.
El Imperialismo, fase superior del capitalismo (V.I. Lenin, 1916)
Lenin no fue el primero en percibir que el capitalismo había sufrido un cambio profundo desde la época de Marx. Es conocido el texto de 1915 de Bukharin, pero incluso 15 años antes autores no marxistas como Hobson habían hecho análisis del imperialismo Británico que mantienen su vigencia y que Lenin cita repetidamente en su libro.3
Es el texto de Lenin, sin embargo, el que ha pasado a la historia. En primer lugar porque es uno de los análisis más completos y extensos de su época. En segundo, y principalmente, porque fue Lenin el que de forma más clara comprendió las tareas políticas que se convertían en necesarias en la fase imperialista del capitalismo: lucha contra el revisionismo oportunista que se hace fuerte en los centros imperialistas, la necesidad y vigencia de la revolución en los eslabones débiles de la cadena imperialista. Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria, y este texto sigue siendo fundamental para ambas.
Divided world, divided class (Zak Cope, 2012) (Inglés)
La pareja perfecta del libro de Lenin, escrita casi 100 años después. Cope analiza el desarrollo histórico de la división del mundo entre naciones imperialistas y oprimidas. A partir de una explicación minuciosa de la base material de esa opresión se explora la superestructura ideológica que la ha mantenido en pie hasta hoy: racismo, chovinismo, reformismo y oportunismo del movimiento obrero y revolucionario.
Este es un libro duro de leer, pero que considero imprescindible si queremos responder a algunas de las preguntas fundamentales en el socialismo: ¿por qué no ha habido revoluciones exitosas en el primer mundo? ¿por qué las masas trabajadoras del primer mundo han apoyado de forma tan consistente, por acción u omisión, los proyectos imperialistas de sus Estados? Si queremos romper con esa dinámica debemos entender primero las causas de su existencia. Este libro es un gran comienzo.
1 – Mi favorita, sin embargo, sigue siendo esta descripción del avance imparable del capitalismo ascendente:
La época de la burguesía se caracteriza y distingue de todas las demás por el constante y agitado desplazamiento de la producción, por la conmoción ininterrumpida de todas las relaciones sociales, por una inquietud y una dinámica incesantes. Las relaciones inconmovibles y mohosas del pasado, con todo su séquito de ideas y creencias viejas y venerables, se derrumban, y las nuevas envejecen antes de echar raíces. Todo lo que se creía permanente y perenne se esfuma, lo santo es profanado, y, al fin, el hombre se ve constreñido, por la fuerza de las cosas, a contemplar con mirada fría su vida y sus relaciones con los demás.
2 – Michelet, fascinado por el embrionario materialismo histórico de Vico, escribe en 1830 un panfleto con una de los comienzos más hermosos de la historia:
Con el mundo comenzó una guerra que sólo terminará con el mundo: la guerra del hombre contra la naturaleza, del espíritu contra la materia, de la libertad contra la fatalidad. La Historia no es otra cosa que el relato de esta interminable batalla.
3 – Una de las más contundentes aparece en El Imperialismo y la escisión en el socialismo, sin embargo, también de lectura imprescindible:
La mayor parte de la Europa Occidental podría adquirir entonces el aspecto y el carácter que tienen actualmente ciertos lugares de estos países: el sur de Inglaterra, la Riviera, los sitios de Italia y de Suiza más frecuentados por los turistas y poblados por los ricachos, es decir, pequeños grupos de aristócratas acaudalados, que reciben dividendos y pensiones del Lejano Oriente, con un grupo algo más numeroso de empleados y comerciantes y un número más considerable de criados y obreros del ramo del transporte y de la industria dedicada al ultimo retoque de los artículos manufacturados.